jueves, 8 de octubre de 2026

capitulo 67

 






Lucas ha logrado hacer que Francisco salga un poco de su tristeza. Lucas es alegre y siempre procura que todo el mundo a su alrededor esté contento.

--¿porqué un día no me invitas a tu casa? Me hace gracia conocer a tus hijos.

Lucas se le ríe. Le cuesta ver a Francisco como padre.

--¿y tú de que te ríes?

Con ironía Lucas le dice:

--¿cómo le hiciste para preñar a tantas mujeres? De hecho lo que me sorprende es que preñaras a una. imagina a tres…

Francisco lo mira con cara de decir: ¡eres un loco¡

--son adoptados. 

Lucas actúa muy teatreramente:

--¡¡ah pues me quedo más tranquilo porque ya pensaba que te había pasado como a la virgen María¡

Lucas hace reír a Francisco aunque no tenga ganas de reírse. A Lucas le agrada ver que está aliviando un poco la tristeza de su amigo. Lucas le va haciendo cosquillas a su amigo para que se ría:

--venga ríete un poquito y de paso invítame a desayunar que estás muy sexy hoy.

--¿y que tiene que ver una cosa con otra?

--Nada... era por si colaba y te llevaba a la cama. No coló pues no pasa nada.

Lucas habla muy divertido y Francisco  va medio riendo. Y no dice nada. Lucas sigue hablando.

--¿Qué pasa? Con todas las veces que me has querido llevar a la cama ahora que digo que si me dejas con las ganas...

Lucas tiene un tono de burla. Nunca se sabe cuando habla en serio o en broma.

--es que tú por llevar la contraria... --dice Francisco mirándolo con cariño.

Lucas sigue insistiendo para entrar en casa de Francisco.

--en serio. Quiero conocer a tus niños. Me tienes que contar tu historia. Creo que hay mucho que contar.

--pareces una maruja. --le regaña Francisco.

--Si no te molesta --dice con ironía-- prefiero la palabra chismosa... como dicen en México país que adoro... ¡¡sobre todo a sus hombres¡

Francisco lo va escuchando. Pone caras de: tú no tienes remedio. Y Lucas insistiendo en que quiere conocer a los hijos de Francisco.

Y es que aunque sean adoptados le cuesta ver a Francisco como padre.

--venga que te cuesta, quiero conocer a tus niños.

--No, que a ver que les cuentas.

–¿por quién me tomas?

Lucas pone cara de que se molesto aunque como siempre todo es broma en él. 

--además estoy con mis padres..--Francisco.

Lucas pone cara de horror aunque dentro de su tono de humor:

--huy entonces no, tu madre me miraba feo. Creía que yo te metía ideas raras en la cabeza cuando eras tú el que me querías llevar al huerto.

Francisco le da una patada en el trasero a Lucas.

--¡venga, venga que contigo no se puede¡

Lucas sonríe con cara de bueno. Francisco está más tranquilo.

--No sé cómo le haces pero siempre me pones de buen humor

 Lucas le guiña el ojo:

--sí, es parte de mi encanto.

Francisco abraza a Lucas con cariño;:

--Me ha gustado mucho verte.

--Pero no te creas que es una despedida... Somos vecinos, nos seguiremos viendo. --Lucas simpático.

--¿tú nunca te cansas?

Lucas quiere llevar al triste Francisco a su terreno. Francisco no tiene ganas de muchas cosas pero su amigo logra que esté un poco triste. Muy sonriente y divertido Lucas dice:

--ya sabes que no.

Van caminando juntos hacia sus casas. Francisco le habla de los niños.

--Alberto y Francisco son gemelitos... tienen cuatro años. Alberta apenas tiene un mes y medio.

--¿te dieron una niña tan pequeña en adopción?

Lucas está sorprendido. Sabe que detrás de la tristeza de Francisco hay una gran historia pero Francisco no quiere hablar de eso. Hace como si cerrase sus labios con una cremallera y Lucas se resigna.

--pero desde luego muy original con los nombres no has sido. --irónico.

Francisco le da una patada de broma y le dice:

--te prometo que en algún momento te cuento todo.

Y Lucas pone cara de: ¡aleluya¡

Está ansioso por saber:

--¿¿cuando? ¡¡¿esta tarde?

--contigo no se puede --dice Francisco riendo.

Francisco entra en su casa más animado. Lucas desde la puerta sigue gritando:

--¡¡te espero esta tarde¡

Francisco sigue medio sonriendo. Luego cuando Lucas no está la casa se le vuelve a echar encima. Oye que los gemelos se despiertan. Siempre llaman a papá. Quieren saber de él. Francisco se traga sus lágrimas. Entre juegos y broma va animando a los niños. Ellos son su fuerza.

Francisco dedica todo su tiempo a los gemelitos y a Albertita. La niña es más cosa de él. Su madre lo ayuda pero sólo con sus nietos. Después de comer los pequeños toman la siesta. La bebita también está tranquila durmiendo así que Francisco sale a dar una vuelta. Recomienda los pequeños a su madre.

--si pasa algo me haces una perdida.

No quiere tener tiempo para él. Se siente solo y eso lo lastima. Acude a Lucas. Éste sale a abrir en albornoz y bostezando.

–¿pero quien llama tan temprano?

Se alegra al ver a Francisco sonriendo tímido pero divertido Lucas lo regaña:

--pero Francisco tío, si es de madrugada.

Francisco pone cara de: ¿qué dices?

Luego Lucas dice:

--ah no que tu ya has comido.

--he venido solo un momento, me sentía solo.

Lucas se muestra como un gran anfitrión:

--pasa... estás en tu casa.

Le sirve una copa. Se sientan los dos en el sofá.

--No me vas a contar lo que te hicieron. ¿donde está ese Francisco que iba tan a saco para tratar de llevarme a la cama como si fuera uno de esos inquilinos?

--éramos más joven. No sabia bien lo que quería...

--¡¡oye... que viejo lo serás tú¡                   

Francisco se lo pasa bien con Lucas. Le pone la mano en el muslo:

--no te enfades.

Lucas se pega a él. Se pone serio:

--sabes que nunca me enfado.

Lo mira con cariño:

--¿ya sabes lo que quieres?

Francisco sonríe enamorado. Piensa en Emilio, en los momentos que pasaron con la bebé y los gemelos.






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