Iván devora con los ojos a Francisco. A Francisco le sorprende mucho la petición de Iván. Está perplejo ya que sus sentimientos hacia él son fraternales y no quiere que la cosa pase de ahí.
--¿quieres que te bese...?
Iván ha tenido un momento de valentía pero se le pasa.
--si bueno... es una forma de hablar... dame un abrazo.. pero que quede entre nosotros...
Iván mira al guapísimo profesor con cara de bueno pero Francisco se muestra serio:
--eso no puede ser, tengo que notificar la sanción.
--soy mayor de edad. Mis padres no se van a enterar. Tampoco les importa. Se han olvidado que existo. No les importa si tengo para comer.
--aún así, esto no se puede repetir.
Finalmente Francisco decide que no va a notificar lo que ha pasado.
--¡¡venga, que tienes un peligro¡
Iván se ríe a pesar que Francisco sigue serio. Le pide que se vaya. Cuando está a solo Francisco sonríe animado:
--¡¡que Iván este¡
Iván sale del despacho algo triste. Se golpea los puños con rabia. Las cosas no han salido como él quería. Sus amigos creen que le han castigado feo y él no les da explicaciones. Se encierra en el baño a maldecir su suerte. El deseo lo está reprimiendo.
--¡¡tiene que ser mío¡
Piensa en el cuerpo desnudo de ese hombre que tanto le atrae y no se hace a la idea de que nunca va a ser de él. Se le escapan las lágrimas. No quiere que sus compañeros lo vean llorar así que se saltan las siguientes clases. Nada más llegar se encuentra en la puerta con un chico de unos veintipocos años impresionante.
--¡¡vaya culo¡ --dice Iván para sí.
Lo devora con los ojos. Al verlo detrás el desconocido le dice:
--¿vives acá?
Ese acento argentino mata a Iván. Hace que si con la cabeza. El guapo se presenta y dice que viene a por la habitación que alquilan. Su delantera central es bastante grande. Iván estaría encantado de vivir con él. Le encantaría compartir la cama con ese guapo pero luego piensa en Francisco. Le da miedo quedarse sin Francisco y sin ese guapo así que prefiere decir:
--ya está alquilada.
--¿Y el cartel? Recién lo vi en la puerta.
Iván reacciona rápido:
--ha sido ahora.
El guapo se pone sus gafas de sol y se va muy coqueto dejando tras de sí una fragancia que embriaga.
--¡¡que guapo¡ ¡¡que guapo¡
Pero aunque ese guapo le ha impresionado es de Francisco de quien está enamorado y no quiere correr riesgos.
Francisco llega muy tarde y molesto. Además la casa está demasiado desordenada lo que le hace enojar más.
--¿¿¡Iván?¿¿¡IVÁN?¡
Iván no le hace caso. Francisco entra en la habitación de éste. Se lo encuentra tumbado en la cama jugando con su videojuego. Francisco le apaga la tele e Iván se enoja con él.
--¿¿¡quien te has creído que eres?¡
--¡¡el dueño de la casa¡
A Iván no le gusta nada el tono fraternal de Francisco. Se levanta y se muestra enojada. A Francisco le sorprende. Iván nunca se le había enfrentado de esa manera.
--¡¡soy mayor de edad, te pago un alquiler. No te tengo que dar explicaciones de nada¡
Francisco da un puñetazo al armario. Mira a Iván dolido. Iván no sabe bien por donde va a salir Francisco. Dolido por el comportamiento de Iván Francisco le reprocha:
--¿y porque demonios no has hecho la faena de la casa? ¡¡ya que te has saltado las clases te podías como mínimo podrías haber hecho algo en casa¡ ¡¡no sólo no has quitado la mesa del desayuno sino que si ni siquiera has arreglado tu cuarto¡
Iván se muestra en plan rebelde.
–¿porqué tengo que hacerlo yo?
Francisco no da crédito a lo que oye y le reclama:
--porque con lo que cobras no te alcanza para pagarme la renta de la habitación. Es lo que quedamos.
Iván se da la vuelta.
--¡mírame cuando te hablo¡
--¡¡déjame en paz¡
Francisco está sorprendido. En el tiempo que llevan viviendo juntos Iván no había tenido este tipo de comportamiento con él. Francisco está preocupado.
--¿tienes algún problema conmigo?
Iván lo que desea es violarlo pero para evitar que la rabia le haga hacer algo que empeore las cosas agarra una mochila y dice:
--me voy la piscina.
Francisco trata de retenerlo:
--¡¡no te vayas así¡¡ ¡¡tienes que comer¡
Iván sale precipitadamente. Francisco detrás. Iván le va gritando:
--¡¡ya te he dicho que no eres nada mio para que me des órdenes¡
--¡¡lo que pasa es que me preocupo como si fueras mi hermano¡
Iván da una patada a la puerta. Luego lo mira lloroso:
--¡¡pero no eres mi hermano¡
Francisco lo acaricia fraternalmente. Muy cariñoso le dice:
--dime que es lo que te pasa.¿es por lo del instituto?
Iván desea besarlo pero está convencido que Francisco nunca lo verá sino como un hermano y que eso sólo empeoraría las cosas. Le da un pequeño empujón y se va dejándolo muy preocupado. Francisco se lleva las manos a la cabeza angustiado. Está acostumbrado a tratar con adolescentes pero no sabe cómo debe comportarse con Iván.
Iván ha ido a la piscina. Luce cuerpazo en un pequeño bañador. Se da cuenta que muchas chicas le piropean y eso le hace sentir importante. Seguro de su belleza.
--¿¡si a estas les gusto?¿porque no a Francisco? ¿¿que tienen los otros que no tenga yo? ¡¡mi juventud tenía que jugar a mi favor¡ --dice para sí.
De repente se da cuenta que Francisco está entrando en el recinto.
--¿qué hace aquí? --pregunta Iván.
Francisco se ha quedado preocupado y ha ido a buscarlo. Desea que hablen. Iván se siente despechado. No lo piensa. Una chica le dice: guapo e Iván va con ella. Se muestra coqueto. A Iván nunca le ha interesado salir con chicas. Nunca ha hecho igual. No sabe bien porqué lo hace pero le excita saber que Francisco lo está viendo. Eso lo hace sentir más hombre ante Francisco, no quiere que lo siga viendo como un hermanito. Aunque lo ha visto desnudo muchas veces, Francisco siente una explosión de placer al ver al joven caminar con un bañador tan pequeño (el de Francisco es grandote) y coqueteando con esas niñas. Siente algo que nunca ha sentido: ¿¿celos? No lo entiende. ¿porqué?
--Mejor me voy, que haga lo que quiera.
Pero siente un fuego dentro que no puede controlar. Va hacia Iván:
--¿¿¡que estás haciendo?¡
A Iván le excita mucho la presencia de Francisco ¿celoso? Eso es lo que siente pero no puede creerlo. La chica con la que estaba coqueteando Iván se levanta y se presenta a Francisco:
--¿usted es el hermano?
Eso molesta mucho a los dos. Tanto Iván como Francisco dicen que no. Iván es la primera vez que ve que a Francisco le molesta que los confundan con hermanos. Francisco está aturdido. Tiene celos y también deseo de ese chico tan guapo, tan seductor. No piensa dar explicaciones. Agarra a Iván del brazo.
--¡¡tú te vienes conmigo¡
Iván se niega pero Francisco se lo va llevando a los vestuarios a la fuerza.
--¡¡me has dejado en ridículo... esa chica quería conmigo¡
--¡¡te estás comportando como un niño¡¡
--¡y a ti que te importa¡
--no me hables así¡ ¡¡no te comportes como un niño malcriado¡
--¡¡pues no te comportes como una vieja celosa¡¡
Los dos hablan muy alterados. Francisco delante agarrando del brazo a Iván que trataba de resistirse. A Francisco le molesta mucho el comentario de Iván, lo suelta. Se gira. Lo mira sofocado.


















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