Darío está haciendo el amor con Lola pensando en Antonio y éste no deja de llamarle cosa que nunca había hecho. Le deja mensajes de celular. Le suplica que vuelva con él. Darío para en seco. Se levanta duro y se empieza a vestir. Lola queda en shock. Mientras se abrocha los pantalones, Darío mira a su esposa serio:
--Esto ya no va más. No somos ni compatibles en la cama.
Lola se ha divertido con Alberto pero ahora se siente culpable. No se quiere quedar sin la seguridad que le da su marido.
--no ha sido tu mejor vez pero bueno...
--No he dejado de pensar en otra persona mientras hacía el amor contigo.
Lola no siente celos. En realidad lo que más le gustaba de su marido era su cuerpo. Ahora lo que no quiere es ser una esposa adúltera y abandonada.
--¡¡no me puedes hacer esto¡
Lola habla y habla. No quiere escuchar lo que le tiene que decir Darío pero el hombre se hace escuchar:
--la farsa ha terminado.
Darío se muestra seguro. Por primera vez en su vida ya no se quiere ocultar. No quiere seguir al lado de su esposa para tener la fachada de respetable hombre casado. Lola siente escalofríos. Se da cuenta que su marido está decidido, que la deja sola. Abandonada. Es algo que jamás pensó que le pasara. Además el tono de misterio de él la tiene aturdida:
–¿de qué hablas?
Darío sabe que esto va a ser duro para su esposa. La toma de la mano. Se sientan en la cama. Se muestra amable. Lola está nerviosa:
--¿Cuál es el misterio?
--me gustan los hombres. Soy gay.
Lo ha dicho tan de golpe que Lola rompe a reír. Luego cuando ve que su marido habla en serio Lola se pone como loca.
--¿¿¡eres maricon?¡
Darío trata que su esposa la comprenda.
--estoy enamorado de un hombre.
Lola tiene un ataque de histeria. Empieza a tirar las cosas a su marido. Lo llama de todo:
--¡¡guarro, cerdo..¡ ¡¡te largas¡ ¡¡no quiero verte más¡ ¡¡quiero el divorcio..¡
Darío siente haber lastimado a su esposa pero se siente libre:
--como tú quieras.
Lola se empieza a vestir:
--¡¡y no te preocupes, te pondré las cosas fáciles para tu amante me, voy yo de la casa¡
Darío le dice que no hace falta, que se va él.
--¡¡no sigas con la falsa. Me voy ahora con lo puesto. Mi primo vendrá por mis cosas. A very como lo miras a la cara tanto que le dijiste maricón y el maricón eres tú¡
Darío no entiende bien de que habla pero lo que más quiere es decir de eso lo antes que pueda.
Alberto y Francisco están los dos en la puerta de la frutería. Llega Lola como una loca. No deja que le digan nada y en medio de toda la gente le da un bofetón a Francisco.
--¡¡maricón¡!puta roba maridos!
La gente disfruta del espectáculo. Alberto trata de calmar a Lola que se enfrenta a Francisco:
--¡¡Darío me ha dejado, me ha confesado que se ha enamorado de ti¡
Francisco siente que ese es el momento más feliz de su vida. Su corazón se le va a salir del pecho. Está muy emocionado. Sonríe. Lola se pone como loca.
--¡¡me has quitado a mi marido, no vales nada. No eres más que un mariconazo¡
A Alberto no le hace mucha gracia que su hermano esté siendo humillado en plena calle, que sea objeto de risas pero Francisco está feliz. No se siente humillado. Alberto no suelta a Lola y Francisco se va corriendo en busca de su amor. Lola trata de soltarse a la fuerza. No puede pero mientras Francisco se va Lola va gritando:
--¡¡Maricón, cerdo asqueroso¡ ¡¡no vas a ser feliz¡ ¡¡ojalá venga otro y te quite lo que tú me has quitado¡
Cuando ya Francisco está lo suficientemente lejos, Alberto suelta a Lola y le grita:
--¡¡será mejor que te calles. Yo también puedo decir cosas de ti¡
Alberto la mira amenazante. Lola lo abofetea con odio (para alegría de los presentes):
--¡¡tú y tu hermano son una basura¡ ¡¡maldigo el día en el que os conocí¡
Lola se va muy enfadada. Alberto sonríe pícaro:
--Ha sido un placer conoceros a ti y a tu marido -.murmura.
Francisco llega a su casa muy ansioso y feliz.
--¡¡Darío, mi amor¡ ¡¡ya estoy en casa¡
El silencio es sepulcral. Francisco siente que el corazón se le va a salir del pecho. Lo busca por todos los rincones:
--mi amor ¿dónde estás? ¿Es una sorpresa? Ya lo sé todo.
Está muy excitado. No deja de pensar en los días que pasaron en el barco. Tiene la ilusión escrita en el rostro.
--¡¡así será siempre, siempre¡
Entra en el cuarto del matrimonio. Piensa en sus celos al saberlo haciendo el amor con su esposa, de cuando lo veía dormido y se tenía que frustrar. Está que salta de alegría.
--¡¡ahora yo ocupo su lugar¡ ¡¡ahora Darío será todo para mi¡
Decide dar una sorpresa a Darío. Sacará las cosas de su armario y se las llevará a su cuarto. Ya se siente su pareja y eso lo hace muy feliz. La sonrisa se le borra del rostro al ver que sólo están las cosas de Lola. Se lleva las manos a la cabeza,
--¿¿que es esto?¡
Él mismo se tranquiliza. Se le ilumina el rostro.
--¡¡si claro, seguro que él pensó lo mismo¡
Se imagina a Darío escondido en su cuarto. Riendo en silencio para darle una sorpresa.
--¡¡Darío ya te descubrí... sal¡
Mira de bajo de la cama. luego en el armario. No están las cosas de Darío.
Darío, algo nervioso y con miedo a equivocarse, entra con su maleta a un pequeño estudio. Lo recibe Antonio fumando tranquilamente.
--pasa, te estaba esperando.
Darío lo mira excitado:
--dejé a Lola por ti. Le dije que era gay. Nos vamos a divorciar.
Antonio se muestra tranquilo. Seguro. Apaga el cigarro. Mira a Darío sensual:
--sabía que vendrías a buscarme.
Darío espera besos, caricias. Una confesión de amor. Antonio se saca la camiseta. Sus velludas axilas, su fornido pecho desnudo y depilado. Darío está muy cachondo. Antonio se desabrocha los pantalones. Darío está a mil aunque no es eso lo único que quiere. El bultazo maravilloso de Antonio lo lleva a otro cielo.
--venga... desnudate... hace mucho que no lo hacemos --Antonio sensual.
Antonio se da la vuelta mientras se saca los pantalones. Muy nervioso y excitado Darío dice:
--quiero hablar...
Darío se deleita con el culo de Antonio en boxers apretados que remarcas las dos nalgas. Darío resopla excitado. Antonio no le dice nada pero disfruta sintiendo el deseo del otro. Antonio se muestra coqueto.
--yo es que sin una ducha no me apetece hablar.
Totalmente desnudo se luce ante Darío caminando hacia el baño. Darío se estremece. Lo ama. Lo desea. Antonio sale. Le encanta su culo. ¡¡Le encanta todo él¡ Antonio se va al pasillo. Se asoma un poco:
–¿vienes o me esperas?
Muy nervioso, Darío dice:
--te espero. No quiero caer en lo de siempre.
Antonio le guiña el ojo. Pone cara de: ¡¡tú te lo pierdes¡ Darío se queda muy excitado mientras oye el sonido de la ducha.
Por su lado, Alberto trata de animar a su hermano. Está en la ducha. Francisco a su lado.
--no entiendo nada ¿dónde está Darío?¿¿porque se fue?
--tal vez quiso alejarse de su esposa. Te llamará.
y Francisco sonríe ilusionado. Llaman al timbre. Alberto pone cara de ¿lo ves? Francisco va a abrir emocionado y con el mi amor en los labios. El que está en la puerta es Emilio que, por su timidez, no le hace nada gracia tener que hacerle el favor a su prima de buscar sus cosas.


















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