miércoles, 7 de octubre de 2026

capitulo 60

 





Emilio y Francisco se giran  y lo ven a Darío que perplejo dice:

–¿Lola está muerta?

Los amantes se miran preocupados. Los dos desean a esa pequeña para ellos y lo que menos les interesa a ambos es que Darío descubra que puede tener una hija. Francisco se lleva las manos a la cabeza. Está abatido. No ha querido aceptar que esa bebita que siente su sobrina pueda no serlo. Tener a Darío le devuelve a la realidad. A Darío les sorprende mucho ver a Francisco y a Emilio juntos. No los relacionaba. Francisco no se da cuenta pero Darío ni huele a pasado. Es como si no recordara que hubo algo entre ellos. Está demasiado atrapado por los gemelitos, la bebita y el cariño de Emilio. El silencio de los dos amantes llena de angustia a Darío:

--¿¿porqué no hablan? ¿¿¡que hacéis los dos juntos?¡

Emilio sí no olvida que esos dos fueron amantes. Siente celos. Darío es un hombre muy atractivo.  La pareja ideal de Francisco. Emilio tiene miedo que Darío se lleve a la pequeña y Francisco se vaya con él.

--¿¿que tonterías dices? --Emilio,

Darío se pone como loco. Agarra de los brazos a Emilio y lo zarandea:

--¡¡No me mientas¡

Emilio trata de negar la realidad pero Darío no le cree:

--¡Lola fue mi  mujer, tengo derecho a saberlo¡

--¡¡llamaré a seguridad¡ --lo amenaza Emilio.

Darío mira a la pequeña que estaban observando los amantes:

--¿Es la hija de Lola?

Emilio trata de hacerle creer que está equivocado, que Lola no ha tenido un bebé pero Darío no le cree. Como Emilio no le dice nada y ve a Francisco apartado y más afectado le suplica:

--dime la verdad.... ¿Lola ha tenido una hija?

Señala a la bebita:

--¿Es mi hija? --Darío temblando. 

Emilio no sabe si debe negar que su prima ha sido mamá, finalmente Francisco rompe su silencio y dice:

--No, es la hija de mi hermano.

Esa noticia toma de sorpresa a Darío:

--¿¡como? ¿que tontería es esta?

--Así es... cuando tú la dejaste por Antonio Lola cayó en brazos de Alberto y ahora ha nacido su hija. Blanquita e idéntica a mí hermano. 

Francisco se queda más tranquilo al ver que su mentira almenos es coherente.  Darío no cree porqué le vayan a mentir.

--¿¡y Alberto? ¿¿dónde está él? ¡¡que me lo diga él¡

Eso llena de pena a Francisco. Se le escapa una lágrima:

--mi hermano está muerto.

Esta noticia impacta a Darío. Francisco se da la vuelta. LLora por dentro. Emilio lo abraza por la espalda. Quiere que Darío se entere que tienen una relación pero ya que los amantes nunca han hablado de eso pues tampoco se atreve. 

--¡¡déjanos en paz¡ --exige Emilio.

Darío no puede creer que después de haber estado con él, Francisco tenga algo con Emilio por el que siempre ha sentido una gran aversión pero ya no le queda nada que hacer.  Pide a la enfermera que se lo lleve. Francisco muy angustiado dice:

--él no puede saber...

Emilio no le deja seguir. Muy cariñoso le pone la mano en la boca. No le deja hablar hasta que se asegura que Darío ya ha entrado en la habitación.

--tenemos que tener cuidado con ese tipo. Voy a hablar con el doctor a ver si nos la podemos llevar a casa o que la cambien de hospital.No es prudente estar aquí con él.

Francisco está desesperado. Se miran frente a frente. Francisco está deshecho. Perder a esa pequeña es como perder de nuevo a su hermano. Sus ojos llenos de lágrimas:

--si pierdo a la niña me muero. Sabes que aunque sea blanca puede ser hija del otro.

Francisco está muy angustiado. Quiere creer que el que la niña no sea negra es una prueba de paternidad pero sabe que no es así. Darío es una gran amenaza para ellos. Emilio abraza con calidez a Francisco:

--no la vamos a perder. La niña es mía. Tengo el poder que me firmó Lola. Soy su tutor. Yo voy a pelear con ella hasta con Darío si quieres. Si es necesario nos escapamos juntos.

Emilio es lo que quisiera, huir con Francisco y los niños. Huir y no regresar. Huir con su amado. Huir de todo lo que suponga un peligro para él y formar una familia con Francisco. Francisco se traga sus lágrimas y dice:

--No podemos huir como si fuéramos unos delincuentes.

Francisco está muy triste. Emilio lo apoya como lo ha hecho en los últimos meses:

--¿y qué quieres que hagamos?

Emilio es feliz sintiendo a Francisco parte de su vida. Haciendo planes juntos.

--habla con el doctor, vamos a otro hospital.

Emilio asiente con la cabeza. Se muestra cariñoso. Deja a Francisco mirando a la pequeña y él habla con el doctor. Francisco mira a la pequeña Alberta emocionada. Buscando un parecido con su hermano.

--tiene que ser tu hija, tiene que ser por dentro.

Por dentro llora suplicando a su hermano que lo ilumine, que lo ayude a que esa pequeña se quede con él.



A primera hora del día siguiente, Lola es enterrada igual que Barbie. En el mismo lugar, con la misma discreción y con la única presencia de Emilio. No le interesa que pueda aparecer algún otro familiar reclamando la custodia de la pequeña. La pequeña Alberta ha sido traslada a otra clínica. Francisco está al lado de ella. Pendiente de ella en todo momento. Lo dejan pasar al nido y tomarla en brazos. Siente una ternura especial. Juega con sus manitas. Le da muchos besos. Piensa en su hermano y emocionado dice:

--Es tu hija. Es tu hija.

Está convencido que ve a su hermano en el rostro de la pequeña. Llora de felicidad seguro que es la hija de Alberto. Igual se siente más tranquilo sabiendo a Darío lejos. Le habla a la pequeña:

--te juro que nadie me separará de ti. Nadie.


Darío ha pasado muy mala noche. Ha llamado en multitud de ocasiones a su amante. Le ha puesto muchos mensajes pero éste no le devuelve la llamada:

--¿porqué no estás conmigo, mi Duque?

Eso lo tiene muy triste ya que le gustaría compartir lo que ha pasado con la pequeña pero Antonio no da señales de vida. Darío se ducha y sale a dar un paseo por el pasillo, ya camina sin la silla. No encuentra a la pequeña. Es la hija de Lola y quería conocerla aunque le duela su traición con Alberto. El que se la hayan llevado le hace pensar que hay algo extraño en todo eso.

--¿y si fuera mi hija y me la quisieran quitar?

No sabe como una hija afectaría a su vida con su Duque pero no quiere renunciar a ella. No quiere sentir que renuncia a su hija. Aprovecha su innegable atractivo físico para seducir a una enferma. Ésta ante la sola insinuación de que pueda tener algo con ese guapo le da los datos exactos de donde está la pequeña y además logra que le firmen el alta de inmediato. Y ella espera un premio. Darío le guiña el ojo, la deja suspirando y con la ilusión de que él la llamara.


Emilio llega con Francisco. Se saludan con un leve beso en los labios. Francisco lo abraza con fuerza. Tenía ganas de verlo y a Emilio le encanta ese recibimiento.

--¿porque has tardado tanto?

Emilio le tiene una sorpresa. 

--Es que fue al registro civil.

Mira a la pequeña:

--Ya la registré como Alberta Villanueva, lleva mi apellido como hija de Lola exclusivamente. Sin padre. Igual ya me estuve informando de los trámites que tenemos que seguir para que tú la adoptes. Aunque tenemos el poder de Lola que te reconoce como padre te pedirán ADN para reclamarla pero como ella lo dejó por escrito adoptarla será muy fácil.

Francisco lo abraza con mucha emoción.

--como darte las gracias por todo lo que haces por mi.

Emilio lo mira enamorado. Le quiere decir que basta con que esté a su lado siempre pero no lo quiere presionar. Es lo que desea pero no quiere que Francisco esté a su lado por obligación.

--sólo quiero que tú seas feliz.

Francisco abraza a Emilio más tranquilo. Hablan creyéndose lejos del peligro. Darío ha dado ya con ellos. Se acerca sigilosamente para saber de qué hablan. Creyendo que ya no corren peligro y sin darse cuenta que Darío los está escuchando  Francisco le dice a Emilio:

--Darío no puede saber que esta pequeña puede ser su hija.

Darío se lleva las manos a la cabeza:

–!¿que?!

Francisco se derrumba. Emilio se enfrenta a Darío: 

 –mi sobrina no es hija de un negro. Eso es evidente. Mirala. Es igual que Francisco y su hermano.

Emilio trata que Darío se vaya pero Francisco sabe que no puede ocultar las cosas:

--Lola no sabía si era hija tuya o de Alberto..

A Darío le impresiona tanto saber que puede tener una hija como que su esposa le fue infiel.




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