Iván mira a Francisco boquiabierto. No da crédito a lo que oye. Le parece un sueño. Es como hacer oficial la relación, es lo que ha estado esperando desde que conoce a Francisco.
--¿en serio?
A Francisco le hace gracia la ilusión con la que lo mira Iván y eso le confirma que ha tomado la decisión correcta. Muy afectuoso le pone la mano en la barbilla:
--cierra la boca... ¿no? --divertido.
Iván obedece pero sigue sin hablar.
–¿te molesta dormir conmigo? --pregunta Francisco con ironía.
Iván feliz, Francisco le sonríe con cariño. Alberto mira a su hermano con complicidad. Natalia sólo está pendiente del cuerpo de ese hombre que tanto le gusta. Es igual a Francisco pero tiene algo en la mirada que lo hace salvaje, más seductor. Natalia se ofrece a Alberto para ayudarle a instalarse.
--No, gracias... puedo solo.
Natalia se va tras de él dejando a los amantes solos y mirándose con afecto. A Alberto le incomoda un poco lo persistente de ella. Más que nada porque se conoce y no quiere que sus hormonas se revolucionen, Alberto va la cocina. Ella también. Él se aleja de ella. Ella se pone en la puerta. Lo mira provocativa.
–¿porque me rehúyes... ¿es que me tienes miedo?
--sabes que soy casado.
Natalia se muestra muy coqueta.
--no me importa.
Natalia lo quiere tocar pero Alberto se aparta. Le acaba haciendo gracia el juego de la joven.
--estás jugando a un fuego muy peligroso, mira que estás tratando con puro macho y luego no quiero reclamos... --dice coqueto.
Natalia quiere provocarlo. Alberto le sonríe y ella se derrite.
--mejor me voy. No hagas algo de lo que te vayas a arrepentir.
Natalia le pellizca el trasero:
--yo no me pienso arrepentir.
Alberto se gira regañón pero le hace gracia. Se encierra en el baño sofocado. Sonríe excitado.
--cuidado, chaval, esta tía es peligrosa.
No quiere poner en peligro su matrimonio pero a la vez le hace gracia jugar con la joven. Está seguro de hasta dónde puede llegar para no quemarse. Natalia sonríe excitada. Ese hombre le gusta y no va a parar hasta conquistarlo.
--¡¡va a ser mío...¡ ¡¡MIO¡
Por otro lado, ajenos a esto, Iván con la ayuda de Francisco pasa sus cosas al dormitorio de éste. El chico está muy contento. Mientras Francisco coloca las cosas del joven en su armario se da cuenta que le oculta algo.
--¿es que me quieres decir algo?¿que te preocupa?
Iván no quiere parecer pesado, Francisco se muestra dulce con él:
--¿qué te pasa ahora? ¿no estás contento?
Iván lo mira enamorado:
--¿y cuando tu hermano se vaya? ¿qué pasa conmigo?
Francisco lo abraza con mucha ternura:
--ya estás en mi cuarto, no cambiará nada. Si tú quieres... --dice Francisco sonriendo seductor.
Iván le responde con un beso. Caen a la cama. Se acarician, gozan.
--pero habla con Natalia, que esto no salga de aquí...
Iván no deja de acariciarlo:
--si, yo me ocupo.
Pero en realidad está más pendiente de sus besos. De sus caricias. De amarlo.
Iván no ha querido salir de la habitación en toda la tarde. Él y Francisco se la han pasando fornicando. Dando y recibiendo tan a gusto toda la tarde. A la mañana siguiente son frecuentes las miradas de complicidad de los amantes. Ni Alberto ni Natalia les hacen caso ya que están metidos en su juego particular. Ella está frente a él, lo va tocando por debajo de la pierna coqueta. Alberto se hace el duro, el que no quiere. Es fiel pero está disfrutando con estos juegos. Iván y Francisco son los primeros en irse. Cada vez se comportan más como una pareja de una forma natural. Alberto se va a dar una ducha. Aunque cierra la puerta ninguna habitación tiene cerrojo para así entrar cada uno con libertad. Natalia se aprovecha de eso. Se excita al ver a Alberto desnudo.
--¿qué haces aquí?
Natalia está impactada:
--Eres guapísimo.Nunca había visto algo tan hermoso.
Alberto deja que la joven disfrute de la panorámica porque le hace gracia. Juega con ella:
--tampoco creo que hayas visto muchos hombres en bolas.
Natalia se siente ofendida:
--¡yo he estado con muchos hombres¡
Alberto sonríe. Agarra una toalla:
--pues mejor para ti.
--¿¿es que no me crees? --furiosa.
Alberto la mira divertido:
--no me interesa.
--¡¡te lo voy a demostrar¡
Natalia se empieza a desnudar pero Alberto sabe que no se podía controlar y aunque le divierte el juego no quiere caer en él.
--mejor no.
--¡¡eres un cobarde¡ ¡¡yo sé que te gusto¡
Sin mirarla Alberto dice:
--lo que pasa es que soy casado.
--¡¡ya te he dicho que no me importa¡ --ella ansiosa.
--pero a mi sí. No me la voy a jugar por un rato con una ramera como tú.
Alberto se queda en su cuarto excitado. Nunca pensó que la joven se atreviera a tanto.
--tendré que tener más cuidado.
Ahora que lo ha visto desnudo, poseer su cuerpo es para Natalia cuestión de vida o muerte.
Esa tarde Emilio pasa un momento por el centro multimedia sin saber que Francisco también está ahí y que en ese momento se encuentra en el lavabo, haciendo pis. Como si un sexto sentido lo arrastrara, Emilio va al baño. Al abrir la puerta se encuentra a Francisco que salía del urinario. Lo ve en el momento en el que se sube la cremallera. Lleva unos jeans, su cuerpo de infarto. Emilio ha vivido toda su momento con el recuerdo de la verga de Alberto como su mejor momento erótico y por unos segundos casi se la ve a Francisco... En esos momentos es lo que más desea,...¡ Francisco le saluda simpático:
--¡¡buenas¡
Emilio lo saluda brusco. Confirma a Francisco que no lo traga y es que Emilio siente mucha rabia.
--¡¡por unos segundos y le veo la verga¡ --dice para sí.
Su vida sexual no es nada satisfactoria. Recuerda a Francisco con ternura pero le hubiera encantado vivir esa experiencia tan erótica de hacer pis al lado de ese hombre por el que lleva años suspirando. Se queda paralizado por la visión de su trasero desapareciendo.
--¡¡eso sí es un culo¡
Le gusta las arruguitas que se le hacen. Está muy excitado. Tiene la tentación de busca un desahogo en el chat. A lo mejor algún día encuentra algún guapo que se quiere divertir con él. Sus desahogados se pueden contar con los dedos de una mano y siempre con feo y acaba más frustrando y recordando con más intensidad ese momento con Alberto.
--ay si el tiempo se pudiera echar atrás.
Le gustaría hacer mirado más. Haberse girado más y ver ese culo que lo imagina muy peludo al natural.
Se jura asi mismo que no volverá a tener sexo si no es con alguien que le gusta. Se encierra en su cuarto. Sobre su cama. Piensa en Alberto.
--¡¡lastima no haber inmortalizado el momento¡
Aunque tiene la escena grabada a fuego en su momento. Lo que no le conoce es su trasero.
--¡¡porque no me atreví a girarme¡
También se reclama porque perdió la oportunidad de ver a esos gemelos desnudos en la ducha ¡¡los dos¡ Igual no se puede quejar. Vio a Alberto y como lo vio. Fue una gran casualidad como la que esa tarde le ha impedido disfrutar de esa parte de Francisco. No hay ni un solo día que no tenga un pensamiento o para Francisco o para Alberto o más bien para la verga de Alberto. Emilio se queda en el baño y se masturba pensando en los gemelos. Se pone en los dos urinarios. En uno está la esencia de Francisco y eso le pone muy cachondo.
Mientras cuando se apagan las luces en casa de Francisco, Iván y éste fornican salvajemente. Mientras Natalia entra sigilosamente en el cuarto de Alberto. ya duerme. Se le mete desnuda en su cama. Él no sabe bien lo que pasa. Despierta. Tiene encima a una chica que lo toca, que juega con sus genitales…



















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