jueves, 1 de octubre de 2026

capitulo 21

 

Iván llega a casa con Natalia. Es prima de una compañera suya. Nueva en la ciudad y buscaba una habitación. Francisco le da la bienvenida a la nueva inquilina. Iván soñaba con una vida solo al lado de Francisco. Se siente enojado pero no quiere que Francisco lo acuse de infantil. Almenos le tranquiliza que sea una chica y no uno de esos guapos que venían tras el anuncio. En la madrugada, Iván se mete sigilosamente en el cuarto de Francisco.

--¿puedo pasar? --le pregunta con timidez.

Francisco lo estaba esperando. Le sonríe sensual:

--creí que ya no venías...

Iván se siente algo incómodo:

--es por Natalia... supuse qué...

Francisco no lo deja seguir. Levanta las sábanas. Su cuerpo totalmente desnudo deja extasiado a Iván. Muy sensual Francisco le dice:

--ven aquí...

Se sonríen. Se devoran con los ojos.  Iván se saca la ropa con rapidez y se lanza a la cama donde lo reciben los fornidos, cálidos y apasionados brazos de Francisco.  Luego reposan el uno en los brazos del otro. Iván lo mira con cara de bueno:

–¿ya me tengo que ir?

Francisco lo mira con esa pose fraternal que Iván no soporta:

--Venga, espera a que Natalia tenga más confianza con nosotros.Tenemos que estar seguros que no va a contar esto nuestro en el instituto.

Aunque quiere protestar no lo hace para no mostrarse inmaduro. Eso sí, en la mañana con la excusa de ahorrar tiempo para beneficiar a Natalia, Iván se mete en la ducha con Francisco. Ninguno de los dos ahorra ni caricias ni pasión. Fuera del agua, se secan. Se sonríen. Se regalan miradas de complicidad. A vista de Natalia Francisco cuida a Iván como a su hermano pequeño. Aunque a los amantes les incomoda que los confundan hermanos de entrada les sirve. En la mirada de los dos se respira cariño, complicidad pero de cara a la gente mantienen sus fuerzas aunque por dentro se desean enormemente el uno al otro. 





En la tarde, Francisco sorprende a Iván yendo al bar en el que trabaja. Iván se acerca a él nervioso pero emocionado.

--¿¿que haces aquí?

--Tenia una reunión pero se ha suspendido... ¿me invitas a tomar algo?

--si claro.

Iván lo mira enamorado. Suspira. Francisco le responde con cariño. Iván le sirve una cerveza, le roza la mano. Los dos vibran. Francisco se queda en la barra mientras Iván sirve las mesas. Está muy nervioso pero se esmera por hacerlo bien para que Francisco se sienta orgulloso de él. De reojo lo mira, se distrae. Tropieza y cae con la bandeja llena. El destrozo es total y el despido también. Francisco lo mira triste. Sabe que a Iván lo que más le duele es que él haya estado ahí. Iván sale corriendo del recinto. Francisco detrás. Lo llama pero Iván corre. Francisco lo alcanza.

--¡¡dejame en paz...¡ ¡¡no quiero tu compasión¡ --llora Iván.

A Francisco le parte el alma verlo así.  Lo abraza:

--lo siento... ha sido mi culpa... --dice Francisco acariciándolo. 

--soy un inútil. --dice avergonzado.

Francisco es muy cariñoso con él:

--Eso no es cierto. Te has puesto nervioso porque yo te estaba mirando. Igual no quiero que trabajes.

Iván mira a Francisco dolido. No quiere sentir que vive con su hermano. Son una pareja y quiere comportarse con él de igual a igual. Iván se aparta molesto:

--no me trates como un niño pequeño... ¡¡soy capaz de trabajar¡

Francisco le acaricia la mejilla muy dulcemente. Sus caricias son el mejor bálsamo para Iván.

--yo no he dicho que seas un incapaz, solo te quería animar.

Iván mira a Francisco con cara de depravado y dice:

--solo algo me animaría...

–!no tengas cara¡ --dice Francisco sonriendo pícaro.

--por favor...

Iván le suplica y Francisco no se resiste. Natalia llega hasta más tarde así que practican sexo bien a gusto y tranquilamente.  







Después de retozar un buen rato caen al lado del otro. Francisco es siempre muy dulce después de ese momento. Iván está en shock.

--¿Eres feliz? --Francisco muy dulce.

Iván está exhausto pero tiene fuerzas para decirle:

--si pero me falta algo...

–¿el que...?

--ya sabes, aun soy virgen...de  ya sabes... --con cara de depravado y mostrando su trasero.

Francisco es muy dulce. De lado, lo mira mientras lo acaricia:

--temo lastimarte.

--pero es que me apetece mucho. Sé que tú nunca me haría daño. Seria la mejor manera de hacerme feliz. --Iván muy ansioso.

Francisco siente una ternura infinita hacia Iván. No quiere verlo triste. Es lo más tierno que puede, Iván muerde la almohada para no gritar mientras Francisco lo taladra. Iván hasta llora pero es un dolor que siente bien rico. Iván acaba sin fuerzas por tanto placer que ha dado y recibido. Francisco en todo momento se muestra preocupado y cariñoso:

--te he hecho daño... ¿verdad?

Iván no le quiere mentir pero su cara demuestra lo contento que está.

--¡¡sí pero me ha gustado¡

--pero nada ha cambiado... sigue siendo un secreto.

--si ya no me digas nada --dice Iván mirándolo muy enamorado y acurrucándose a su lado.

Francisco no le dice nada pero lo mira con mucho afecto.





Al día siguiente, Francisco va con Iván al centro multimedia que frecuenta. Allí está Emilio. Francisco no lo mira y a Emilio le duele.

--¡¡que antipático¡

Emilio se pregunta quien será ese chico que lo acompaña.

--¡¡la verdad es que el amigo no está nada mal¡ --dice para sí.

Los dos son guapísimos. Con Iván también se consolaría aunque claro Francisco siempre será especial. Francisco es quien lo guía a Iván en el ordenador. Busca ofertas de trabajo. Iván le pide que baje el cursor de la pantalla.  A Emilio le gusta verlos a los dos juntos.  Le hubiera gustado estar entre ellos. Conocer a los dos más a fondo.


Francisco espera en recepción a Iván. Emilio se pone al lado de Francisco como quien no quiere la cosa pero Francisco ni lo mira y a Emilio le duele. Se da cuenta que Iván va al lavabo así que no lo duda.   Lleva unos jeans estrechos y a Emilio le encanta sus tiernas pero bellas formas. Iván está haciendo pis en el urinario.  Emilio se pone al lado. Iván le dice “hola” amable. Emilio le ve la verga en el momento en el que se la está guardando.  ¡¡le pone a 100¡

--lastima que solo le haya visto un poco la punta --piensa.

Si le ve bien los calzoncillos pero no el deseado aparato.  ¡¡eso le hubiera alegrado el día¡¡ En la distancia los ve a los dos juntos. Francisco es cariñoso con Iván al que acaricia un poco por los hombros.  A Emilio le excita verlos tan cariñoso. Quisiera estar en el lugar de Iván. Le gusta que  Francisco sea tan afectuoso con ese chico pero está convencido que debe ser un hermano, un primo. Nunca sospecharía que Francisco es gay y que ese jovencito es su pareja.




Emilio siente que ese es su día de la suerte. Aunque siempre tiene muy presente al guapo Francisco al haberlo visto está más ansioso. El encuentro le ha sabido a poco. Ha ido a dar una vuelta y, ¡no se lo puede creer¡ se encuentra a Alberto.  Se veía muy guapo. Como en sus mejores tiempos. Va con Barbie (a la que Emilio no reconoce). Muy simpático mira hacia una pareja con un bebé. En un momento dado a Emilio le parece que Alberto mira hacia él y Emilio casi lo saluda pero Alberto en realidad no lo está mirando a él. Ni recuerda que existe. Ese encuentro ha sido breve pero intenso. Desea verlo en el centro con su hermano, en un lavabo... ¡¡le encantaría volver a ver esa herramienta que es su mejor recuerdo¡ aunque si no le ve nada se conforma con mear a su lado. No está eufórico pero está bien, está lleno de recuerdos. 


En la intimidad de su hogar, Alberto y Barbie son un matrimonio feliz. Hacen el amor a diario por pasión, deseo y con la ilusión de tener un bebé. La mujer recibe una llamada: su madre, que vive en la India, está enferma. Se va esa misma tarde y para no quedarse solo Alberto se instala en casa de su hermano. Francisco lo recibe feliz, con un abrazo.

--¡¡esta es tu casa, hermano¡

A Iván le molesta que sean más gente aún. Aunque Alberto no le hace caso a la Natalia le gusta Alberto. A Iván le preocupa una cosa:

--¿dónde va a dormir?

Supone que los gemelos dormirán juntos y tiene miedo de quedar fuera de la jugada.  Francisco sonriente dice:

--en tu cuarto.

Iván abre los ojos como platos. Cree que no ha entendido bien, Francisco le sonríe con cariño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

capitulo 72 (y ultimo)

  Francisco está muy dolido por lo que cree que ha pasado entre Antonio y Emilio. Laura no deja de llamarle al móvil pero Francisco no quier...