jueves, 1 de octubre de 2026

capitulo 29




Francisco está triste por su ruptura con Iván. Le pide a Alberto que lo acompañe a la puerta. Él no quiere verlo partir.  Alberto lleva la maleta del joven hacia la puerta. Iván se traga las lágrimas. Francisco no lo mira y a Iván le duele haberle fallado. Con un hilo de voz le dice:

--gracias por quererme,  por hacerme tan feliz y perdón por fallarte.

Francisco siente el dolor de Iván y por un momento tiene deseos de olvidar lo que ha pasado pero no. Se da cuenta de su error al involucrarse con un chico tan joven, Francisco busca estabilidad en el amor y ahora ya tiene la confirmación que Iván no se la puede dar. Iván se va muy triste. Alberto no se despega de él. Primero se muestra duro pero luego siente compasión de Iván. Le pone la mano en el hombro:

---¿donde vas a ir?

A Iván ya todo le da igual. Alberto le da la dirección de un amigo suyo que le puede ayudar. Iván se lo agradece y se va deshecho. A solas en el ascensor Iván empieza a dar patadas y puñetazos. Está enojado pero con él mismo por haber estropeado las cosas con Francisco. Mientras el hombre hace un esfuerzo por no llorar. Le parece humillante que le haya roto el corazón un joven de 18 años cuando él ya está entrando en los 30. Alberto se acerca a él. Lo mira con cariño.

--Esto era una locura. Es mejor pararlo antes de salir más lastimado.

Francisco abraza a su hermano muy triste:

--¿porqué tengo tan mala suerte en el amor? ¿¿que hago mal?

A Francisco se le escapa una lágrima que Alberto le acaricia fraternalmente:

--Si te sirve de consuelo, a mi tampoco me va muy bien.

--Perdón por angustiarte con mis tonterías... yo...

Francisco habla muy triste. Alberto le pone la mano en la boca muy fraternalmente:

--esto que estás diciendo sí que son tonterías... Somos gemelos... ¡¡lo que le pasa a uno le pasa al otro...¡

Los gemelos se abrazan amargamente. Comparten su dolor. Así se sienten más tranquilos. Ahora tienen que mirar hacia delante. Pensar en otra mujer es una anestesia para Alberto. Mientras Barbie llora por él todas las noches  acariciándose el vientre, lamentando que no verá crecer a su hijo y poniendo en duda que alejarlo de Alberto sea lo mejor éste está decidido a olvidar a la que ya es su ex esposa. Pensar en volver a ser el mismo chico alocado que iba de una mujer a otra lo anima ligeramente.

--haremos como antes, llenar la casa de inquilinos y gozar.

pero Iván ha dejado muy herido a Francisco. Prefiere que solo haya mujeres.

--Sé que es solo un niño, que no iba a salir bien pero me había hecho muchas ilusiones. Diviértete tú. Pide solo mujeres. Así tendrás más opciones.

Aunque a Alberto le duele que su gemelo esté mal. Necesita desahogarse.




Para preservar su intimidad, los hermanos conservan cada uno su habitación y solo alquilan una. No tarda en llegar una mujer morena, De 30 años. recién divorciada. A Alberto no le gusta especialmente aunque le excita la manera en la que ella lo mira. En realidad ella está deseando borrar a su ex con el primer voluntario que vea y Alberto es su mejor opción. Alberto se da cuenta de eso y no le importa porque él desea lo mismo.  Esa misma noche, mientras Alberto en boxers va a meterse a la cama, la mujer entra en su cuarto en bata. Los dos se miran con deseo.

--Elisa ¿te has perdido? --pregunta él con deseo.

--en realidad no... Sé que en el anuncio ponía solo mujeres pero es que tengo un primo que necesita una habitación. Es gay así que...

Alberto no le deja acabar la frase:

--tráelo... pero que mi hermano no sepa que es gay.

Los dos se miran con complicidad.

--¿y no querías nada más?

Él la mira con cara de depravado. Ella está totalmente seducida por el fornido pecho de él. Lo mira excitada:

--tengo una curiosidad... a ver si tu me lo puedes aclarar... --coqueta.

--no sé... --dice coqueto.

--Es que conozco una chica que te alquiló una habitación y dice que la primera noche ya la metiste en tu cama... ¿es eso cierto? --coqueta.

Alberto la mira con cara de degenerado:

--¿y tú que piensas?

--que ojalá fuera que sí¡ .--ella excitada.

Él la acaricia mientras ella jadeando se deja desnudar. Caen a la cama. Los jadeos se oyen por todo el piso. Francisco se pone la almohada en la cabeza. Recuerda todos los inquilinos que han pasado por su casa en todos esos años.  Le duele no haber logrado una relación estable. No sabe si es culpa de él que nunca se ha enamorado en serio o si es culpa de los demás pero la ausencia de un amor lo atormenta. Por su lado Emilio ha vivido toda su vida soñando con el amor de Francisco. Ahora está en trámites de convertirse en papá de sus sobrinos. Siente escalofríos cada vez que lo piensa. No puede creer su suerte. Esos bebés serán su felicidad pero lo que le preocupa es que Barbie pueda echarse para atrás. Para Emilio es demasiado importante esos bebés. Sentir que forma parte de los Guara como siempre soñó. Todas la noche mira esa foto que consiguió de los dos gemelos. Los distinguí perfectamente. El amor y la pasión. Acaricia el rostro de Francisco.

--te amo... Te amo...

Luego vibra mirando a Alberto y recordando su desnudez. Le excita pensar en el fruto de su cuerpo aunque también cada vez le produce ternura. Cada vez lo siente como algo de los dos. De él y de Alberto y eso lo hace muy feliz. Barbie escribe en un diario todo sea ella para que un día lo conozca y también en otro diario les habla del padre y el amor renace y Barbie piensa todas las noches en darle una oportunidad a su ex marido, que sus hijos se queden con su padre.





Alberto y Elisa han despertado juntos. Luego de compartir la cama los dos se sienten vacíos. Se muestran distantes. Ella no se atreve a mirarlo. Se da la vuelta para que no la vea desnuda. Él no tiene mucho interés en ella pero le preocupa que haya hecho algo mal.

--¿es por mi?¿no te gustó?¿te arrepientes?

--No... sí... bueno sí me gustó.

Elisa se gira. Él la mira con una tierna sonrisa.

--¿entonces qué es lo que pasa?

A ella le excita el cuerpo semi desnudo de él.

--lo que pasa es que no tengo muy claro lo que siento.

Alberto se muestra amable:

--tranquila... Yo tampoco.

La sonrisa de Alberto tranquiliza a la mujer. Él la acaricia dulcemente:

--¿no quieres que nos divirtamos?¿que nos hagamos compañía? sin pensar en nada.

Ella lo mira coqueta:

--podemos ser compañeros de cama.

--Me gusta.

Los dos se mira picaros. Se visten ante la atenta mirada de ella. Ese hombre almenos físicamente le encanta. A Alberto le da igual una que otra. Lo que quiere es una mujer con la que olvidar a Barbie. Francisco salía del baño envuelto en una toalla y se encuentra con los amantes. Los gemelos se miran con complicidad. Elisa va hacia la ducha. Aunque se siente vacío sí es cierto que Alberto almenos está más relajado.

--veo que te fue bien... ¿no?

Alberto siente serio a su hermano, como enojado.

–¿te molesta?

--No pero no sé... ¿no es muy frívolo?

Ver lo vacías de la relaciones de su hermano es un reflejo para Francisco y eso es lo que le duele.

--No me seas carca... --dice Alberto con cariño-- Será porque tú no te has acostado con desconocidos nunca.

--sí pero siempre con la esperanza de que sea una relación duradera.

--Pues yo ahora solo busco divertirme. Entiendo que tú estés herido pero no debes amargarte ni amargarme a mi.

--Lo siento. No me quería meter en tu vida.

Alberto le sonríe y le acaricia con cariño. Le habla muy fraternalmente:

--Sabes que te puedes meter en mi vida siempre que quieras.

Francisco se siente muy herido pero hablar con Alberto lo alivia. Eso sí, tiene muy claro que:

--jamás me volveré a acostar con unos de nuestros inquilinos.

Alberto no le dice nada pero sonríe pícaro mientras piensa:

--eso ya lo veremos...

Alberto no soporta ver a su hermano tan amargado y confía en que el primo de Elisa le puede dibujar una sonrisa en su triste rostro. Nada más salir de la ducha, Elisa llama a su primo. Éste se estaba duchando en la pensión en la que se aloja. Sale desnudo. el móvil lo tiene en la ducha. Elisa le habla de Francisco, que es gay y muy guapo.

--Es ideal para ti, Martin. para que alegre tu corazón que una vez más ese imbécil ha destruido.

Martin quiere olvidar el pasado. Lo que más quiere es que le hable con Francisco. Ya sin conocerlo le excita la idea de tener algo con él.


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