lunes, 5 de octubre de 2026

capitulo 53

 

Echa un vistazo a este vídeo de "Canciones dedicadas a un hermano fallecido" 

https://youtu.be/iZYJgTWcZxc?is=53cIXT-5Ktpf5ZYc

https://youtu.be/Rgs0BeUoPWg?is=vCpe81XL230uLZdC 




Con Alberto se ha muerto una parte de él. Francisco se siente amputado.  Frente a esa urna de cristal que contiene el cadáver de su gemelo, Francisco aún se resiste a creer que es cierto lo que ha pasado. Espera que en cualquier momento despierte y todo sea como antes o que Alberto golpee la urna y diga: ¿que hago aquí dentro?¿que hacéis llorando? Pero eso no pasará. Es una realidad infernal que Francisco nunca pensó que le ocurriría a ellos. Alberto ya no está, sólo está su cuerpo. Su cuerpo sin vida. Rodeado de familiares y amigos se siente solo. Él y Alberto tenían una conexión especial. Sólo lo anima la posibilidad que su hermano no haya muerto del todo,  que viva en otra vida que recién está comenzando. Sale a que le dé un poco el aire. Agarra el móvil. Llama a Lola. La mujer lo toma un poco a la defensiva. 

--si llamas para insultarme... A decirme que no queréis saber nada de mi hijo pierdes el tiempo. ¡Ya lo sé¡

Lola sabe que siempre el uno ha dado la cara por el otro, está convencida que Francisco llama para atacarla. Francisco está roto por dentro. No tiene ganas de discutir. Lleno de amargura, con una voz que le sale de lo más hondo de su alma le dice:

--Mi hermano está muerto. Necesito que vengas.

Lola se ha quedado de piedra. Se le cae el teléfono. No sabe qué hacer. Sólo llevarse las manos al vientre. Piensa en ese hijo que tiene dos padres: uno gay y el otro que acaba de morir. Emilio se angustia con la cara de su prima. No le dice lo que le pasa así que agarra el teléfono.

--¿que pasa?¿quien es?

La voz de Francisco lo hace vibrar pero ya sabe que no es nada bueno. Siente su dolor.

--Mi hermano ha sufrido un accidente, ha muerto. Necesito hablar con tu prima.





Emilio siente escalofríos por todo el cuerpo. Sus hijitos ajenos a todo pintan un cuento en una mesita especial para ellos en un rincón. Emilio está impactado al saber que al que están velando es el padre de sus hijos. Le duele que sus hijos hayan perdido a su padre biológico. Un padre que no conocen y al que ya nunca conocerán. Aunque no ha tenido tratos con Alberto el ser padre de sus hijos lo hace sentir como si el que se hubiera muerto fuera de su familia.  Sabe que no debe mostrar sus sentimientos porque nadie lo entendería. Tiene que  hacer un esfuerzo para tragarse las lágrimas. Igual  sabe que Francisco no necesita más preocupaciones. Se muestra tranquilo:

--ahora vamos.

Lola se ha quedado en shock. Emilio se muestra serio con ella:

--Ahora el que importa es Francisco. tienes que estar serena. Piensa en que puede ser el padre de tu hijo al que Francisco llora.

Lola no piensa en otra cosa. Se siente muy mal. Le parece tan injusto, tan impactante que haya muerto justo después de haber hablado con ella. Es un miedo que se calla pero no olvide el temor a que ella haya tenido algo que ver.  Lola sigue sin moverse:

--¡¡venga espabílate¡

Emilio la regaña. Tiene prisa en ir al lado de Francisco. Le duele que sea ella la que tenga los derechos pero tampoco se ve raro que él como primo lo acompañe. Almenos podrá despedirse de uno de los hombres más importante de su vida. Del padre de sus hijos. Lola quiere cambiarse. Busca algo negro en su armario. Emilio va en camiseta y jeans. No quiere perder el tiempo. 

--¡¡pero apúrate¡ --le reclama.

Luego mira a sus hijitos con ternura y los besa con todo el amor de padre. Los pequeños lo miran con curiosidad:

--¿pasa algo?

Emilio les acaricia la cabecita. Viéndolos a los ojos no puede estar triste. Sonríe:

--No, todo bien.

Llama a la señora que lo ayuda con los niños para que se quede con ellos. Van en un taxi. Lola tiene cara de viuda y eso dan celos a Emilio. En realidad Lola no sabe qué hace en ese lugar con toda la familia de Alberto. Ella en realidad sólo fue un polvo en la vida de Alberto y ni sabe de quien pueda estar embarazada. No sabe cómo la van a recibir. Agarra de la mano a su primo y le suplica:

--No te muevas de mi lado.

Emilio no quiere intención de hacerlo. No ha estado nunca en la vida de esos gemelos. Almenos estará en el funeral de Alberto.







Entran los dos tomados del brazo. Se abren paso entre la familia. No conocen a nadie. Nadie los conocen. Hay desconcierto. Mucho llanto. Sólo frente al ataúd está Francisco. Va vestido de calle normal pero el luto escrito en la cara. Emilio lo ven tan indefenso, tan herido llorando sobre la urna en la que reposa su hermano. Quiere abrazarlo, pero no se atreve.  Francisco casi no se tiende en pie. Se acerca a Lola. Le da un beso:

--tenemos que hablar.

--No sé si sea el momento. --Lola muy nerviosa.

Y Emilio al lado de su prima. No quiere que le den de lado. Aunque no está acostumbrado a tomar la iniciativa extiende su mano y muy nervioso dice:

--lo siento mucho.

Emilio ha pensando en Alberto durante años. En su cuerpo desnudo. Es además un recuerdo muy fresco. No puede creer que hace apenas un mes tuvo la dicha de contemplar esa octava maravilla y ahora esté delante de los restos de ese hombre. Un hombre del que está criando a sus hijos.  Sabe que nadie entendería su tristeza así que se la traga. Francisco siente el dolor de Emilio. Siente que su tristeza es sincera. Le sorprende porque está convencido que no simpatizaba con ellos y es por eso que en sus adentros agradece el gesto de Emilio. No le dice nada pero asiente con cariño. Emilio lo ve tan mal, quisiera decirle que no está solo, que lo tiene a él, que lo ha amado durante toda su vida. Mas no se atreve. Toda la familia Guara está reunida en la sala anterior a donde se encuentran ellos tres solos con el cadáver. Francisco mira a su hermano. Mira a Lola:

--Júrame por él que el hijo que esperas es suyo.

Lola se muestra tranquila al darse cuenta que Francisco no la quiere atacar, que habla en buenos términos. Emilio está muy ansioso. Desea que ese hijo de su prima sea de Alberto porque será un lazo que lo unirá con Francisco.

--No sé que tuvo tiempo de contarte tu hermano pero se lo dije claro. Mi hijo tanto puede ser suyo como de Darío pero es que yo no quiero que Darío sepa de mi hijo por eso le pedí a tu hermano que se hiciera el adn para almenos descartarlo o no a él. No quería más.

Francisco agacha la cabeza. Aunque finalmente Darío se fuera con otro sí es cierto que se acostó con él y Francisco quería que se quedara a su lado. Eso y su dolor hacen que Francisco tome una actitud humilde. Se lo pide a Lola como un favor. A Emilio se le parte el alma cuando oye que le dice a Lola:

--ese hijo que esperas es lo único de mi hermano que me queda.

--puede que no sea de él.

Francisco está muy atormentado y aferrarse a ese bebé es lo único que lo ayuda a no caer.

--No quiero saberlo, yo le doy mi apellido. Necesito que lo sea. La ilusión de ese bebé es lo único que me hará sentir bien. Incluso si quieres nos casamos

--No, no hace falta tanto.

Lola no está muy convencida de querer mezclarse con Francisco. Francisco le suplica:

--necesito ese bebé que puede ser de mi hermano, tiene que ser de él.

Emilio lo ve tan desesperado que se siente un miserable por callar pero no se atreve a hablar. Sabe que perdería a sus hijos, que Francisco se iría con ellos. Almenos así Francisco y él estarán cerca. Le duele que Francisco tenga que mendigar por un hijo que no tiene porque ser de Alberto cuando hay unos gemelitos que sí lo son. Lola está algo agobiada.

--no sé exactamente que te propones.

Emilio quiere ayudar a Francisco para sentirse menos culpable y tenerlo cerca:

--Francisco quiere que tu hijo lleve su apellido sea de quien sea la sangre... ¿no es así? Yo creo que es muy generoso por su parte. Es lo mejor para tu hijo

Francisco mira a Emilio con agradecimiento y sorprendido por su apoyo. Emilio siente la mirada de Francisco y se le clava dentro. Siempre ha tenido claro que lo ama pero ahora lo tiene más claro que nunca. Ante la mirada emocionada y agradecida de Francisco, Emilio sigue hablando a su prima:

--si no quieres que Darío sepa que puede ser su hijo es lo mejor. Es bueno que el niño tenga un padre. Tú no tienes nada que perder.

Y algo angustia a Lola:

--¿y si sale negro? No podré decir que no es hijo suyo.

Francisco hubiera preferido que no hubiera ninguna opción sin adn de saber la verdad

--llevará mi apellido igual. Ademas las últimas palabras de mi hermano fueron para tu hijo y eso es lo mas importante.

--está bien. --dice Lola.

Francisco se siente muy agradecido con los dos. Quisiera abrazar a Emilio por su ayuda pero no se atreve. No quiere hacerlo sentir mal. No imagina que Emilio daría parte de su vida por un abrazo suyo. Francisco le medio sonríe en su dolor mientras le toca el brazo. Emilio siente escalofríos en todo el cuerpo. Ese gesto tan tierno por parte de Francisco es lo más cerca al cariño de un hombre que ha tenido. Es algo que le llena por dentro. Es un momento muy especial para él. La sala se va llenando de gente que rodea a Francisco y lo separa de Emilio y Lola. Lola no quiere quedarse. No se siente bien.

--No tenemos nada qué hacer.

Emilio quiere usar a su prima para quedarse con Francisco:

--eres la madre de...

Lola no lo deja seguir:

--vámonos... Por favor.

Emilio no quiere insistir. No quiere que se le note sus sentimientos. No quiere estropear las cosas ahora que está tan cerca de lograr un sueño increíble. Ahora que tendrá a Francisco cerca. Le duele que sea en el peor momento en la vida de Francisco pero ya había perdido la esperanza de un acercamiento con Francisco. Está lleno de ilusión. Emilio no quiere irse sin despedirse de Francisco pero hay demasiada gente. Francisco lo busca con la mirada. Con tristeza le agradece todo y lo saluda con la mano. Entienden que se tenga que ir. Emilio está muy revolucionado. Tiene sentimientos encontrados. Alegría por la presencia de Francisco, por la cercanía de éste, por la posibilidad de que esté cerca de él.  Tristeza porque se ha muerto Alberto. Se ha muerto un mito. Su mito erótico. Nunca ha disfrutado tanto del sexo como en las dos veces que ha tenido la dicha de verlo desnudo. Además se siente parte de él porque sus hijos son los hijos de él. Le duele que Francisco esté tan triste pero lo tiene muy revolucionado todo lo que está pasando. Guapo, gay y queriendo adoptar al hijo de su prima. Es más de lo que Emilio podía esperar de la vida. Al llegar a su casa abraza a sus pequeños. Piensa en Francisco, en la emoción que sentiría al saber que esos gemelitos son de su hermano.  

--soy una basura... una basura --piensa.

Esos pequeños llevan la sangre en su rostro. Emilio sabe que es imposible que Francisco sospeche pero está convencido que su sangre los reconocerá. Para no sentirse tan culpable piensa que sí acepta al hijo de Lola sin saber que es de su hermano, él logrará que esos pequeños hagan feliz a Francisco sin tener que contarle la verdad. Ese es el compromiso que toma Emilio como agradecimiento a todo lo que le ha hecho sentir Francisco: ayudarlo a sonreír.








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