jueves, 1 de octubre de 2026

capitulo 31




A Francisco le aturde la idea de tener un nuevo guapo en su casa. Su corazón le pide que le olvide pero no sus hormonas. Su corazón busca estabilidad, sus hormonas sexo con todo chico guapo que se cruce en su camino.  Francisco no quiere caer en el mismo juego de toda su vida acostándose con todo inquilino que ha entrado en su casa. Piensa que tal vez él es el culpable de no haber encontrado el amor por haberse dejado llevar por su cuerpo tantas veces.  Ahora no está dispuesto a caer en la tentación. La herida que le ha dejado Iván le duele mucho y eso lo ayuda a controlarse. No cena con ellos. De hecho no sale de su cuarto. Martín está sentado en la mesa frente a Alberto. Esos dos gemelos le excitan los dos por igual. Aunque Alberto tiene más mirada de pervertido y Martin quisiera que Francisco fuera como él para tener sexo seguro esa noche. Martin está muy seducido pero lo que le duele es darse cuenta que Francisco no quiere saber de él.  En un momento en el que Elisa los deja solos y como Alberto le ha dado esa confianza, Martin le pregunta:

--¿Tu hermano siempre es así?

Alberto mueve la silla. Se sienta a su lado. Le pone la mano en el muslo. Lo trata amistosamente. No se da cuenta que lo está poniendo más cachondo.

--tenle paciencia...

Y Martin necesita desahogarse con alguno de esos gemelos tan guapos esa misma noche y le desespera darse cuenta que Francisco no está por la labor.

--pero tu hermano... no quiere que esté aquí... --dice triste.

--Francisco no sabe lo que quiere pero que tú estés aquí es lo que necesita --Alberto cariñoso.

--No quiere verme, no le he gustado.

Martin habla con frustración porque a él sí le gustan mucho esos gemelos y no soporta la idea de no tener nada con ellos aunque sea una sola vez.  Alberto conoce a su hermano por lo que le da esperanzas a Martin. No quiere que se dé por vencido porque está convencido que lo que su hermano necesita es otro amor para olvidarse de Iván. A Martín le gusta mucho lo cariñoso que Alberto es con él.

--pues yo creo que si, le has gustado mucho.

Martin quisiera que fuera así. Su corazón tiembla de deseo.

--¿¿y qué hago?

Martin está muy ansioso. Alberto le pide paciencia pero Martin es lo único que no le puede ofrecer:

--¡¡Es que tu hermano me gusta mucho. Si tarda en decidirse me voy a volver loco¡

Alberto le sonríe muy simpático a Martin sin darse cuenta que a cada sonrisa, a cada gesto de él aumenta el deseo de Martin hacia Francisco, hacia esos gemelos tan impresionantes. Alberto mira a Martin pícaro y dice:

--provócale. Haz que se vuelva loco de deseo. Que no te pueda rechazar.

A Martin le gusta la idea. Los dos se sonríen. Se muestran amistosos.

–¿te molestaría si voy en bolas por la casa? Es que a mi me encanta…

Martín habla coqueto y Alberto le guiña el ojo:

--y a mi hermano le encantará que lo hagas...

Los dos se miran con complicidad.





Todos están en sus cuartos. Martín está desnudo sobre la cama. LLeva boxers con todo muy duro y remarcado. No puede dormir. Está muy sofocado. Los jadeos de Alberto y Elisa son muy fuertes. Siente celos de su prima porque ella conoce el cuerpo que a él tanto le gusta. Frustrado piensa en Francisco:

--ojalá fuera como su hermano.

Su única esperanza es que Alberto no se equivoque y pueda tener algo con él. Oye un pequeño aullido de Alberto y le excita pensar en Francisco. En ellos dos desnudos fornicando como bestias. Oye la puerta del cuarto. Martín sonríe travieso.

--Es el momento.

Sale de su cuarto y se encuentra caminando por el pasillo a Alberto. Su cuerpo todo desnudo. Su rostro desencajado y cansado por el placer. Le sonríe débilmente porque está agotado. Martin lo contempla excitado.

--¡¡Como un Dios¡

Alberto desaparece hacia el lavabo y Martín se ha quedado extasiado por lo que ha visto. El cuerpo de Alberto no le ha decepcionado para nada y confía y desea que el de Francisco sea igual y que se le dé pronto. Le ha gustado mucho ver a Alberto desnudo. Alberto se refresca un poco y enseguida vuelve a salir. A pasear su extremada belleza desnuda ante los ojos ansiosos de Martin. De nuevo Alberto sonríe a Martin y le guiña el ojo.  Martin está que revienta del placer. Le ha encantado ver desnudo a Alberto pero luego se arrepiente porque está demasiado excitado.-

--Ahora sí que no voy a poder dormir.

Ya reina el silencio. Alberto no ha tardado en quedarse dormido. Martín da vueltas sobre la cama. No deja de sacarse de la cabeza la imagen del cuerpazo desnudo de Alberto. 

--¡¡es que son dos criaturas perfectas¡¡ ¡¡nunca vi a nadie tan atractivo¡

Está feliz de que sean dos copias y que uno sea gay. Está dispuesto a luchar con todo lo que tiene para que Francisco caiga a sus pies ya. Ahora que conoce el material no está dispuesto a que se le escape. Está demasiado sofocado. Sale precipitadamente de su cuarto. Justo en el momento que iba a entrar del baño sale Francisco. Los dos se miran.  Martin anda en boxers pero se le remarcan sus genitales. Se le nota su excitación. Francisco babea por él y Martin lo nota pero no le puede decir nada porque Francisco se encierra en su cuarto de prisa. Por un lado a Martin le da rabia que Francisco lo rechace pero por el otro le agrada darse cuenta que le gusta. 

--¡¡lastima que no iba en bolas¡

No es lo que acostumbra a hacer pese a lo que le dijo a Alberto pero tal y como lo miró Francisco está convencido que no se le podrá resistir. Tanto Francisco como Alberto tienen a Martin muy cachondo. Se da una buena ducha fría. Francisco está muy sofocado. Sus hormonas muy revolucionadas. Siente que su cuerpo le está traicionando, que mientras su alma aún llora a Iván su cuerpo ya le ha conseguido reemplazo pero no quiere. No quiere volver a tener una relación solo de sexo con un inquilino y aunque le cueste resistirá. Martin sale desnudo del baño con la esperanza que Francisco lo vea y caiga a sus pies esa misma noche. No pierde del todo las esperanzas de pasar esa noche acompañada del guapo Francisco pero éste no se entregará tan fácilmente. Ninguno de los dos puede dormir pensando el uno en el otro. Martin se queda dormido desnudo sobre la cama esperando a Francisco pero éste nunca llega. Alberto y Elisa tardan en despertarse pero son los primeros. Se duchan juntos, desayunan juntos y se van juntos.











Francisco despierta al rato. Llama a su hermano. Su grito despierta a Martin y al no escuchar a nadie se excita.

--¡¡estamos solos¡

Martin se levanta de un bote. No encontrará una oportunidad mejor que esa para  seducir a Francisco. Aunque recién lo conoce es un tormento no estar sin él y no quiere pasar una segunda noche de solitaria tortura.  Francisco, que anda en boxers, oye ruidos en la habitación de Martin. No se quiere quedar a solas con él así que se va a vestir a toda prisa. Cuando sale se encuentra a Martin desnudo en el comedor. Martín está dando vueltas con una taza de café en la mano. Francisco le ve el trasero y le gusta. Es un pandero bonito. Despierta un profundo deseo en Francisco.

--bonito culo --dice para sí.

Al oírlo Martin se gira y sonriendo dice:

--buenos días...

Francisco no se esperaba encontrarse a Martin desnudo. Clava sus ojos en sus genitales. No le sale la voz.

--¿te ocurre algo? --pregunta Martin.

Martin celebra por dentro el que su plan haya salido bien. Se da cuenta que Francisco se ha derretido a sus pies. Francisco hace un esfuerzo por no mirarlo. Pasa por su lado y siente escalofríos por todo su cuerpo. Agarra una almohada.

--tapate, que en esta casa vive una dama.

Francisco se muestra duro aunque el movimiento que hace el desnudo Martin para agarrar la almohada le fascina.

--Mi prima me ha visto desnudo miles de veces pero si te molesta verme en bolas... Si sientes que no te puedes controlar...

Martin habla con ironía y Francisco no quiere que se le note que está aturdido.

--No, no es eso. Para mi eres un compañero de piso más como mi hermano y tu prima.

Martin tira la almohada. Francisco lo mira con ojos penetrantes. Su descaro lo excita más a Martin. Se da la vuelta para no caer en sus brazos. Tiene que hacer un esfuerzo para no hacerle el amor en ese momento y se lo reprocha así mismo ya que aún se siente herido. Eso es lo único a lo que puede aferrarse para no sucumbir a la tentación. Lo que sí no quiere es volver a ver a ese apuesto hombre desnudo. Está temblando de deseo y Martin lo sabe y lo disfruta.

--vístete... en esta casa no andamos en bolas.

--si te molesta verme en bolas. Creí que no me veías como hombre y que te daba igual

--¡¡no es eso... me da igual¡

Francisco sin mirarlo va hacia su cuarto para encerrarse cuando ya no lo puede ver Martin se da la vuelta y contempla por largo rato el desnudo trasero de Martin con cara de depravado y apetito. Martin lo ve por el reflejo de una figura con un espejo. Levanta el puño en señal de victoria. Se da cuenta que Alberto tenía razón, que es cuestión de tiempo que Francisco sea suyo.

--y por como me miraba... ¡¡seguro es esta noche¡

Martin está contento, lleno de deseo pero Francisco tiene miedo a volver a equivocarse. El deseo se ha despertado pero sus heridas no se han cerrado aún. Es demasiado pronto. Martin pasa una segunda noche de tortura. Desnudo y sofocado sobre la cama. Oyendo los jadeos de Alberto y esperando la visita de Francisco pero éste no tiene intención de moverse de su cuarto.


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