En el desayuno Francisco y Antonio se comportan con naturalidad. Iván está muy tenso. Es ver a Antonio e imaginárselo desnudo.
--¿te sientes bien? -le pregunta Francisco muy cariñoso a su pareja.
Iván se siente fatal con Francisco. Se siente un hombre fiel. Además Antonio pasa de él y a Iván le da rabia que habiendo podido hacer el amor la noche antes ahora ni le mire a la cara.
--¡¡si él pasa de mí pues yo también¡ --piensa el joven.
Francisco lo acaricia dulcemente:
--¡¡que raro estás hoy¡
Iván fuerza una sonrisa. Antonio sonríe con disimulo. Sabe que el joven debe estar aturdido y es lo que quiere.
--ya me rogarás... ya me rogarás. --dice para sí.
Y aunque Iván se jura así mismo que no pensará en Antonio no deja de hacerlo. En las noches cuando hace el amor con Francisco jadea pensando en Antonio. Luego no puede dormir. Da vueltas a la cama. Se levanta y comienza a dar vueltas por el pasillo con la esperanza de que Antonio salga y se lo lleve a la cama pero Antonio no está dispuesto a ponerle las cosas fáciles. Iván se tiene que dar una ducha fría para bajarse el calentón e irse a la cama sin lograr lo que quería. Y al comenzar el día de nuevo Antonio ignora a Iván y éste dolido se jura no volver a pensar en él y en la noche lo sigue esperando...
Días después... Francisco llega a la frutería que está finalizando las obras. Se encuentra a Alberto llorando en el suelo con un papel en las manos.
--¿que pasó? .--pregunta angustiado.
Alberto llora con la sentencia del divorcio.
--¿tan rápido salió?
--Barbie tiene prisa en salir de mi vida. --se dice con amargura.
Francisco pone su mano en los hombros de su hermano. Es muy cariñoso con él:
--Nunca debí firmar.
–¿y que vas a hacer?
Aunque le duele en el alma dice:
--si Barbie no quiere saber de mí pues yo tampoco quiero saber de ella.
Alberto se levanta, sus ojos se llena de lágrimas
--Parece que se la trago la tierra pues si Barbie quiere estar muerta para mí, lo está.
Su voz está rota como su corazón. Siente a su esposa muerta. Los gemelos se abrazan. Francisco comparte la tristeza de su hermano.
Mientras Emilio se emociona al ver la ecografía del hijo de Alberto que crece en el interior de Barbie. Su sorpresa no tiene limites al saber que ¡¡son dos¡ Eso aumenta su emoción y su deseo que esos gemelos Guara sean de él. El doctor no deja de insistir a la madre en que ese embarazo va a acabar con su vida. Barbie quiere que su hijo nazca. Piensa que Alberto no se merece a su hijo y Emilio sí. Ella desea que sean niñas para que no se parezcan a los gemelos y Emilio quiere dos varoncitos idénticos al padre y al tío.
Estos ya tienen los papeles apunto, su boda está por llegar. Emilio está que salta de una pata. No deja de mirar esas fotos que le robó a Barbie de los gemelos. Piensa en el cuerpo desnudo de Alberto y le emociona pensar que será el padre de sus hijos. Al fin la vida hace algo bueno con él.
Esa noche, Iván decide que sea su noche. Cuando Francisco ya está dormido, Iván se levanta. No deja que otro sentimiento se apodere de él. Piensa que aunque Antonio sea un imbécil él lo desea y hasta que no le eche un buen polvo no se quedará tranquilo. Entra decidido en el cuarto de Antonio y le enciende la luz. Antonio despierta.
--¿¿que pasa?¿qué quieres?
Iván desnudo. Le arranca la sábana de encima mientras le dice:
--Te quiero a ti, quiero que me eches el polvo de mi vida.
Antonio se muestra sensual:
--ya te has tardado.
Iván se queda decepcionado. Ahora que al fin lo va a tener se da cuenta que el verdadero tamaño del arma sexual de Antonio no es el de la otra noche. Es más o menos como la suya. Más pequeña que la de Francisco.
--¡que pequeña la tienes¡ .--se queja.
Antonio se levanta y a los primeros toques aquello está enorme:
--ya verás como es el resultado final...
Iván quiere echarse para atrás pero Antonio lo abraza e Iván se derrite.
--pero que Francisco no lo sepa... yo lo amo...
--si tranquilo. Yo te enseñaré lo bueno de la vida y luego ni nos conocemos.
Aunque Antonio se siente el mejor amante, en sus brazos Iván no hace más que pensar en Francisco. Está decepcionado. No es lo que él esperaba. Y ahora se siente culpable de haber engañado a Francisco. Antonio enciende un cigarro agotado.
--¿que te ha parecido? Genial, ya. Les pasa a todos. Nunca has vivido nada igual.
--prefiero a Francisco. --dice Iván levantándose y poniéndose el boxers.
Eso no lo soporta Antonio. Francisco se levanta. Llama a su chico pero éste no lo oye porque está discutiendo con Antonio. Francisco se pone el boxers y sale del cuarto. Oye la discusión y se acerca a ver qué pasa. Antonio está muy ofendido con las palabras de Iván.
--¡¡no digas tonterías, niño¡ ¡¡yo soy el mejor amante que has tenido¡
--¡¡Eso no es cierto¡ ¡¡no es para tanto¡ ¡¡parece que tienes menos experiencia que yo¡
Iván está muy molesto porque ya que ha engañado a Francisco se esperaba algo impresionante y no ha sido así. Ha sido una enorme desilusión.
--¿y porque me has rogado para que me acostara conmigo? !estabas desesperado!
Y en ese momento Francisco se da a conocer:
--¿!qué?!
A Antonio le da igual pero a Iván no. Antonio está de paso. Iván no tiene otro lugar a donde ir. Iván trata de justificarse:
--¡fue un error. Yo te amo a ti¡ ¡¡Antonio me sedujo¡
Y Antonio encuentra la manera de vengarse de Iván:
--¿y porque te me metiste en la cama? Y no es la primera vez que me buscas. Si no ha pasado antes es porque yo no he querido. Desde el primer día me súplicas sexo y no lo puedes negar.
Iván calla con culpa. Iván trata de abrazar a Francisco pero el hombre no le deja. Está muy herido. Hacía tiempo que no se sentía tan estable como con Iván y le duele esta traición.
--¡¡quiero que os vayáis los dos esta misma noche¡
Francisco es muy duro y eso destroza el alma con Iván que desesperado pregunta:
--¿y donde voy a ir?
Antonio empieza a hacer su maleta:
--conmigo no.
Antonio se siente satisfecho por haber roto esa pareja. Le daba rabia que Francisco prefiriera a Iván a él y le da gusto que Iván lo haya engañado con él mismo. Iván llora de dolor, de pena y eso enfurece a Francisco.
--¡¡¡compórtate como un hombre fuera y dentro de la cama¡ --le reprocha Francisco.
Alberto sale medio dormido y en boxers de su cuarto. Quiere saber lo que pasa. Aunque está muy dolido y alterado, Francisco trata de mostrarse tranquilo ante su hermano. Le dice que no pasa nada, que se encargue que Antonio se vaya enseguida. Francisco va hacia su cuarto. Iván detrás desesperado.
--¡¡escúchame¡
Iván le suplica. Francisco se gira y le habla muy molesto.
--¡¡no escúchame tú, te he abierto las puertas de mi casa y de mi corazón y ¿así me pagas?¡
Iván llora. Le da rabia ser él quien haya roto esa relación y no sabe cómo pedir perdón, como justificarse ante Francisco.
--¡¡teníamos una cosa muy bonita ¡¡¡no puedes tirarlo a la basura por una tontería¡
--¿¿una tontería?¿y si yo me hubiera acostado con él? --Francisco dolido.
--lo hubiera entendido.--miente Iván.
--¡¡venga ya... si no has hecho más que boicotear la entrada de inquilinos¡¿y todo para qué?¿para engañarme tú? vete, no te quiero volver a ver!
Francisco habla con mucho dolor y mucho reproche. Empieza a hacer la maleta de Iván con rabia. El chico trata de dar pena:
--¿y donde voy a ir?
--no es mi problema.
--espera que sea de día.... ¿dónde iré de noche?
Francisco saca un dinero:
–!vete a un hotel y luego te espabilas!
Oyen la puerta. Antonio ya se ha ido. Iván trata que a Francisco se le ablande el corazón. Insiste. Alberto se acerca a ayudar a su hermano:
--ya has oído mi hermano…!largo!
Iván mira lloroso a Francisco.




















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