jueves, 8 de octubre de 2026

capitulo 64

 






Al darse cuenta que se está por leer el resultado, Emilio deja la pelea con Darío y abraza a Francisco que está muy triste. Lo besa dulcemente en la mejilla. En realidad Emilio también está muy nervioso ya que de ese resultado dependen muchas cosas. El resultado está claro. La hija es de Darío. Francisco se hunde y llora. Siente que se ha vuelto a partir por dentro. Es como si su hermano se le hubiera muerto de nuevo. Emilio lo acaricia. Es muy dulce con él pero en realidad está muy angustiado porque la solución a la felicidad de Francisco la tiene él. Bastaría con decirle que esos gemelitos que tanto quiere son los hijos de su hermano. La primera reacción de Darío es de triunfo. Salta de la silla victorioso alzando los brazos. Mira a Emilio contento.  Es su venganza pero luego le da pena por Francisco y porque eso le supone un problema con Antonio. Emilio exige que se repita los resultados, pero le dicen que no hay error posible. Francisco mira a Emilio con ojos de sangre. Le suplica que se lo lleve a casa. 

--¡Yo quiero a hija¡ --exige Darío.

No sabe qué hará con ella pero lo que tiene claro es que no se quedará con Emilio.  Emilio sostiene a Francisco entre sus brazos. Lo ayuda a caminar. Mira a Darío con odio y le dice:

--¡cuando un juez me lo ordene¡

Francisco se tambalea, Emilio se va con él. Darío va detrás de ellos furioso. Más que amor de padre lo lleva su odio hacia Emilio:

--¡¡pues espera mi denuncia por secuestro¡

Y como que Emilio lo ignora, Darío se pone en medio de su paso y le dice:

--¿que tengo que hacer para que me des a mi hija? ¿acostarme contigo? ¡¡pues si es necesario haré ese sacrificio¡

Emilio ayuda a Francisco a sentarse en un butaca qué hay cerca y se muestra agresivo con Darío.

--¡¡Nunca me acostaría con alguien como tú porque serás muy bello pero estás podrido por dentro¡¡

--¡¡pues bien que cuando estaba en tu casa te gustaba mirarme¡

--¡¡porque eres como un jarrón, un adorno,  solo sirve para mirar y hay miles como tú. No tienes de especial¡

Emilio y Darío se escupen odio. Francisco se levanta y abraza a Emilio. Se muestra cariñoso.

--vámonos --le suplica.

 Emilio le deja claro a Darío que:

--¡¡sólo con una orden judicial te llevarás a nuestra niña¡

Y se va con Francisco. Darío se queda solo y muerto de la rabia. Da una patada a la pared. Lo que le duele es que con Antonio no tiene una relación tan especial como la de Francisco y Emilio. Toman un taxi. Francisco está muy abrazado a Emilio. No sabe qué decir. Emilio piensa en Barbie, en sus hijos. En Alberto. En todo lo vivido con Francisco. Comenzó como una ilusión pero lo ama en serio. No puede vivir sin él pero tampoco puede soportar ver como sufre. Lo tiene claro: le dirá la verdad. Y llora por dentro. Sabe que es el final. Llegan a la casa en silencio. Francisco se pone una copa. Los gemelitos siguen en la escuela, al llegar ellos la mujer que cuidaba a la pequeña se va dejándola en la cuna. Así que están solos. Emilio se acerca a Francisco:

--tenemos que hablar.











Francisco se aferra a él con desesperación

--no me digas nada, necesito sentirte esta noche

y la tentación es demasiado grande. Lo ha amado y deseado por demasiado tiempo. Si es la última vez que van a estar juntos que se puedan despedir bien. Hacen el amor con dolor y amor. Para Francisco es el desahogo que necesita. Emilio recorre cada milímetro de ese cuerpo que ama con intensidad. Sabe que es la última vez. Quedan los dos desnudos el uno al lado del otro sin mirarse. Sin saber qué decir. Se toman de la mano afectuosamente. Emilio sabe que ha llegado el momento. La intensidad del amor de Emilio es lo que necesita Francisco, es ese momento. Emilio se abraza a él. Lo mira con amor. Con tristeza. Lo besa. 

--tus labios son tan dulces,sin ti me voy a morir. No te quiero perder.

Francisco lo mira conmovido. Responde a sus besos. A sus caricias. A su amor:

--¿y por qué me vas a perder? Si crees que me he quedado contigo por la hija de tu prima no es así.  Perderte  ahora sería lo peor que me pasara.

Francisco y Emilio se quedan unos segundos abrazados en silencio. Emilio se arma de valor.

--No es por eso, es por algo que te he ocultado y me angustia.

Francisco se incorpora en la cama:

--¡¡no me asustes¡

Francisco está muy intrigado. Emilio se levanta totalmente desnudo. Francisco queda en la cama también desnudo.

--¿a dónde vas?

Emilio sale del cuarto. Vuelve con un documento en las manos. Francisco lo espera sentado desnudo en la cama.

--¿que es esto? --dice cuando Emilio le entrega el documento.

Lo que más le preocupa a Francisco es la cara de angustia de Emilio. Éste se arma de valor y dice:

--es mi acta de matrimonio. Ya es hora que sepas con quien me casé...

Francisco lo mira sorprendido:

--¿y esto qué tiene que ver ahora?

Emilio le suplica que le haga caso. Francisco cree que es una tontería pero su rostro se le desencaja. Se levanta furioso:

--¡¡Barbie... te casaste con Barbie¡ ¡¡te aprovechaste de la mujer de mi hermano¡

Francisco le da un pequeño empujón a Emilio. Le duele que sea Barbie la mujer con la que Emilio se acostó. Francisco está furioso:

--¡¡ellos se amaban, tú te aprovechaste de Barbie¡ ¡¡aunque estuvieras borracho lo que le hiciste no tiene nombre¡

Emilio trata que Francisco se calme:

--¡¡te mentí... yo jamás me acosté con una mujer¡

Francisco está convencido que el secreto de Emilio es que se casó con Barbie y tuvo gemelos con ella. Cree que ahora quiere sacarse la responsabilidad. Con ironía le dice:

--¿y quien se supone que es el padre de esos gemelos?

Francisco mira a Emilio con dureza. Emilio traga saliva. Lo mira fijamente y dice:

--tu hermano...

Francisco se ha quedado en shock. No da crédito a lo que oye. Emilio fuerza una sonrisa. Trata de plantearlo como una buena noticia:

--¡¡son tus sobrinos... tu hermano sí dejó descendencia¡

Francisco se sienta sobre la cama. En el tocador hay una foto de él con los gemelitos:

--¿son mis sobrinos?

Francisco siente una emoción interna y una gran confusión:

--¿cómo es posible?

Está aturdido.  Emilio se sienta a su lado. le agarra la mano. Los dos siguen desnudos.

--Barbara se desmayó en plena calle y yo la encontré. En el hospital me creyeron el esposo.  Barbie estaba dolida con Alberto, decía que había embarazado a una niña.

Francisco empieza a reaccionar. Se levanta.

--¡¡por eso tú creíste que mi hermano tenía otro hijo¡

Emilio va haciendo que sí con la cabeza. A Francisco lo que más le duele es la mentira de Emilio. Se levanta alterado.

--¿y tú sabias quien era el padre?

Emilio se levanta. Dice que sí con la cabeza.

–encontré fotos vuestras en su bolso y fueron un verdadero tesoro.

Francisco lo mira como si fuera un monstruo. Emilio sigue hablando:

–Ella tenía cáncer en el útero y sabía que tener ese bebé era morir pero lo quiso tener pero no quería que Alberto y esa otra se quedaran con su hijo. Prefería darlo un adopción y yo no quise que tus sobrinos fueran a manos extraños... Ella aceptó que fueran mis hijos. Tengo una caja con sus diarios. Ella le contó su historia a sus hijos. Yo no los he leído pero puedes hacerlo tú para tratar de comprenderla.

Se hace un silencio. Francisco piensa en su hermano, en que murió llorando a Barbie, preguntándose porque no había dado señales de vida y resulta que Barbie estaba muerta. Francisco está conmocionado. Piensa en esos meses actuando como tío de sus propios sobrinos sin saberlo. Francisco siente emoción y rabia. Le da un puñetazo a Emilio. Éste cae el piso. Le sangra la nariz. Emilio se lleva la mano a la cara. Mira a Francisco lloroso. Es el fin. Francisco está encolerizado. Recuerda ese día que Emilio llegó al piso que compartía con su hermano como primo de Lola.

--¡¡¿vistes a mi hermano con vida y no fuiste capaz de decirle nada?¡¡

--¡¡Yo he criado a esos niños.l. No era justo que me los quitaran¡ --habla con desesperación y dolor.

Muy dolido Francisco le reclama:

–¿!porque no me dijiste antes?¡

–¿! cómo, donde?¡ --se justifica.

Francisco lo mira con rabia y mucho reproche:

--¡¡antes de acostarte conmigo !¿que pretendías?¡ ¡¡llevas meses acostándose conmigo, viéndome sufrir, sabiendo que mi única alegría era un hijo de mi hermano y nunca me dijiste que tuvo dos¡ 

Francisco está lleno de rabia y Emilio de desesperación:

--¡¡los niños te adoran, tú los sentiste tuyos. Si te hubiera dicho la verdad nunca habría pasado nada entre nosotros y os habría perdido a los tres¡

Emilio le habla con desesperación. Francisco se siente decepcionado. Se siente estafado. Cree que Emilio sólo lo quería por sexo.  Se empieza a vestir con prisa. Es puro odio.

--¡¡pues espero que lo hayas gozado porque no me verás nunca más. Ni a mí ni a mis sobrinos¡

Emilio llora y eso enciende aún más la rabia de Francisco.

--¡¡mis sobrinos no se van a quedar con un degenerado como tú¡ ¡¡se van conmigo¡

Emilio llora. Suplica:

--son mis hijos.

Francisco no piensa tener piedad con él.











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