jueves, 1 de octubre de 2026

capitulo 15






Francisco abre la puerta. Es Alberto el que llega. Bien morenito y muy contento. Los gemelos se abrazan entusiasmados.

--veo que la luna de miel te ha sentado muy bien.

Alberto tiene una sonrisa de oreja a oreja:

--Nunca había sido tan feliz.

Francisco se alegra de eso. Él también se ve bien. Mientras Francisco cierra la puerta, Alberto saca el regalo que le ha traído. Francisco se acerca a él. Los gemelos se muestran muy cariñosos.  Nunca habían estado tanto tiempo sin verse y están entusiasmados.

--¿y porqué has llamado? ¿has perdido las llaves?

Al fondo se ve a Pedro desnudo en la ducha. Alberto mira a su hermano con complicidad:

--No te quería estropear tu particular luna de miel,  veo que la cosa funciona ¿no?

--No me quejo. Nos llevamos bien. Nos acoplamos genial en todos los sentidos.

Alberto acaricia a su hermano en el brazo muy fraternalmente. Se alegra de verlo contento. Sabe que a Francisco no le gusta eso de ir de cama en cama, que prefiere tener cierta estabilidad que de momento Pedro le está dando.  Francisco sirve unas cervezas y luego los gemelos se sientan en el sofá. Hablan de la intervención a la que Francisco será sometido en un par de días.

--¿y finalmente irás con mamá?

--No, ella se pone muy nerviosa. Mejor solo.

Alberto se enoja con su hermano:

--¿¿¡y porqué no me lo dijiste antes?¡ ¡¡hubiera podido arreglarlo¡

Pregunta la hora exacta:

--¡¡es que es justo cuando tengo una reunión que ya la he aplazado mucho¡

--Es una tontería --dice mostrando el lunar que le van a quitar-- Puedo ir solo.

Alberto se muestra fraternal y muy protector:

--En estos lugares siempre hay que ir acompañado de un familiar... ¿o no te lo han dicho?

--si pero...

Alberto no lo deja seguir:

--Nada de pero. Si no lo puedo arreglar pues que te acompañe Barbie.

Francisco se muestra tímido. Sabe que cuando su hermano decide algo no puede hacerlo cambiar de opinión y menos si es por la protección de Francisco. Sale Pedro. Iba desnudo pero al ver la visita se cubre con una toalla. Los "cuñados" se saludan amistosamente ante la atenta mirada de Francisco.







Dos días después... Emilio está algo angustiado. Operan a la abuela. Es un quiste en la boca. Cirugía sin ingreso. Como si fuera la consulta de un médico. Emilio está esperando a que salga su abuela cuando  de repente el corazón de Emilio late con fuerza.

--¡¡no puede ser¡

Ya a lo lejos le parece que es él.

--¡¡es Francisco... es Francisco¡

Hace como 9 años que no lo ve. Se ve mayor, maduro pero ¡¡guapisimo¡ Emilio se estremece.

--¿¿se acordará de mí?

Aunque no tiene dudas está pendiente a cuando el chico se acerca a recepción para decir sus apellidos: Francisco Guara Borrut.

--¡¡es él¡ ¡¡es él¡

Emilio vibra por dentro.  Ningún chico lo ha marcado tanto (salvo Alberto).  De cara esta igual pero su cuerpo está más desarrollado. Más musculoso.

--¡¡es impresionante¡

Emilio nunca ha hablado con él. Va acompañado de Barbie, la que supone su esposa. eso le da algo de celos. Igual le gustaría tratarse como dos amigos del instituto y hablar de como les ha ido en esos años que no se han visto. A sus 27 años Francisco es un hombre espectacular. La pareja pasa por el lado de Emilio. Francisco lo saluda. No es tan simpático como antes. Es un saludo de cortesía y a Emilio le queda la duda si ha sido como pues lo típico de saludar cuando vas al médico o porque lo reconoce. El paso del tiempo a Francisco lo han mejorado pero Emilio cada día está peor. Sin apenas pelo tampoco sería de extrañar que no lo reconozca. Esos gemelos han sido un punto y aparte en la vida de Emilio pero aunque le duele Emilio reconoce que apenas son simples conocidos, que ni se les puede considerar compañeros de clase, que no salieron de saludarse.  Francisco lleva una camisa azul clara y unos pantalones azul marino. Son amplios pero se le ve un buen trasero. Se da cuenta que ella lleva anillo de casada. Él no pero igual supone que son esposos lo que le da rabia. Le gustaría estar en el lugar de ella. Él solo tiene un polvo con  feos desconocidos muy muy de vez en cuando y sobretodo el cariño de su abuela. Se sientan casi al lado de Emilio. Ella es la que está más cerca y sólo hay un asiento entre la mujer y Emilio. A Emilio le hubiera gustado que Francisco le hablara, que fuera amable con él. Que le dijera algo que le hiciera saber que lo recuerda. Está triste. En realidad su soledad le pesa y sus días son siempre tristes. Sólo su abuela lo anima.  Piensa que lo más normal,  ya que es a Francisco a quien operan, que él le diga algo. Piensa que lo hará cuando lo llamen a Francisco.  Le entra pis. Va corriendo al lavabo. En el momento en el que sale oye que llaman a Francisco. Va rápido para coincidir con él. Cuando pasa por su lado él está de culo dando un beso en la mejilla a su cuñada. A Emilio le pone de mala leche no poder saludarlo pero también es verdad que ese culazo en pompa es algo impresionante. Tiene que morderse la mano para no pellizcarlo. Justo en ese momento sale la abuela de Emilio.

--¡¡por fin algo bueno¡

Emilio piensa que a lo mejor tiene la oportunidad de decirle algo a Francisco pero éste no lo mira más. Entra y Emilio se queda con mal sabor de boca. Francisco ya no es aquel joven tierno y simpático que lo saludaba con esa simpatía. Ha soñado tantos años con volver a verlo y ahora que al fin su sueño se ha hecho realidad nada ha sido como lo soñó. Aunque tiene que reconocer que en quien más piensa es en Alberto y en ese glorioso día en que se lo encontró en el pasillo de las habitaciones del albergue en pelotas y recién duchado.  La imagen de sus velludas bolas lo ha acompañado en esos años. No hay día que esa imagen se le repite una y otra vez. Ha sido su consuelo, el momento en el que más ha disfrutado del "sexo".






Emilio guarda como un tesoro en su retina los recuerdos del cuerpo desnudo de Alberto. A él se le velaron las fotos del viaje y no ha conseguido ninguna en la que salgan ellos. Le hubiera gustado tener inmortalizado en el papel el rostro de esos gemelos que tanto le marcaron pero lo que no se puede negar es que tiene muchos recuerdos. Como no desea que se le borren decide poner sobre papel todo lo que recuerda de ellos... Es una novela dedicada a Francisco aunque en especial a ese desnudo de Alberto que aún le hace vibrar. Ese año se produce el triste fallecimiento de la abuela de Emilio a días de su 90 cumpleaños. Emilio se queda más solo que nunca. Su abuela y los recuerdos de los gemelos era lo único bueno que tenía.  Siente una gran bronca. La vida no le ha dado el amor de un hombre como Francisco ¿porqué le arrebata a su abuela? Espera que la vida le devuelva la felicidad que le ha quitado. Sino es con Francisco no pierde la esperanza que su guapo príncipe azul entre en su vida para rescatarlo de su tristeza.  Al que en esos días ve es a Alberto. Lleva gafas y ya no luce tan atractivo como lo recordaba. Eso lo desilusiona un poco. Le rompe la imagen de galán que se había hecho de él pero lo que sí es cierto es que su cuerpazo es impresionante. Lleva unos jeans muy estrechos que ofrecen un bulto genital muy sabroso y Emilio vibra recordando que él ha tenido el placer de ver ese cuerpo al desnudo, pese a que han pasado 12 años desde esa fecha no se le borra esa imagen. Ha volcado sus sentimientos sobre esa día y todo lo que vivió con Francisco en una novela que bajo el titulo "yo tuve un hermoso amor" espera algún día poder publicar. Frecuenta un centro gratuito para conectarse a internet. Busca contactos que le ayuden a que uno de sus sueños se hagan realidad. Ya que no ha podido tener el amor de Francisco, sí le gustaría mucho que esa novela que le ha dedicado con cariño a los gemelos. Se encuentra en ese centro navegando. De repente su corazón da un salto.

--¡¡no puede ser¡

Son de esas cosas que Emilio siempre quiere que pasen pero sólo pasan muy muy de vez en cuando. Es como si de las páginas de su novela saltara a la realidad. Está al final de la sala, hablando con los encargados de la sala. ¡¡Es Francisco¡ Han pasado años. Sólo lo ve de lado. A lo mejor es Alberto pero lo que sí no tiene dudas es que es uno de los dos gemelos.  Emilio no lo duda. Apaga el ordenador y va al despacho para decir que se le ha apagado sin querer y que le vuelvan a dar el mismo. Para entrar se tiene que pasar una tarjeta en la entrada pero entonces le tocaría otro. Así que la excusa es buena.  Está tan nervioso que ni  le dice nada a Francisco pero éste muy amable y contento de verlo dice con una de sus espectaculares sonrisas. 

--¡¡buenas¡

Para Emilio que lo haya saludado y tan simpático es una prueba que lo reconoce. Casi no tenía dudas pero esa sonrisa es la de Francisco.  A Emilio le sorprende que sea simpático. Tan distinto al Francisco de la última vez.  No lo ve tan cariñoso como en el instituto pero tampoco cree que le pueda pedir más. Su relación no es para más y además que Emilio por los nervios y la ansiedad ¡¡no le dice nada¡ Se muestra muy frío.  La llama del amor que nunca se ha apagado está más encendida que nunca y lo abrasa por dentro. 

Francisco va muy de sport. Con camiseta y pantalones de jugar a fútbol. Se sienta en un ordenador cercano al de Emilio. Con las piernas bien abiertas. Emilio lo ve perfectamente. No le saca los ojos de encima. Francisco pasa por detrás de Emilio en varias ocasiones y Emilio quisiera que le dijera algo.  Le duele que Francisco se vaya sin decirle nada pero es consciente que no se puede quejar. Con lo antipático que ha sido nadie diría que lo ama desde el instituto, que le ha hecho ilusión verlo.  Francisco siente pena de Emilio de la soledad y tristeza de sus ojos pero está convencido que no lo soporta y por eso no le insiste.



(Se pasó la IA😂 lo quería despatarrado pero no tanto pero me encantó)



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