Desnudo en la ducha, Martin se poner nervioso al ver que David se está desnudando para ir hacia él. Se cubre con una toalla y sale.
–!estas loco¡ --se queja.
David se le pega mucho:
–¿porque te tienes que reprimir? Tú lo quieres tanto o más que yo.
Tanto Martin como David sienten una fuerte atracción el uno hacia el otro. A los dos les cuesta no lanzarse el uno en brazos del otro. David quiere jugar al juego de Martin y que sea éste el que dé el primer paso. Martin se hace el que no quiere estar al lado de David pero se queda a su lado y lo disfruta mucho. David le guiña el ojo:
--te esperaba en la noche.
–¿porque?
David se muestra coqueto y Martin lucha sin lograrlo parecer indiferente. David le agarra la mano. Martin se estremece:
--por algo me quisiste tener aquí– dice sensual.
--por pena...
Martin se aparta de él muy tenso pero no se va. David está contento porque aunque se le resiste sabe que Martin es suyo y su voluntad es débil. Se quedan los dos hablando el uno al lado del otro como si no pasara nada:
–¿y le vas a decir?
--no quiero tener problemas.
--¿Eres feliz...?
Martin hace que si con la cabeza aunque su cuerpo vibra por el de su ex. Los dos están cercan y sienten muchas cosas. Desean besarse. David no quiere que Martin luego lo acuse de aprovecharse de él, quiere que reconozca que no siente por Francisco ni una cuarta parte de lo que siente por él.
–¿y porque no le cuentas?
Martin se calla. David lo acaricia en la mejilla. Ambos desean ese beso pero David quiere que sea Martin quien tome la iniciativa y Martin espera que sea el otro asi que Martin se queda con las ganas de ese beso. David va hacia la puerta. Martin se ha quedado frustrado y con cara de ¿que ha pasado?
--yo sigo con mis viejas costumbres... ya sabes donde encontrarme en la noche...
Martin está molesto porque lo ha dejado sin su beso. Siente que está jugando con él:
--No iré.
David le guiña el ojo:
--vendrás.
Martin no soporta los aires de superioridad. No quiere caer en su juego. Se la pasa haciendo el amor con Francisco siempre que están en casa para no pensar en David. Francisco está sorprendido pero encantado:
--aunque tendremos que ir bajando el ritmo... Yo ya no tengo edad para este ritmo --jadea divertido.
Francisco no tarda en quedarse dormido. Martin también. Sueña que está en una piscina, que se vaya desnudo con Martin. Se buscan nadando y se abrazan. Se dicen que se aman. Martin despierta sofocado. Mira a Francisco mientras duerme con culpa:
--lo siento...
Se viste de prisa.
El sueño en realidad era parte del pasado. David está nadando solo y desnudo. Martin se tira a la piscina desnudo. Sus desnudos cuerpos se mueven tal el de dos bellos sirenos. Bucean persiguiéndose, hasta que David lo atrapa. Lo lleva hasta la pared.
--sabia que me vendrías a buscar.
Los dos jadean. Están muy ansiosos. Sus sexos se tocan. David se le tira encima. Se besan apasionadamente. Luego David le hace sexo oral bajo el agua. Es algo que a los dos les encanta. Cuando ya no puede más, David sale disparado a la superficie. Se miran con deseo y se besan ardientemente. Es una noche helada pero están demasiado calientes para sentir frio. David le hace dar la vuelta, Martin tiembla mientras nota los dedos de David metiéndose dentro de él para dar paso a la lanza de David. Luego caen los dos desnudos en el césped. Están agotado del placer. Ese es su pequeño paraíso. No les importa nada más. Martin lo mira enamorado pero preocupado:
--¿Y ahora qué?
David no lo mira. Es un amante ardiente pero luego es muy frío. Es algo que nunca ha llevado nada bien Martin.
--ahora te vienes conmigo No vas a seguir con ese imbécil --no es una petición sino una orden.
Martin le pone las manos en las mejillas. Hace que lo mire y le pregunta dulcemente:
–¿me amas?
--sabes que no me gusta tocar este tema.--dice David dándole la espalda.
Martin lo abraza con fuerza. Lo ama y no desea perderlo:
—¿eso quiere decir que te vas a volver a ir?
Los amantes se sientan el uno frente al otro. Una pequeña farola los ilumina. A los dos les excita mucho contemplarse desnudos y mojados. David le toma de la mano y lo mira de una manera que es imposible decir que no:
–¿tu me quieres a mi? ¿no crees que merece la pena el riesgo? Yo quiero quedarme contigo pero no me gustan las promesas.
--Francisco se ha portado muy bien conmigo.
Martin siente culpa pero nada que un guiño de ojo de David no solucione:
--pero me quieres a mi.
--¿y donde vamos a vivir?
David mira hacia arriba. Señala los pisos.
--Nuestra apartamento nunca se vendió.
Se miran con complicidad y se besan apasionadamente.
–¿Vamos? --David divertido.
Hacen de nuevo el amor en la cama. Martin se quiere ir pero David no le deja:
--tú te quedas conmigo.
Martin está feliz pero algo le preocupa:
--No quiero que Francisco no me encuentre. Tengo que hablar con él.
--¡¡no voy a dejar que vayas con él¡
David sabe que no son celos sino más bien posesión pero le gusta. David lo convence para que vayan juntos a casa de Martin y una vez ahí lo seduce y hacen el amor a unos metros de Francisco. Martin se siente fatal:
--¡¡esto es una locura¡
David lo abraza:
--pero a los dos nos encanta.
Para ganar tiempo, deciden recoger las cosas que Martin tiene fuera de las habitaciones. Francisco despierta por el ruido aunque han procurado ser silencio y se encuentra a David desnudo cargado con unas cajas. Un desnudo Martin está a pocos metros.
Francisco anda en boxers y se le nota que está muy bien notado. David es lo que más le molesta y se tapa sus cositas con las cajas. Martin se pone nervioso.
–¿qué es esto.? --Francisco sorprendido.
David le iba a decir la verdad pero Martin no se atreve:
-- se instalaba.
Sus nervioso lo delatan:
--son tus cosas. --le reprocha.
Aunque Martin le suplica que no lo haga, David dice:
--te deja,... me quiere a mi...
Francisco se siente humillado. Dolido. Mira a la que por meses ha sido su pareja con cara de: dime que no es así. Martin agacha la cabeza:
--Yo no quería que te enteraras así.
–¿te vas con él?
Francisco está muy dolido. Martin no se atreve a mirarlo a los ojos. Hace que sí con la cabeza.
--¡¡me has tomado el pelo¡¡
Francisco está como loco. Le da un pequeño puñetazo y David le da un golpe con una caja:
--¡¡no lo toques... nos amamos... tú te has metido en medio...¡¡
Francisco se lleva las manos a la cabeza por el dolor del golpe y la rabia.
--¡¡fuera de mi casa¡
--claro... nos vamos juntos... Martin es mío.



























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