jueves, 1 de octubre de 2026

capitulo 35








 Desnudo en la ducha,  Martin se  poner nervioso al ver que David  se está desnudando para ir hacia él. Se cubre con una toalla y sale.

–!estas loco¡ --se queja.

David  se le pega mucho:

–¿porque te tienes que reprimir? Tú lo quieres tanto o más que yo. 

Tanto Martin como David  sienten una fuerte atracción el uno hacia el otro. A los dos les cuesta no lanzarse el uno en brazos del otro. David  quiere jugar al juego de Martin y que sea éste el que dé el primer paso. Martin se hace el que no quiere estar al lado de David  pero se queda a su lado y lo disfruta mucho. David  le guiña el ojo:

--te esperaba en la noche.

–¿porque?

David  se muestra coqueto y Martin lucha sin lograrlo parecer indiferente. David  le agarra la mano. Martin se estremece:

--por algo me quisiste tener aquí– dice sensual.

--por pena...

Martin se aparta de él muy tenso pero no se va. David  está contento porque aunque se le resiste sabe que Martin es suyo y su voluntad es débil. Se quedan los dos hablando el uno al lado del otro como si no pasara nada:

–¿y le vas a decir?

--no quiero tener problemas.

--¿Eres feliz...?

Martin hace que si con la cabeza aunque su cuerpo vibra por el de su ex.  Los dos están cercan y sienten muchas cosas. Desean besarse. David  no quiere que Martin luego lo acuse de aprovecharse de él, quiere que reconozca que no siente por Francisco ni una cuarta parte de lo que siente por él.

–¿y porque no le cuentas?

Martin se calla. David  lo acaricia en la mejilla. Ambos desean ese beso pero David  quiere que sea Martin quien tome la iniciativa y Martin espera que sea el otro asi que Martin se queda con las ganas de ese beso. David  va hacia la puerta. Martin se ha quedado frustrado y con cara de ¿que ha pasado?

--yo sigo con mis viejas costumbres... ya sabes donde encontrarme en la noche...

Martin está molesto porque lo ha dejado sin su beso. Siente que está jugando con él:

--No iré.

David  le guiña el ojo:

--vendrás.

Martin no soporta los aires de superioridad. No quiere caer en su juego. Se la pasa haciendo el amor con Francisco siempre que están en casa para no pensar en David. Francisco está sorprendido pero encantado:

--aunque tendremos que ir bajando el ritmo... Yo ya no tengo edad para este ritmo --jadea divertido.

Francisco no tarda en quedarse dormido. Martin también. Sueña que está en una piscina, que se vaya desnudo con Martin. Se buscan nadando y se abrazan. Se dicen que se aman. Martin despierta sofocado. Mira a Francisco mientras duerme con culpa:

--lo siento...

Se viste de prisa.

















El sueño en realidad era parte del pasado. David  está nadando solo y desnudo. Martin se tira a la piscina desnudo.  Sus desnudos cuerpos se mueven tal el de dos bellos sirenos. Bucean persiguiéndose, hasta que David  lo atrapa. Lo lleva hasta la pared.

--sabia que me vendrías a buscar.

Los dos jadean. Están muy ansiosos. Sus sexos se tocan.   David  se le tira encima.  Se besan apasionadamente. Luego David  le hace sexo oral bajo el agua. Es algo que a los dos les encanta. Cuando ya no puede más, David  sale disparado a la superficie. Se miran con deseo y se besan ardientemente. Es una noche helada pero están demasiado calientes para sentir frio. David  le hace dar la vuelta, Martin tiembla mientras nota los dedos de David  metiéndose dentro de él para dar paso a la lanza de David.  Luego caen los dos desnudos en el césped. Están agotado del placer. Ese es su pequeño paraíso. No les importa nada más. Martin lo mira enamorado pero preocupado:

--¿Y ahora qué?

David  no lo mira. Es un amante ardiente pero luego es muy frío. Es algo que nunca ha llevado nada bien Martin.

--ahora te vienes conmigo  No vas a seguir con ese imbécil --no es una petición sino una orden.

Martin le pone las manos en las mejillas. Hace que lo mire y le pregunta dulcemente:

–¿me amas?

--sabes que no me gusta tocar este tema.--dice David  dándole la espalda.

Martin lo abraza con fuerza. Lo ama y no desea perderlo:

—¿eso quiere decir que te vas a volver a ir?

Los amantes se sientan el uno frente al otro. Una pequeña farola los ilumina. A los dos les excita mucho contemplarse desnudos y mojados. David  le toma de la mano y lo mira de una manera que es imposible decir que no:

–¿tu me quieres a mi? ¿no crees que merece la pena el riesgo? Yo quiero quedarme contigo pero no me gustan las promesas.

--Francisco se ha portado muy bien conmigo.

Martin siente culpa pero nada que un guiño de ojo de David  no solucione:

--pero me quieres a mi.

--¿y donde vamos a vivir?

David  mira hacia arriba. Señala los pisos.

--Nuestra apartamento nunca se vendió.

Se miran con complicidad y se besan apasionadamente.

–¿Vamos? --David  divertido.

Hacen de nuevo el amor en la cama. Martin se quiere ir pero David  no le deja:

--tú te quedas conmigo.

Martin está feliz pero algo le preocupa:

--No quiero que Francisco no me encuentre. Tengo que hablar con él.

--¡¡no voy a dejar que vayas con él¡

David  sabe que no son celos sino más bien posesión pero le gusta. David  lo convence para que vayan juntos a casa de Martin y una vez ahí lo seduce y hacen el amor  a unos metros de Francisco. Martin se siente fatal:

--¡¡esto es una locura¡

David  lo abraza:

--pero a los dos nos encanta.

Para ganar tiempo, deciden recoger las cosas que Martin tiene fuera de las habitaciones.  Francisco despierta por el ruido aunque han procurado ser silencio y se encuentra a David  desnudo cargado con unas cajas. Un desnudo Martin está a pocos metros.


Francisco anda en boxers y se le nota que está muy bien notado. David  es lo que más le molesta y se tapa sus cositas con las cajas. Martin se pone nervioso. 

–¿qué es esto.? --Francisco sorprendido.

David  le iba a decir la verdad pero Martin no se atreve:

-- se instalaba.

Sus nervioso lo delatan:

--son tus cosas. --le reprocha.

Aunque Martin le suplica que no lo haga, David  dice:

--te deja,... me quiere a mi...

Francisco se siente humillado. Dolido. Mira a la que por meses ha sido su pareja con cara de: dime que no es así. Martin agacha la cabeza:

--Yo no quería que te enteraras así.

–¿te vas con él?

Francisco está muy dolido. Martin no se atreve a mirarlo a los ojos. Hace que sí con la cabeza.

--¡¡me has tomado el pelo¡¡

Francisco está como loco. Le da un pequeño puñetazo y David  le da un golpe con una caja:

--¡¡no lo toques... nos amamos... tú te has metido en medio...¡¡

Francisco se lleva las manos a la cabeza por el dolor del golpe y la rabia.

--¡¡fuera de mi casa¡

--claro... nos vamos juntos... Martin es mío.







  

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