lunes, 5 de octubre de 2026

capitulo 51








Darío mira hacia Antonio:

--ven que te lo presento.

Darío está convencido que Francisco se alegra que sea feliz. Francisco mira a Antonio sin salir de su asombro. No puede creer que el Duque los haya engañado a los dos. Ve amor en los ojos de Darío y eso le duele mucho pero en cambio en el rostro de Antonio ve burla. No tiene dudas que Antonio está engañando a Darío, que no lo va a querer como lo quiere él.

--Darío yo... --balbucea Francisco.

Antonio los interrumpe:

–¿No me vas a presentar?

Antonio habla con ironía. Disfruta viendo el estupor en el rostro de Francisco. Francisco no piensa permitir que Antonio se salga con la suya. Antonio extiende su mano, Francisco lo mira con odio. Lo va a golpear. De la nada aparece Alberto. Él encaja su mano con la de Antonio:

--encantado.

Francisco mira molesto a Alberto. Con la mirada le pregunta: tú de donde has salido. Igual Francisco quiere hablar pero Alberto no le deja. Le da un golpe en el hombro a Darío amistosamente y le dice:

--me alegro por ti, espero que puedas ser feliz.

Antonio abraza a Darío marcándolo como de su propiedad. Le encanta ver a Francisco dolido. Se siente la guinda del pastel y juraría que los celos de Francisco son por él. No por Darío. Aunque ese Duque se le metió muy a dentro a Francisco ya logró sacarlo. Está dolido porque ha vivido un sueño con Darío en ese crucero y se había hecho la ilusión que Darío ha roto su matrimonio por él. Le duele que haya decidido luchar por el amor de un hombre, un hombre que no es él. El hombre equivocado. Darío mira con amistad a Francisco:

--Yo te agradezco todo lo que has hecho por mi, espero que podamos ser amigos.

Darío extiende su mano. Francisco está molesto. De nuevo Alberto no lo deja hablar. Abraza por los hombros a su hermano:

--es que no tiene un buen día pero se alegra mucho por ti. Algún día ya hablaremos.

Antonio sonríe victorioso. Se siente orgulloso de poder dominar a todos los hombres que quiera.

--¿nos vamos, mi amor?

Darío se despide de los dos hermanos y se va con Antonio. A Francisco le duele mucho ver que Antonio engaña a Darío. Antes de meterse en el auto, Antonio guiña el ojo a Francisco con sorna. Francisco quiere ir tras ellos pero Alberto lo tiene agarrado con fuerza.

--¡¡tengo que hablar con ellos¡ --Francisco.

--¡¡tú no vas a hacer ninguna locura¡

Francisco está muy molesto con Antonio, con su hermano.

--¡¡¿se puede saber de donde has salido?¡

--Me pusieron un sms, supongo que seria Antonio. Quería que estuviera yo aquí.

El coche ya se ha ido. Alberto suelta a Francisco que se lanza a darle patadas a un árbol.

--¡¡Si Darío supiera como es Antonio, que ya me quitó a mi chico una vez todo cambiaria¡ ¡¡tengo que hablar con él¡

Con mucho cariño Alberto pone sus manos en los hombros de su hermano y dulcemente le dice:

--está enamorado... ¿para qué amargarlo?

--¿y yo?¿que pasa conmigo? --Francisco lloroso.

Alberto le pone las manos en los hombros:

--No te eligió a ti. No puedes lastimarlo solo por eso.

--¡¡pero es que Antonio lo va a dejar¡ --dolido.

--¿y crees que no lo sabe? pero es con él con quien quiere estar.

Alberto trata de quitar dolor al asunto y en plan de broma dice:

--Este Antonio es un peligro...

Francisco llora amargamente y Alberto lo abraza para que llore sobre sus hombros. Francisco siente su corazón más roto que nunca. Siente que Darío era su última oportunidad de ser feliz y que una vez más se le ha malogrado.

--nunca me volveré a enamorar, nunca.

Francisco está muy dolido. Alberto trata que no sea tan fatalista:

--verás como si.

–¿tu volviste a amar?

Los hermanos se miran con triste. Alberto se traga unas lágrimas pensando en Barbie. Nunca más supo de ella. No localizó a su familia. No sabe qué destino ha corrido la única mujer que ha amado de verdad,....



1 mes después... Antonio llega al estudio que comparte con Darío. Darío lo ha preparado todo para una comida romántica. Con Champán. Velas.

--¿y esto?

Darío le sirve una copa a Antonio.

--es para celebrar que soy un hombre libre... ya salió mi divorcio.

Darío está muy ilusionado. Antonio se muestra contento aunque en realidad le da igual. Comen mientras hablan tranquilamente.  De postre una copa de nata. Darío está muy misterioso.

--¿te pasa algo?

Darío dice que no pero se le nota nervioso.

--tu come... come...

Antonio lo mira con cara rara pero sigue comiendo hasta que algo se le clava en los dientes. Darío pone cara de: por fin. Antonio lo chupa y se lo saca extrañado. Se da cuenta que es un anillo. Entonces se pone nervioso.

--no será capaz de... --dice para si.

Darío no le da tiempo. Ahora que ha descubierto el anillo se levanta. Se acerca a él, se arrodilla y le pregunta:

–¿te quieres casar conmigo?

Antonio tose. Bebe un poco de champán. Quiere tener a Darío bajo su dominio y aunque no es lo que quiere sonríe y dice:

--si claro.

Darío lo abraza. Lo besa. Está entusiasmado pero no se conforma con un si:

--¿cuando? ya mismo.

Aunque por dentro piensa: Nunca, imbécil. Se muestra dócil y dulcemente le dice:

--espera, que sea una boda bonita.

--yo solo quiero sentir que eres mío --dice Darío muy abrazado a él y feliz.

--pero yo nunca me he casado.

Antonio se hace el bueno, el enamorado y logra lo que quiere de Darío:

--será como tu quieras.

Darío lo besa. Lo abraza. Está  feliz, No se da cuenta que Antonio lo ve como un trofeo, que lo que quería era quitárselo a Francisco.





Por su lado Lola llora sobre su cama. Emilio está con ella.

--¿estás embarazada? ¿en serio?

Lola lo siente como una tragedia. Emilio trata de animarla:

--si que mala suerte y justo cuando Darío y tú ya os habéis divorciado.

Lola está muy nervioso:

--¡¡no es eso... es que no estoy segura que sea de Darío¡

Emilio piensa en los gemelos. Está convencido que su prima se acostó con uno de ellos o los dos. Se llena de celos al pensar que su prima pueda gestar un hijo de uno de ellos.

--¿¿¡es que te acostaste con Alberto o Francisco?¡

A Lola le extraña que Emilio sepa los nombres de esos gemelos:

--Yo no recuerdo haberte hablado de ellos y ahora que lo pienso... es curioso... Se llaman igual que tus hijos.

--¡¡son nombres comunes¡ ¡¡pero no cambies de tema¡ --Emilio ansioso.

A Lola le parece extraño pero en esos momentos tiene otros problemas. Emilio tiene que hacer un esfuerzo para que no se lo note su angustia.  Un Guara y de su sangre pero le daría celos que Lola estuviera con Francisco aunque el otro quedaría libre.

--¿te acostaste con alguno de ellos?¿o con los dos? --Emilio tratando de ocultar sus celos.

Los se siente ofendida:

--¡¡no seas asqueroso¡ ¡jamás tendría nada con el maricón de Francisco¡ ¡¡Él se acuesta con Darío, por eso lo dejé¡

Emilio se ha quedado de piedra.



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