jueves, 1 de octubre de 2026

capitulo 16

 









Han pasado dos años más…

Francisco se está duchando. Mientras un jovencito de 18 años se está afeitando.  Por el espejo ve con todo detalle y sin que se vea descarado el cuerpo desnudo de Francisco. Se llevan 11 años pero el joven se siente muy atraído hacia su compañero de piso pero nunca se ha atrevido a decir nada. Francisco sale secándose. Nunca se imaginaría que despierta el deseo en alguien tan joven. 

–¿te puedo hacer una pregunta? --pregunta el joven con timidez.

Francisco le sonríe:

--a que viene eso, Iván, ya sabes que sí.

–¿Pedro se fue por mí?

--No, claro que no ¿cómo se te ocurre? Apenas eres un niño y no eres gay,,, ¿o sí?

--No, no es eso es que yo...

--¿es que te gustaría? ¿te gusto?

Iván está muy nervioso y Francisco parece un policía interrogándolo. Al chico le pone muy nervioso.

Francisco se frota los genitales con la toalla. A Iván le gusta mucho verlo desnudo. Aunque ya se ha tapado sus partes más bellas igual Iván sigue excitado. Y es que le encanta el fornido pecho de su guapo compañero de piso al natural. Quisiera atreverse a decirle lo que piensa pero aunque sabe que Francisco es gay tiene miedo a perder lo que tiene así que prefiere tragarse sus sentimientos antes de estar seguro de que Francisco le va a corresponder. Por el momento ni siquiera se anima a decirle que es gay como él.

--No, no...

Iván se muestra nervioso. Francisco sí sospecha que pueda ser gay el muchacho aunque lo que cree más bien es que tiene dudas sobre su identidad sexual.  Lo siente como un hermano pequeño y quiere ayudarlo pero no tiene intención de tener nada con él. Aunque no se niega que el chico es muy atractivo la diferencia de edad es considerable y no quiere perjudicar al chico. Además lo que busca son relaciones sin complicaciones y sin duda la de Iván no lo sería. Sin contar otro detalle.

--pues menos mal. Mira que soy profesor y no me dejarías muy bien en el instituto. Ya es irregular que vivas conmigo…

Francisco se muestra sonriente. Relajado. Con la toalla en los hombros muestra de nuevo ese cuerpazo que enloquece a Iván. Al jovencito le da rabia darse cuenta que Francisco no tiene ningún interés sexual en él.

--pero no eres mi profesor. No va contra ningún reglamento.

--No pero si fueras gay es mejor que te fijaras en otro.

--No, no soy gay.

Francisco se seca la cabeza yendo hacia la puerta. Muestra su trasero desnudo y eso le da mucha deseos. No se resiste a pensar a que no pueda pasar nada entre ellos. Quiere insistir en el tema.

--¿porque se ha ido Pedro?

Francisco se coloca la toalla en la cintura.  Eso mantiene a Iván más a ralla aunque lo que ve igual le excita. Francisco se muestra fraternal. Lo mira y con una tierna sonrisa, que lo derrite a Iván, le pregunta:

--¿qué es lo que te preocupa?¿qué quieres saber?

Iván está convencido que Pedro sentía celos de él y quiere saber si eran justificados o no.  Si estuviera seguro que Francisco siente algo por él aunque sea poco se lanzaría sin temor a las consecuencias.

--a Pedro le molestó que me viniera a vivir con vosotros, siempre pensó que lo de que mis padres se habían ido de la ciudad dejándome solo era un truco para acostarme contigo.

Francisco acaricia muy fraternalmente a Iván. Le sonríe e Iván tiene escalofríos de placer por todo el cuerpo:

--Pedro era demasiado celoso y por eso nuestra relación no prosperó.

--¿y lo echas de menos?

--claro, han sido dos años juntos pero él eligió irse.

--y vas a traer a vivir aquí a alguien... ¿a otro amante?¿siempre te acuestas con tus inquilinos?

Iván quiere que parezca una conversación normal entre dos amigos aunque son los celos lo que le motiva a hacerlas. Francisco sonríe muy amable:

–¿Y que es este interrogatorio? tienes miedo que abuse de ti?

Francisco le sonríe y le guiña el ojo. Iván siente una explosión de placer dentro de él. 

--no... no... --dice ahogando un pequeño gemido-- es para conocerte.

Con un amplia sonrisa que tiene muerta a Iván, Francisco le dice:

--No me he acostado con todos mis inquilinos... --luego sonríe pícaro-- aunque sí con casi todos.

Iván está vibrando. No piensa quedarse del lado de los no afortunados, de los que no han gozado de ese cuerpo bien impresionante. Francisco a su lado no sospecha de la fuerte atracción que Iván siente por él:

--si pasa bien y sino también.

Le guiña el ojo coqueto y muy simpático le pregunta:

--¿tienes alguna duda más?

Iván hace que no con la cabeza. Francisco le sonríe afectuoso y se va. Tiene una mirada fraternal, como fraternal es el cariño que siente por ese joven. Iván está temblando de deseo. Ese hombre le gusta y mucho. Solo se llevan 11 años, aunque Francisco sea profesor en su instituto por suerte no le da clases a él. No ve porque tenga que tenga que haber un impedimento para que anden juntos. Iván se mira al espejo:

--soy lindo,... ¿porqué no me puede elegir a mí?

Suena el teléfono:

--¡¡¿lo puedes tomar tú?¡ ¡¡Yo ahora no puedo¡ --grita Francisco desde su dormitorio.

Iván lo toma sin problemas:

–¿diga?

Es una voz sensual y varonil:

--es para la habitación que tienen alquilada...

A Iván le da mucha rabia. Siente celos. Lo que menos quiere es otro hombre que le cree competencia.

--¡¡número equivocado¡ --dice nervioso.

Y cuelga. Francisco sale sin camisa y con los pantalones a medio abrochar:

--¿¿quién era?

Iván está muy cachondo. Le excita mucho ver cómo Francisco se abrocha los pantalones.

--¿quién era?

--equivocado.

Francisco se conforma. Va hacia la cocina.

--¡¡venga apúrate, que vamos a llegar tarde¡

 

Francisco le ha preparado el desayuno. Iván llega vestido deprisa. Se toma un  vaso de zumo.

--come algo de fruta --lo regaña Francisco.

A Iván le gusta sentir que lo trata como una pareja pero sabe que lo cuida como si fuera su hermano pequeño y eso le duele. Iván se lo queda mirando a Iván enamorado.

--¡¡pero venga, no te quedes ahí pasmado¡ --Francisco.

Los dos salen juntos.

–¿me vas a dejar la moto algún día a mi?

--depende de tus notas.

A Iván le duele ese regaño fraternal de Francisco y se queja:

--oye que no eres mi padre, ni mi hermano.

--pero como si lo fuera.

Francisco habla con una dulce sonrisa. Iván está molesto porque son esos sentimientos de Francisco lo que les impide compartir cama.


Iván está ya en sus clases a la espera del profesor. Unos chicos lanzan una apuesta al aire.

–¿a que nadie se anima a salir al corredor y mostrar la verga cuando pase el profesor de guardia?

Nadie dice nada. Miran a Iván:

--el profe es Francisco y como eres su protegido tú no vas a hacer nada que le moleste.

--¡¡que no¡ ¿que te apuestas?

Se apuestan el último videojuego que se ha comprado el otro. Iván está nervioso. No quiere hacer enojar a Francisco pero le atrae la idea de mostrarse desnudo ante él. Le hacen unas señales. Cuando Francisco está por pasar, Iván sale en medio del corredor. En medio de las chicas se baja los pantalones y los calzoncillos y dice:

--¡¡¿quien quiere echar una probadita?

Se oyen gritos, risas. Y un severo:

–!¿Iván, qué haces?! --de Francisco.

Los compañeros de Iván se esconden. Iván con las bolas al aire y ante Francisco dice excitado:

--a quien le guste que lo compre... ¿no le ha gustado.? No lo compre.

Iván habla con ironía. Para provocarlo. Francisco está furioso.

--¡¡súbete los pantalones y ven conmigo a mi despacho¡

A Iván le asusta la mirada de enojo de Francisco. Le da miedo que se haya enfadado de más. Iván se sube los jeans mientras babea por el trasero de ese guapo profesor. Sus compañeros lo tratan a Iván como a un héroe. Francisco se muestra molesto pero sonríe pícaro. Le ha hecho gracia la salida del chico. Ya a solas lo trata fraternal: 

--te tengo que sancionar... lo sabes ¿no?

--¡no ha sido para tanto, me has visto desnudo muchas veces¡ --se defiende Iván.

Francisco disimula una sonrisa y dice:

--si pero tus compañeras no.

--era una apuesta.

Francisco mira a Iván con ternura:

--¿y ahora que hago contigo?

Iván se lanza:

--bésame.

Francisco lo mira sorprendido.





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