miércoles, 7 de octubre de 2026

capitulo 62

 


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Francisco se ducha. Cubre su cuerpo de jabón. Desliza sus manos suavemente para aclararse. El agua jabonosa desliza por su fornido pecho, genitales y piernas. Mete la cabeza bajo el chorro de agua. Se lo da en toda la cara. Traga y escupe. Sale más relajado y mientras se seca la cabeza. Piensa en Emilio. En lo entregado que ha estado en esos meses. En el bienestar que Emilio ha aportado a su vida, en todo lo que ha hecho por él.  Le duele que el amor de Emilio hacia él no sea tan grande como le dijo pero si él mismo se acostó con otros: qué le puede reclamar a Emilio. No puede negar que Emilio que lo ha dado todo por él y son felices juntos.  Come algo y luego se queda viendo televisión. Luego va a buscar a los gemelitos a la escuela. Los niños quieren mucho a su tio. Corren los dos hacia él al grito de Tío Francisco. A él le llena de dicha que le digan así. Siente una conexión especial con esos pequeños, como con su hermano. Los abraza. Los niños le preguntan por su padre. Francisco les habla de su primita, que es como una hermanita, que Lola viajó para siempre a un mundo hermoso... Se lo cuenta todo entre juegos, como si fuera algo gracioso. Les prepara la comida. Pasa toda la tarde con ellos.  Emilio ha pasado toda la tarde triste, pensando que tal vez su historia con Francisco se ha roto y maldiciendo a Darío.  Se alegra al ver a Francisco. Lo abraza efusivamente. Francisco se muestra dulce:

--ya sabes que no me gustan estas demostraciones en público.

No se nota enfadado pero Emilio no se atreve a decir nada. Se queda a su lado. Alimentándose de su compañía. Aunque le dolería perder las confianzas que tenia con él, lo que más valora Emilio de Francisco es su cariño, su compañía. Por encima de todo no quiere perder esas cosas. Francisco pasa a ver a la pequeña. Se despide de ella con besos y muchos mimitos. Emilio lo ve emocionado con los cristales por medio. Francisco es un gran padre. Le emociona mucho verlo con un bebé en brazos. Espera que puedan quedarse con esa bebita y seguir juntos. En el auto Emilio mira a Francisco con amor y con deseo aunque trata de disimularlo para que Francisco no crea que solo quiere eso. No puede evitar que sus ojos se le vayan a su abultada zona genital. Francisco siente el deseo de Emilio y aunque duda que Emilio sienta amor por él es consciente que no es justo castigarlo, Antes que arranque el coche, Emilio quiere hablar con él, le quiere hablar de Darío. Francisco le pone la mano en el muslo a Emilio. Lo mira coqueto y dice:

--luego hablamos.









Pero es un hablamos que quiere decir sexo. Emilio respira aliviado. Se le nota en los ojos que tenia miedo de perder a Francisco. Éste siente su ilusión, que lo ve como un Dios. No entiende bien lo que pasa con Darío. Le dan celos pero no quiere que las cosas con Emilio cambien. Los gemelitos se han quedado con la vecina. Abraza a su padre. Se quedan los cuatro solos. Cenan como una familia ante las miradas de amor de Emilio y las sonrisas de Francisco. Acuestan a los pequeños, Francisco les lee un cuento ante un feliz Emilio y luego es ya su gran momento: la cama.  Aunque no oficialmente Emilio y Francisco comparten habitación y cama. No se dicen nada. Sus cuerpos se comunican. Emilio llora de placer. Había temido no volver a experimentar esas sensaciones. Se ha dado cuenta que no sólo sigue teniendo la amistad de Francisco sino también su cuerpo.  Después de la explosión de placer, Emilio y Francisco quedan desnudos, el uno al lado del otro. Emilio le toma la mano. Apoya su cabeza en el pecho desnudo de él. Lo besa. No se le ocurre nada mejor que decir en ese momento:

--te amo.

Francisco no sabia bien como sacar el tema pero tenia una espinita clavada en su corazón. Acaricia dulcemente a Emilio y le pregunta:

--¿te gustaba Darío?

Emilio sigue con su cabeza reposando en el fornido pecho de Francisco. Su sentencia es un rotundo no. Francisco ha echado la vista atrás y ha recordado algo que le contó su hermano. Es una duda que quiere aclarar:

--es que sé que Lola dejó tu casa porque a Darío se sentía acosado por ti.

Emilio siente los celos de Francisco. Quiere pensar que es por él aunque también tiene la duda de si es por Darío. Lo mira dolido y se justifica:

--¡¡No tenia sexo, estaba solo¡ te tenia a ti clavado en mi alma pero las hormonas son las hormonas... me excitaba tener un hombre guapo en mi casa... Pero Lola es muy celosa. No me lo hubiera perdonado. Si no fuera el marido de mi prima..

Francisco no le deja acabar la frase. Se incorpora sobre la cama:

--es lo único que querías... acostarte con un guapo... --dolido.

–¿crees que es solo por eso que me acosté contigo? 

A Emilio le duele que Francisco dude de su amor cuando él ni a visto a Darío en ropa interior y Francisco ha sido amante de Darío.

--no sé.

La duda de Francisco ofende. Emilio molesto pero sí dolido:

--te recuerdo que llevo meses ayudándote sin saber cuales son tus sentimientos... si solo fuera sexo... ¿porque tantos meses? 

--tienes razón... igual ahora me preocupan otras cosas.

Francisco quiere olvidar el tema pero Emilio no le deja:

--¿y a ti que te pasa con él?? fue tu amante... ¿no? Y no te enamoró su gran corazón sino su gran culo. Te dio igual que fuera casado.

Francisco le sonríe:

--esta bien, tienes razón..No tengo derecho a reclamarme nada.

Emilio se aferra a él:

--tienes razón que me hubiera acostado con cualquiera chico guapo pero ¿no te dice nada que sólo haya pensando en ti durante toda mi vida?

Emilio guarda como otros de sus secretos que se sentía atraído hacia Alberto. Francisco se muestra cariñoso con Emilio. Lo acaricia y Emilio es feliz en sus brazos:

--no quiero que Darío se meta entre nosotros.

Francisco levanta la cabeza de Emilio para que se miren:

--No será tan fácil. No creo que se retire.

Se hace un rato de silencio y Francisco acaba diciendo:

--no puedo vivir con la incertidumbre de si Darío se llevará a la niña o no.

Emilio y Francisco hablan como una pareja. Exponen las cosas. 

--¿y que propones?

--que  Darío y yo nos hagamos el adn.

Francisco sabe que es muy peligroso porque pueden perder a la niña pero también es la única manera que Darío se aleje de ellos. A Emilio le asusta tanto como a Francisco. No se quiere enfrentar a la posibilidad que esa bebé que tanto quiere Francisco no sea una Guara.

--¿seguro que es lo que quieres?

Francisco hace que si con la cabeza, que hablará con Darío, que espera contar con el apoyo de Emilio. Emilio le dice que siempre le apoyara. Un miedo cruza por su mente:

--¿si Darío se lleva a la niña te irás con él?

Francisco no ha pensando en esa posibilidad. Le sorprende lo que Emilio le pregunta:

--No... ¿porqué...?

Emilio está celoso y tiene miedo de que Francisco se quede con Darío:

--¿que hubo entre vosotros? ¿lo quisiste mucho?

Francisco siente ternura por Emilio. Le quita importancia a lo que pasó entre ellos:

--unos días... en un viaje... ¿si te cuento no te enojas?

Emilio hace que no con la cabeza. Para distraerse de lo que le preocupa Francisco le cuenta de la trampa de Alberto para acostarse con Lola, de como Darío y él se acostaron en el crucero. Emilio aprovecha el arranque de sinceridad de su amado para preguntarle más cosas:

--¿y nosotros?¿que somos?

Francisco lo acaricia dulce:

--es especial... no me preguntes más.

Los dos tienen la preocupación en el rostro. A los dos les preocupa que esa pequeña no sea la sobrina de Francisco.





Al día siguiente, mientras Antonio se ducha y Darío se afeita. Darío hace planes con Antonio. Quieren que se casen de una vez y que si esa niña es hija de Darío la adopten:

--se llamara Antonia.

Darío habla muy ilusionado. Antonio sigue con su papel de novio afectuoso. Le va diciendo a todo que sí pero al final se hará lo que él diga. Está convencido que Francisco no permitirá que le quiten a la niña si es tan importante para él. Aunque le agrada la idea de fastidiarlo no le apetece nada quedarse con la niña. Suena el móvil de Darío. Éste se limpia las manos y corre a tomar la llamada. Le sorprende que sea Francisco. Éste está apenado y al lado de Emilio muy pendiente de lo que pase entre los ex amantes.

--No quiero que haya una guerra. No podría estar tranquilo. Haremos el adn.

Darío se pone contento:

--¡¡gracias, no te arrepentirás¡

Muy triste Francisco dice:

--Si no es hija de mi hermano me arrepentiré toda la vida.

Y le cuelga aunque antes le dice que por mensaje de móvil le dirá cuando y donde. A Darío le duele mucho la tristeza de Francisco pero no puede vivir sin saber si es hija suya o no.  Aunque no quiere que Francisco salga lastimado y confía que sí sea hija de Alberto.  Francisco siente un gran dolor en su alma. Abraza a Emilio roto por dentro. Lloroso.

--aún podemos escaparnos con la niña. --dice Emilio.

Emilio quisiera poder convencerlo de eso para asegurarse de no perder el amor de su príncipe, de su sueño.


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