miércoles, 7 de octubre de 2026

capitulo 59

















Francisco se va tirando el bañador hacia los pies mientras Emilio le hace una sabrosa mamada. Emilio sigue vestido de cintura para arriba. Está enloquecido con la verga de Francisco en la boca.

--cuidado que me la vas a arrancar... --jadea Francisco.

Emilio no se la saca de la boca. Solo lo justo para murmurar:

--es que por una vez que me llevo a la boca algo sabroso...

Francisco se ríe y quita su herramienta sexual a Emilio:

--que no la voy a poder volver a usar.

Emilio se muestra desesperado:

--¡¡es que es lo más sabroso que he probado en mi vida¡

Francisco acaricia a Emilio para que suba hacia su rostro. Francisco se pone encima de él. Lo mira sonriendo:

--como me haces reír.

Emilio suspira enamorado. Le gusta que Francisco sea feliz, que sea feliz gracias a él.

--me gusta como sonríes. --dice Emilio muy cariñoso.

--y a mi la belleza que tienes por dentro. --dulce

Los dos se miran con profundidad. Francisco le guiña el ojo:

--venga.. desnúdate --dice cariñoso.

Emilio salta de la cama. Parece que haya entendido que si en tres segundos no está desnudo en la cama todo se acaba. Francisco sonríe por la velocidad. Están ya los dos desnudos en la cama. Francisco es el que toma la iniciativa. Se muestra cariñoso con él:

--¿quieres que me ponga condón?

Emilio le dice que no. Es la primera vez que lo va a hacer a pelo y es que así es como quiere que sea con Francisco. Quiere sentirlo con todo, quiere sentir a Francisco completamente dentro de él.  Emilio se queda de espaldas mientras que Francisco se tumba sobre él. Le muerde en la oreja, roza su sexo sobre el trasero de Emilio que se retuerce de placer. Emilio entra en un clímax total mientras Francisco se abre paso dentro de él. Es la primera vez que Emilio disfruta del sexo, que es algo bello. Para Emilio es un momento mágico, Hasta llora... Francisco siente que Emilio es el hombre que más lo ha querido,. que más se ha entregado a él y lo siente de una manera especial.

Los dos amantes caen en la cama retorciéndose de placer el uno al lado del otro. Emilio no se atreve a mirarlo, tiene miedo de comprobar que todo ha sido una mentira. Francisco lo abraza con fuerza. Emilio le está devolviendo las ganas de vivir y es feliz al tenerlo a su lado. Se muestra cariñoso:

–¿decepcionado?

–!no, como crees. Ha sido un sueño. Mágico¡ --dice Emilio mirándolo incrédulo.

Francisco tiene tomado de la mano a Emilio es muy cariñoso con él:

--es que a veces cuando vemos las cosas como un sueño al ver que son reales se acaba todo.

Emilio lo mira en shock. No, a él no le ha pasado. le cuesta creer que se haya acostado con Francisco, que su príncipe sea de carne y hueso y esté  a su lado.

--estar a tu lado es un sueño cumplido cada día... --susurra enamorado.

Francisco seca, conmovido. las lágrimas de Emilio:

--pues no llores porque voy a creer que lo he hecho fatal --cariñoso.

Emilio se aferra a él con desesperación. No quiere que ese momento acabe nunca:

--soy muy feliz. Es mi primera vez de verdad. Gracias, gracias por hacerme tan feliz..--balbucea Emilio.

--no me hagas preguntas. No digas nada más --le suplica  Francisco que en esa nueva etapa de su vida no quiere pensar.

--no lo iba a hacer. No lo necesito. No hay compromiso. Hay todo el amor de mi parte y toda la libertad de los tuya. Me has cumplido un sueño pero después de esto todo sigue como quieras--dice Emilio aferrándose a él.

Francisco  sonríe satisfecho. Le fascina la gran devoción de ese hombre que lo adora como si fuera un dios.











Sin preguntas, compartiendo a esos gemelitos que los dos quieren, compartiendo sus cuerpos a diario. Son discretos, nadie sospecha nada... pero a diario Francisco le deja a Emilio que haga a solas con su cuerpo lo que quiera... Emilio entra en la habitación de Francisco siempre que quiere, Francisco no tiene un no para él nunca.  Emilio no quiere agobiarlo pero es que Francisco nunca le dice que no, al contrario parece que le gusta que lo persiga, que se desviva por él. Emilio entra en el baño. Enloquece la primera vez que lo ve ducharse. Piensa en Roma, en que no se atrevió, en que se lo perdió y ahora lo tiene ahí, ahora es su amante. Francisco le guiña el ojo. Es una provocación.  Es una invitación. Emilio no lo duda. Se desnuda. El agua cubre el cuerpo de los dos mientras se llena de besos y de caricias. Juntos comparten la alegría de ver crecer a la pequeña Alberta  dentro del vientre de su madre. A los amantes les gusta mucho tocar juntos el vientre, sentir las patadas de la pequeña. Juntos cuidan a Lola. Su embarazo es de riesgo y tiene que acabarlo en la cama. Eso deja a los amantes más discreción a la hora de disfrutar de sus cuerpos. Emilio siente que esa bebé es algo de los dos. Juntos compran las cositas, la cunita... Emilio tiene miedo que le pase algo a la pequeña. Siente que es lo que lo une a Francisco, siente que si esa bebita no estuviera su sueño con Francisco se rompería. Se acuestan juntos por meses...Con Emilio, Francisco está descubriendo otra clase de amor... ¿tal vez el verdadero? Nunca pensó que tendría una relación como  con sus guapos inquilinos pero con alguien como Emilio. Emilio no se acostumbra a que Francisco sea su amante. Cada día al despertar tiene miedo de no encontrarlo, de descubrir que todo ha sido un sueño. Eso sí, el sueño más hermoso de su vida.  Pero es que para Emilio su realidad es mucho mejor que cualquier sueño.  Casi es todo perfecto pero la sombra de la mentira de Emilio no lo deja disfrutar de su felicidad porque se juega demasiado. Ahora que lo ha amado de verdad no podría vivir sin tenerlo.  Con  Emilio Francisco vive un amor tranquilo. sin sobresaltos. Todo lo que ha estado esperando toda su vida. Emilio al fin tiene a su lado, en su cama un príncipe. el príncipe con el que ha soñado desde su adolescencia.



Emilio y Francisco llevan juntos flores a la tumba de Alberto. Compran un ramo que reparten entre esa tumba y la de la familia de Emilio. Francisco se muestra cariñoso pero distante en público. Francisco siente un nudo en el estómago cada vez que llega a ese lugar y se tiene que ir dejando solo a Alberto. No quiere que la tumba esté desatendida pero es revivir la tragedia. Emilio es su sostén. Se muestran amoroso. Emilio está feliz:

--nunca me cansaré de dar gracias a la vida por regalarme estos momentos.

--yo sé que he tenido suerte. --le dice Francisco agradecido.

Los dos unen sus frentes muy cariñosos.  Le suena el celular a Emilio. Es Lola que sigue haciendo cama. Emilio se pone muy nervioso:

--¡¡Lola está de parto¡

Francisco se pone histérico.

--¡¡y ahora qué hacemos¡?

Siente que es buena señal que se produzca el parto en el momento que él está con su hermano.

--¡¡es una señal... nace su hija¡ --Francisco ansioso.

Van corriendo hacia el auto. Emilio trata que se calme:

--¿seguro que puedes conducir?

Francisco le dice que si pero Emilio lo ve demasiado nervioso. Él habla con una vecina que tiene llaves de la casa. Ella se encargará de avisar la ambulancia para que se lleve a Lola. En taxis separados Francisco va al hospital para esperar a Lola y Emilio va a la escuela a recoger a sus pequeños. Los deja con esa vecina y va al hospital.  Espera que aún no haya nacido la bebita porque quiere compartir ese momento con su amado. Cuando llega Lola está ya en el quirófano:

--¿y porqué no has entrado tú con ella?

Francisco está muy angustiado. Desesperado:

--¡¡No me dejan entrar... algo pasa....  A mi no me dicen nada porque no soy de la familia¡

Emilio se informa. La bebita tiene el cordón umbilical enredado en el cuello y peligra la vida tanto de la madre como de la niña. Después de ilusionarse con esa pequeña es un duro golpe para ambos pensar que pueda morir. La espera se les hace eterna a los dos. Francisco camina de arriba a abajo como si fuera un padre primerizo. Emilio lo abraza para tratar de calmarlo. Francisco se desespera. Va hacia la ventana. Le pide ayuda a su hermano:

--¡es tu hija... Es lo único que me queda de ti...¡ ¡¡no me la quites... sería como perderte de nuevo...¡

Las palabras y las lágrimas de Francisco llenan una vez más de culpa a Emilio. El doctor sale en ese momento. Los amantes se miran con angustia. No parece que sean buenas noticias. Comienza por un lo siento. A los dos se les hiela la sangre. Lola ha muerto. Emilio se queda muy impactado. Jamás pensó en ese final para su prima. Francisco se muestra cariñoso con Emilio. No quiere parecer egoísta y no se atreve a preguntar. Para Emilio esa bebé es importante porque es importante para su amado.

--¿y el bebé?

--su prima ha dejado una hermosa niña a su cargo.

Eso ilusiona a los amantes. Piden verla. La ven a través de los cristales. 

Solo permiten que entren uno. Emilio le cede el turno a Francisco que lo mira con emoción.  Emilio no puede evitar sentirse un miserable porque en ausencia de su prima él es el familiar más cercano de la niña y eso ata a Francisco a su vida para siempre. No puede evitar sentirse ilusionado por eso. Es una niña muy blanquita y eso los tranquiliza, ninguno de los dos tiene dudas. Francisco llora al tener en brazos a la hija de su hermano. La besa en la frente. Le dice lo mucho que la quiere y la van a cuidar. Emilio contempla la escena emocionado.  Darío ha tenido un accidente de tráfico. No es grave pero lo quieren tener hospitalizado por una noche. Como no hay habitaciones libres lo colocan en la planta de maternidad.  Una enfermera lo lleva con una silla. Francisco sale y abraza a Emilio. Los dos miran a la pequeña por los cristales mientras que Darío, al que no han visto, pasa por detrás.  Emilio siente sentimientos encontrados dentro de él. La muerte de su prima lo beneficia y eso lo hace sentir mal. Francisco lo abraza por los hombros y muy cariñoso le dice:

--tu prima ha muerto pero tienes a su hija. Tu eres el único que la puedes reclamar en ausencia de un padre.

–sí, tranquilo. Tengo el poder que me firmó Lola.

Darío está detrás de ellos en ese momento. Se queda helado.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

capitulo 72 (y ultimo)

  Francisco está muy dolido por lo que cree que ha pasado entre Antonio y Emilio. Laura no deja de llamarle al móvil pero Francisco no quier...