A Iván le sorprende que Francisco se tome tan mal lo que le ha dicho que parecía vieja celoso. Lo ha dicho sin pensar y ahora que lo ve tan enojado empieza a tener esperanzas que los sentimientos de Francisco hacia él sean menos fraternales de lo que se pensaban. Los dos están caminando cerca de la piscina.
--¡¡yo no estoy celoso¡
–¿ah no...? --dice Iván con burla.
Francisco está enojado pero ahora está más enojado consigo mismo. No entiende que es lo que ha sentido al ver a Iván con esas chicas y tampoco porqué le molesta tanto que Iván le diga que está celoso.
--¡¡por mi puedes hacer lo que quieras¡
Y aunque le da rabia molestarse está muy enfadado y así se muestra. Iván está feliz. Por primera vez desde que lo conoce siente que tiene la oportunidad de tener algo con él. Con un tono de burla que pone aún más furioso a Francisco Iván dice:
--pues no parecía...
A Francisco le da rabia que siendo él un hombre hecho y derecho, apunto de entrar en los 30, se ría de él un chico de 18. Se aleja de Iván. El chico lo sigue ya que quiere llegar hasta el final. Ahora es Francisco el que quiere estar solo.
--¡¡vete con esa cualquiera y déjame en paz¡
Iván sonríe satisfecho. No tiene dudas, Francisco está celoso.
--le gusto... le gusto --dice Iván para sí.
Los sorprendentes celos de Francisco son un verdadero triunfo para Iván. El propio Francisco se sorprende al verse celoso. Francisco lo que quiere es desaparecer de ese lugar. Ahora es Iván el que lo agarra:
--¡¡ahora soy yo el que quiere hablar contigo¡
Al querer soltarse Francisco resbala y los dos caen a la piscina. Se oyen risas lo que molesta mucho a Francisco. Iván está demasiado excitado como para preocuparse de otra cosa. Francisco va hacia el borde. Iván nada hacia él. Le acaricia la espalda.
--no te vayas.
Esa caricia estremece a Francisco. Es algo que le sorprende. Nunca había pensado en Iván como hombre y no entiende porque le ha gustado que le toque. Está muy molesto.
--¡¡ya me has puesto en ridículo bastante¡
Al salir de la piscina a Francisco el bañador se le ha pegado al cuerpo. A Iván le gusta mucho lo que ve. Francisco va hacia los vestuarios muy molesto. Iván lo sigue.
--¡¡Francisco... párate¡ ¡¡ahora eres tú el que te comportas como un niño malcriado¡
Francisco sabe que Iván tiene razón y eso aún lo pone de peor humor pero está demasiado alterado con la situación. Siente demasiada vergüenza y lo que quiere es desaparecer de la vista de la gente. Entra en los vestuarios. Se saca el bañador. Va la ducha. Iván lo sigue. Lo devora con los ojos. Le encanta ver el cuerpo desnudo de ese impresionante hombre. Le fascina ver el agua deslizándose, esas manos tocando ese cuerpo. Está seguro que Francisco está sintiendo algo por él. Siente que es ahora o nunca. Ya no tiene miedo. Por primera vez muestra el deseo que siente. Lo mira sin miedo. Francisco se está tocando los genitales. Por primera vez siente el deseo de Iván y en esos momentos es algo que le pone aún más nervioso.
--¿quieres algo? --nervioso.
--¿es cierto lo que me dijiste antes? ¿seguro puedo hacer lo que quiera? --Iván pícaro.
--claro... --Francisco sorprendido.
Iván se saca el bañador. Francisco no quiere mirar pero no puede evitar hacerlo y sentirse excitado. Iván le acaricia la espalda. Va llegando al trasero. Francisco se estremece. Se gira, jadeando dice:
--¿Qué haces?
Iván lo mira enamorado:
--hacer lo que tu me has dicho... lo que quiera... --dice muy sensual.
y lo besa. Es un beso algo brusco pero Francisco se deja llevar y responde con ternura. El amor de Iván ha roto el muro de hielo que había construido. Cuando se separan Iván lo mira con cierto miedo. Es el sueño de su vida, saborear los labios de su amado y aunque se ha dado cuenta que a Francisco le ha gustado el beso no está seguro de cómo va a reaccionar y tiene miedo de perder la amistad que les unía. Francisco ya no está enojado. Ha sentido un beso mágico. Ha sentido la entrega de Iván y lo que menos se merece es un gesto, una mirada de cariño. A Iván le tranquiliza ver que Francisco lo trata con el mismo afecto de siempre aunque le preocupa que le diga que ha sido un error. Francisco le pone la mano en las mejillas y le dice:
--aquí no... fuera hablamos.
Luego le sonríe. Iván se ha quedado impactado. ¡Francisco no está enojado¡ Por un momento la emoción lo paraliza a Iván. Francisco sofocado pero con una sonrisa en los labios empieza a vestirse. Mira de reojo a Iván que se acerca a él. Los dos se miran con timidez. Con cariño. Mantienen las distancias. Salen el uno detrás del otro. Con miradas de complicidad pero sin decirse nada. Van hacia la moto. Francisco se monta. Iván se queda mirándolo.
--tenemos que hablar. Yo ya no puedo callar más..--Iván ansioso.
Con cariño Francisco le dice que esperen a casa pero Iván no. Ha callado por demasiado tiempo ese secreto. Un secreto que ahora al fin ha visto a la luz.
--te amo.
Francisco baja de la moto. Le acaricia con ternura:
--eres demasiado joven y yo soy muy mayor. Estás confundido.
Iván se enoja:
–!cuando nos besamos no te parecía joven¡
Iván no quiere ser rechazado. Francisco quiere intentarlo pero le da miedo lastimar a Iván. Sigue insistiendo en que hablarán más tranquilamente en casa pero Iván ya no quiere permanecer callado ni un segundo más. Le cuenta como se enamoró de él el primer día en que lo vio, como por él se atrevió a confesar a sus padres que era homosexual, que inventó que se habían ido de la ciudad para no confesar que se sintió rechazado cuando les dijo que era homosexual y prefirió alejarse. A Iván se le escapa una lágrima al recordar esos duros momentos. Francisco le acaricia con cariño. Es el mismo cariño fraternal de siempre pero con algo de pasión.
–¿y porque no me lo dijiste?
--no me atreví a decirte que descubrí que soy gay por ti.
A Francisco le emocionan las palabras del joven pero también le preocupan. Están los dos de pie. El uno frente al otro. Iván lo mira enamorado. Francisco lo mira con cariño a la vez que le acaricia la mano dulcemente:
--Eres tan joven, me da miedo que estés confundido.
Iván se muestra seguro:
--¡¡ya soy un hombre, puedo ofrecerte lo mismo que los demás¡
Los dos se miran con deseo pero Francisco no acaba de estar convencido. Iván le hace sentir su amor. Su seguridad:
--siempre me llamaron la atención mis compañeros pero al conocerte a ti... descubrí algo más... descubrí el amor.
Francisco le sonríe:
--si lo tienes claro.
Iván lo besa cerca del labio. le suplica:
--dame una oportunidad.
Francisco no le dice nada pero lo mira con mucho cariño. Iván está feliz. Se montan en la moto. Iván muy aferrado a él. Su sueño se ha cumplido. Está con Francisco, en su moto y el destino: el amor. El sexo. Se besan nada más llegar al piso. Iván está como loco de explorar con sus manos, con su boca ese cuerpo que tanto ha admirado. Van hacia el dormitorio. Antes de caer a la cama, Francisco se lo saca de encima un momento:
--para... espera... vamos muy rápido... --jadea.
Iván está muy sofocado:
--¡¡es que es mi primera vez... quiero hacerlo ya... contigo...¡
Francisco se aparta de él:
--No, así no.
E Iván que ya saboreaba ese polvo se queda decepcionado. No desea otra cosa. Francisco le explica que su primera vez tiene que ser especial, que no puede ser corriendo. Iván insiste en que ha soñado que sea con él por mucho tiempo, que no quiere esperar más. Francisco nunca ha estrenado a nadie. Le daría demasiado miedo lastimarlo. A Iván le preocupa que en el fondo Francisco lo siga viendo como un hermano y no le quiere dar tiempo a pensarlo. Francisco está excitado, Iván lo provoca desnudándose. Tocándolo en lugares claves.
--no hagas tu nada... deja que lo haga yo... --dice Iván apasionado.
Francisco se desarma. Los dos desnudos en la cama. Se la chupan un buen rato el uno al otro. Luego Iván lo taladra torpemente pero lo hace y ambos lo disfrutan mucho. Luego se quedan desnudos el uno al lado del otro. Se miran contentos. Iván está en shock. Aún le faltan placeres por descubrir pero el entrar en Francisco ha sido una experiencia única. Ha sido un momento tan dulce como apasionado. Francisco le mira con cariño:
--¿como estás?
Iván tiene una cara de felicidad que no hacen falta las palabras. Sólo le preocupa:
--no me digas que solo ha sido una vez. Ya no podría vivir sin ti. --Iván desesperado.
Francisco apoya la cabeza de su joven amante en su pecho. Muy dulce le dice:
--espero que no me tenga que arrepentir de esto. Espero no lastimarte nunca.
Francisco no está seguro de estar haciendo lo correcto pese a que se siente muy feliz en brazos del joven. Iván se siente como nunca. Ha vuelto a nacer.





















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