Olga le dice que sí a todo a Alberto porque lo que más quiere es que se vaya. Alberto la besa y la siente suya:
--te juro que la próxima irá mejor...
Olga le suplica que se vaya. Vestida de mujer pero con el maquillaje corrido Alberto sale del cuarto. Las chicas miran extrañas a esas dos mujeres que estaban encerradas juntas pero no sospechan la verdad que es lo que le interesa a Alberto.
Preocupado por la tardanza de su hermano, Francisco sale a buscarlo. Lo ve entrar deprisa. Se ha quitado la falsa y lleva un pantalón de deporte y la peluca en la mano. Se nota que se ha maquillado. Francisco lo mira sorprendido. Francisco ya se ha duchado. Tiene el pelo todo mojado.
--¿¿De dónde vienes?
Alberto le guiña el ojo a su hermano:
--vamos y luego te cuento.
Alberto se desnuda en los vestuarios y se ducha ante su hermano mientras con orgullo le dice:
--¡¡me la he follado¡
Francisco lo mira escandalizado.
--¡¡¿estás loco? ¿es que quieres que te expulsen?
Alberto se siente muy orgulloso de sí mismo y lo que más le sabe mal es no poder hacer correr su gesta. Cubre su cuerpo de jabón. En especial el rostro para que no quede ni sombra de maquillaje. Sonríe bajo el agua. Sale dejándolo todo mojado.
–!ves con cuidado que no estás en tu casa¡ --le regaña Francisco.
Alberto no le hace caso. Se va secando la cabeza con la toalla:
--¿porqué eres tan moralista? ¿es que no te parece bien nada de lo que hago? --le pregunta Alberto con cariño.
--Una cosa no tiene nada que ver con la otra... ¡¡sabes que con lo de la profe has estado mal¡
Burlándose del tono moralista de su gemelo:
--si, ya sé que tu nunca te enamorarías de un profesor...
A Alberto le sorprende la cara de culpa de Francisco.
--¿¡te has enamorado de un profe?¡
Francisco sofocado le pide que se calle. No quiere que se corra el rumor. Están los dos gemelos solos en las duchas, Alberto quiere detalles:
--pero ¿cómo?¿cuando?
A Alberto le gusta comprobar que su hermano también es humano, que se puede enamorar de un profesor. Francisco no se esperaba que un sentimiento de esas características naciera en Roma hacia uno de los profesores que lo han acompañado en el viaje. Nunca se había fijado en él pero en el viaje se ha sentido atraído hacia él.
--tú tienes ventajas, a mi me ha costado más ver desnuda a la chica que me gusta.
Con timidez Francisco dice:
--Se ducha después. No lo he visto.
Alberto le guiña el ojo con complicidad. Aunque le preocupa que su hermano se meta en un lío quiere apoyarlo:
--si te gusta lánzate...
Francisco se lleva las manos a la cabeza:
--¡¡seguro que es hetero¡
Francisco le pone la mano en los hombros:
--mientras vayas con cuidado. No seas muy descarado...
Se hace un silencio. Entra un hombre muy guapo. Los gemelos se miran con complicidad.
--tú aún te tienes que duchar ¿no? --dice Alberto.
Francisco tiene el pelo húmedo. Le va diciendo a su hermano que no, que no se vaya. Aunque lo desea le pone nervioso quedarse a solas con el guapo profesor. Éste se muestra muy amable:
--si te tienes que duchar... dúchate... a mí no me molesta.
El profesor sonríe muy simpático y Francisco se derrite. Alberto le deja a su hermano la toalla con la que se ha secado y se va hacia la habitación tranquilamente en bolas. Francisco mira al profesor que desnudo desde la ducha le sonríe. Francisco se estremece. Sufre un fuerte impacto.
--¡¡es guapísimo¡ .--dice para sí.
A Francisco le excita mucho ver como por el escultural cuerpo de ese hombre que tiene desnudo sólo para él desliza agua y jabón. Le pierde sobretodo cuando desliza por sus hermosos genitales. Lo mira con timidez y a la vez deseo. Al profesor el joven le cae bien.
--¿¿cómo es que te llamas?
--Francisco… –tartamudea.
El profesor sale de la ducha y se acerca a él con su cuerpo húmedo y blanquecino y todo mojado:
--Yo soy Silvestre.
Los dos encajan sus manos y Francisco se enciende. Tiene los genitales del guapo hombre al alcance de su mano y eso le fascina. Silvestre vuelve a la ducha. A Francisco le ha gustado mucho verlo desnudo y caminando. Silvestre empieza a acariciarse.
--¿Siempre eres así de tímido? ¿normalmente te duchas con tus compañeros?
A Francisco le excita la idea de estar desnudo al lado de Silvestre pero también le da miedo no poder controlarse.
--si pero es que hoy se me ha hecho tarde... y ahora con un profesor...
Silvestre está acabando de ducharse y Francisco no quiere que se le escape esa oportunidad.
--Pero tampoco creas que nos llevamos tantos años.
--Sí, es cierto. Los profesores de deportes siempre los traen jóvenes --dice Francisco que ya está a su lado en boxers.
Y Francisco piensa:
--y bien guapos.
Silvestre se muestra amable para que Francisco venza su timidez:
--piensa que ahora soy uno más. Ni siquiera soy profesor, recién hago las prácticas.
Silvestre se acaricia los genitales para aclarárselos. Francisco oculta un gemido. Aunque es muy atractivo, Francisco se siente algo inseguro de su cuerpo porque se nota excitado. Le está creciendo.
Se baja el boxers. Primero se muestra de trasero. Va de lado para que Silvestre no lo vea desnudo directamente. Está muy excitado. Silvestre lo mira con cara de pensar ¡joder que bien dotado está el chaval!
--no pases vergüenza. Soy yo el que tiene que pasar vergüenza. La tienes muy grande. En cambio yo…
--lo importa es que luego crezca...
Francisco se ha dejado llevar por su deseo. Luego se da cuenta que no es la manera de hablarle a un profesor. A Silvestre le hace gracia que se haya lanzado. A Francisco le está creciendo mucho y a su lado Silvestre queda en ridículo. Lo mira impresionado. Francisco siente pudor porque no quiere que se le ponga demasiado dura. Silvestre no le dice nada pero se da cuenta que está excitado. Los dos se van duchando como si nada. El profesor mira el tierno trasero de Francisco con deseo. A Francisco le parece sentir el deseo del profesor. El hombre le gusta mucho y tiene ganas de vivir su primera vez. Eso lo anima a lanzarse. En el momento en el que Silvestre se estaba secando Francisco le dice nervioso:
--a lo mejor algún día ya en España nos podemos ver.
--tal vez...
Silvestre se muestra cariñoso y sonriente. Francisco se acerca a él. Se queda a su lado mientras el guapo profesor se viste. Silvestre no le hace ninguna insinuación pero como no se ve molesto Francisco sigue adelante:
–¿te doy mi número...?
--dime... --dice Silvestre cariñoso.
–¿de memoria? ¿no lo anotas?
--me acordaré.
Francisco se queda triste, sabe que no lo verá más. Le hubiera gustado seguir viéndolo. Estrenarse con él. Se queda todo desnudo y triste. Silvestre lo mira de reojo excitado. Le gusta lo que ven:
--es una locura, no me puedo acostar con un alumno ¿y si el curso que viene sigo en el centro? --piensa.
Se miran se gustan pero ninguno de los dos dice nada. Silvestre sale del vestuario. Francisco frunce el ceño. Está furioso consigo mismo. siente que ha metido la pata.
--¡¡lo he estropeado todo¡ ¡¡con lo que me gusta¡
Se mira al espejo con cara de vicioso:
--¡¡me hubiera encantado perder la virginidad con él¡
Francisco no se da cuenta que Silvestre lo está contemplando desde la puerta sonriendo. Le hace gracia el comportamiento del joven.












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