lunes, 5 de octubre de 2026

capitulo 54


Echa un vistazo a este vídeo de "Canciones dedicadas a un hermano fallecido" 

https://youtu.be/iZYJgTWcZxc?is=53cIXT-5Ktpf5ZYc

https://youtu.be/Rgs0BeUoPWg?is=vCpe81XL230uLZdC 







Flores, llanto, recuerdos y amor para Alberto. Son muchas coronas. Muchos las que lo lloran.  Una corona de los padres, de los amigos, de otros familiares. De ese hermano que siente que se ha quedado huérfano. Cojo. Manco. Le han arrancado el corazón. Le han arrebatado a su otra mitad. Casi no se tiende en pie. No acepta el consuelo de nadie de los que están a su alrededor. Es que nada de lo que le dicen lo calma. Entre muchas de las coronas que tiene Alberto nadie presta atención a una con un simple gracias. Es la que le ha encargado Emilio. Es un gracias por todo lo que le ha hecho feliz, un gracias por todo el amor que le han dado sus hijos. Porque a ellos les debe su gran felicidad. Le hace una promesa. No va a separar a Francisco de sus sobrinos y hará todo lo que pueda para hacerlo feliz. Es un encargo que no le supone ningún sacrificio. Tener a Francisco a su lado es la culminación de su más grande y bello sueño. Francisco no resiste como el ataúd que contiene los restos mortales de su hermano es bajado a un simple panteón. Cae de rodillas llorando sangre.  Se siente solo en un mundo de desolación. Emilio y él son los únicos que no llevan el luto en la ropa. A Emilio se le encoje el corazón al ver a su amado deshecho. Quisiera abrazarlo, estar con él pero Francisco está solo. No acepta el apoyo de nadie. ¿porqué va a aceptar el suyo? Le duelen sus lágrimas. Confía que aunque sin saber que son sus sobrinos esos gemelitos llenen  la vida de ese hermano que se siente muerto de alegría y esperanza. Poco a poco todos se van yendo, Francisco se va quedando solo frente a la tumba de su hermano. Se resiste a pensar que lo ha perdido. No deja de llorar. No quiere irse y que su hermano se quede solo. Desde niños lo han compartido todo y ahora no sabe cómo podrá vivir sin una parte vital de él mismo. Son tantos momentos de cariños, tantas confesiones de amor, de desamor... Francisco siente que su hermano se ha ido sin ser feliz, que ha muerto amando a esa Barbie de la que hace años que no sabe nada. Francisco esperaba verla en el entierro del que fue su marido, que diera la cara. Le duele pensar que lo olvidó. Francisco no lo sabe pero pocos metros más allá está enterrada Barbie en una tumba con la familia del segundo esposo, de Emilio. Emilio quiere ir con él, con Francisco, quiere ayudarlo a compartir su dolor. Lola y él se han quedado en todo momento en segundo término. Lola se quiere ir, Emilio se quiere acercar a él.

--tenemos que hacerle sentir que estamos con él, que no lo vas a separar de su hijo.

Lola, sola en su embarazo y de un padre dudoso, está pasando un mal momento. No es capaz de consolar a nadie. Lo que quiere es desaparecer pero se deja arrastrar por su primo. Francisco no hace caso a nadie. Sigue de rodillas viendo como el cemento y las flores cubren a su hermano. Emilio está muy nervioso. Le pone la mano en los hombros:

--estamos contigo. Estaremos en contacto. Búscanos.

Francisco mira a Emilio con dolor y con agradecimiento. Su rostro lleno de lágrimas impactan a Emilio que se lo queda mirando con ganas de consolarlo con su amor. Lola lo va arrastrando:

--vámonos..

Todos han dejado solo a Francisco porque él ha querido. Emilio quiere quedarse con él pero no cree que Francisco lo acepte. Como Francisco no presta atención a Emilio éste arranca una de las flores que cubren esa sepultura:

--voy a ayudar a tu hermano... Lucharé por la felicidad de nuestros hijos --dice.

Emilio lanza esa promesa ante la tumba de Alberto. Besa la flor.  Le pide a Lola que lo espere en el auto. Quiere visitar la tumba de su familia. Lola no se atreve a impedirlo pero ella no se quiere quedar por más tiempo. Solo unos cuantos metros separan esas dos sepulturas. Con la flor de la tumba de Alberto en la mano. Emilio va hacia la tumba de su familia. La tumba de Barbie y la coloca encima como un gesto de unión entre los esposos. 








Francisco camina perdido de alma  hacia la salida. Le llama la atención ver a Emilio ante una sepultura. Se acerca a él. Emilio traga saliva. No puede creer que Francisco se haya acercado a él, que estén juntos, que Francisco quiere hablarle. Francisco no sabe muy bien porque pero en esos momentos duros es con Emilio con quien más tranquilo está.  Supone que es porque es una vía directa hacia ese bebé que él quiere y Lola lleva en su vientre. A Emilio le emociona tener a Francisco al lado. Lo mira con cariño. Con amor. También le pone nervioso que sin saberlo Francisco esté ante la tumba de Barbie. Le tranquiliza que no haya ninguna señal de que la esposa de Alberto está ahí enterrada.  Le preocupa que le pregunte por la flor que ha sacado de la tumba de Alberto y ha puesto en la otra pero Francisco está demasiado triste como para fijarse en ese detalle. Habla con tristeza pero se siente agradecido con Emilio y es amable con él pese a que no tiene claro si Emilio se siente a gusto o no a su lado. Piensa que es más bien lo contrario, que lo hace por pena y por eso le agradece más su apoyo. Sin darse cuenta los dos hablan como si fueran viejos amigos.

--¿Es la tumba de tu familia?

--si, descansan mis padres, mi abuela y también ... mi esposa...

Emilio duda un poco al mencionar a su esposa pero para guardar su secreto es mejor que se muestra natural y Francisco no tiene como sospechar quien fue su esposa. El sentir que él comparte un dolor lo hace acercarse a Emilio. 

--¿eres viudo? Lo siento.

--tengo dos hijos... Gemelitos.

De nuevo sus nervios, sus sentimientos de culpa pero ya que pretende que Francisco esté cerca de ellos pero tiene que hablarle con toda normalidad. Francisco no sabe bien porqué pero hablar de esos gemelitos lo anima:

--¿y cómo se llaman?

Emilio no se atreve a decir nada. No sabría qué decir si tiene que justificar los nombres. Cambia de tema y como Francisco está tan aturdido pues tampoco presta atención

--¿estás solo?¿y tus padres? –pregunta Emilio.

--Ellos se han ido con mis tíos, yo prefiero estar solo.

Emilio se siente muy orgulloso de sí mismo porque por primera vez en su vida está luchando por Francisco aunque sea por su amistad. Por primera vez está tomando la iniciativa. Aunque se sabe muy feo y por eso sabe que no tiene posibilidades  con Francisco el saberlo gay le da garantías que Francisco que no se va a ofender de sus sentimientos aunque no pueda corresponderlo. Emilio siente que el corazón se le va a salir de la garganta por la cercanía de su amado y por la propuesta que está apunto de hacerle.

--no debes estar solo. Mi casa es vieja pero grande... ¿porqué no te vienes con nosotros?

–¿con vosotros?

Francisco está muy sorprendido. Siempre pensó que Emilio no lo traga. No entiende su actitud.

--estarías cerca de Lola y su hijo... --dice Emilio.

--A mi me gustaría pero Lola no sé...

--La casa es mía. Lola no tiene nada qué decir. Yo creo que es lo mejor para todos.

Francisco no comprende a Emilio pero le emociona mucho su gesto. No puede decir nada porque las lágrimas le impiden el habla. Emilio quiere abrazarlo pero no se atreve. Es Francisco quien lo hace y aunque le duele verlo tan triste Emilio siente que ese es el día más feliz de su vida. Se siente muy enamorado. Para Emilio ese momento es el más importante que ha vivido en su vida. En su triste vida amoroso-.sexual. Nunca se sintió tan feliz con un hombre. Francisco no tiene palabras para agradecer todo el apoyo que le da Emilio. Hace un esfuerzo para hablar:

--te juro que ese bebé que espera tu prima es mi única felicidad. Necesito sentir que es de Alberto.. me dolería mucho pensar que se ha ido sin dejar descendencia,  el hijo de Lola es la única posibilidad de que eso no sea así.

Emilio se siente un verdadero miserable por decirse que lo ama y no contarle algo que lo haría feliz pero ahora tiene doble motivo para callar. No perder a sus hijos ni a él. Aunque si es una duda que no entiende.

--¿y que pasó con el otro hijo de tu hermano?

Emilio recuerda que lo que Barbie no le perdonó a Alberto es que otra chica esperara un hijo suyo. Francisco mira a Emilio sorprendido. Ni recuerda el incidente con Natalia ni entendería porque Emilio sabría algo así.

--mi hermano no tuvo hijos. Su esposa lo dejó por culpa de una loca. Nunca tuvo hijos.

Emilio casi mete la pata. Él no debe saber nada de la vida de Alberto y por un momento casi lo olvida. Es algo que no puede volver a repetirse.

--No me hagas caso, seguro que me confundí.

Y Francisco está tan triste que no piensa en nada, que no discute nada. Llegan hasta los coches. Lola está protestando. Francisco mira a Emilio y le pide:

--¿porqué no vienes conmigo? Necesito buscar mis cosas y no quiero entrar.

Emilio no lo duda. Haría cualquier cosa por él. De nuevo su apoyo sorprende a Francisco aunque le gusta.  Lo que no ocurrió entre ellos en el instituto está pasando en ese momento. Francisco siempre había visto a Emilio solo y quería ayudarlo, que no estuviera tan triste y ahora es Emilio el que está a su lado cuando lo necesita. Lola se fastidia un poco:

--¡¡haberlo dicho antes¡

Y ordena al taxista irse. Francisco mira a Emilio con timidez. Emilio suspira enamorado.

--siento que tu prima se haya enojado.

Emilio sonríe. No puede ser más feliz.

--lo primero eres tú.

Francisco no entiende porqué pero no hace preguntas. Sólo le agradece. Su hermano es el único amigo de verdad que ha tenido y ahora que él no está solo al lado de Emilio encuentra alguien que lo entiende, en el que se puede apoyar. Francisco le toca el brazo con cariño y se estremece. Entran los dos en el taxi. Cada uno por una puerta. No se dicen nada en todo el viaje. Emilio lo mira a los ojos. A veces baja a ese paquete genital de infarto pero se siente un pervertido mirando de esa manera al pobre Francisco en el peor momento de su vida. El movimiento de la carretera los va acercando. Emilio está sentado a su lado. Sus piernas se tocan y Emilio casi se infarta. Emilio está lleno de amor y deseo pero no se atreve a tocarlo. le parece que sería aprovecharse de él. Al llegar a ese viejo piso de estudiantes, Francisco no lo soporta. Siente que todo se le cae encima. Son momentos apasionados que han compartido. Muchas mujeres de las que su hermano ha gozado en ese lugar. Muchas cosas vividas. Muchos momentos compartido.

--no puedo... No puedo hacerlo.

Y aunque Francisco necesitaría un abrazo de Emilio y Emilio desea dárselo aún no se atreve. Le da las llaves a Emilio:

--agarra tú lo que te parezca que puedo necesitar. Mi cuarto es el único que tiene la puerta abierta. Los otros están cerrados.

Francisco ha vivido casi la mitad de su vida en ese lugar. Ha sido feliz e infeliz. Nunca pensó que lo dejaría de esa manera.

--Tal vez lo alquile completo para ayudarme a pagar la hipoteca o lo venda, ahora no quiero pensar en eso.

Emilio lo mira enamorado. Desea besarlo. Desea hacer tantas cosas con él pero no hace nada de eso. Se conforma con mirarlo. Le hace ilusión entra en el piso en el que vivieron esos gemelos como si fuera parte de ellos. Francisco se queda sentado esperando en el taxi. Hundido. Lloroso.







No hay comentarios:

Publicar un comentario

capitulo 72 (y ultimo)

  Francisco está muy dolido por lo que cree que ha pasado entre Antonio y Emilio. Laura no deja de llamarle al móvil pero Francisco no quier...