sábado, 3 de octubre de 2026

capitulo 36




David  se muestra orgulloso, Martin es su mejor trofeo. Francisco se ha quedado casi en shock. Alberto se levanta y sostiene a su hermano para que no complique más las cosas. Se lo lleva a su habitación. Le duele ver a David  victorioso. Martin se queda triste pero una vez vestido y con sus cosas se va.  Cuando oyen que se cierra la puerta, Francisco se derrumba.

--ya pasó todo --dice Alberto tratando de animarlo.

Francisco se queda hundido y entona un: nunca más... Referente a aceptar inquilinos en su casa.

--has dicho eso tanto... necesitas un hombre... algún día encontrarás el definitivo --le dice Alberto mientras Francisco llora en sus brazos.


Ajeno a sus vidas, Emilio y Lola están despiertos acunando a esos bebés que se han despertado a la vez.

--parecen uno... de mayor serán muy unidos --Lola.

Emilio se emociona al pensar en esos gemelos que lo sedujeron. En el padre y el tio de sus hijos. Es consciente que no estaban en su destino, que nunca tendrá el amor de un hombre y menos el de uno de ellos pero con esos bebés que llevan la sangre de ellos en sus venas se conforma. Son su mayor tesoro. Su vida.



3 años después... Unos gemelitos salen corriendo de la escuela.

--¡¡papa, papa¡

y Emilio está ahí para abrazar a sus hijitos. Son sus únicos hombres, sus únicos amores. Ese amor frustrado por los gemelos Guara se ha convirtiéndose  en amor de padre por esos gemelitos. Los pequeños son su todo y contempla con orgullo que cada día se parecen más a la sangre que llevan en sus venas.



Francisco y Alberto siguen tan unidos como siempre y viviendo ambos y solos en su departamento. Alberto está tratando de convencer a su hermano para que eso cambie.

--me la quiero tirar... por favor.

Alberto está muy ansioso por explorar el cuerpo de esa mujer. Francisco no le sabe decir no pero no acaba de estar convencido de volver a tener a otro hombre bajo su techo.

--pero es una locura... ¿que vas a hacer con una casada y con el marido a cuestas?

Alberto encoge de hombros:

--será todo un reto para mí.

--¿y no me dices que él te considera su amigo? No es muy correcto hacerle creer que le haces un favor alquilándole una habitación cuando le piensas cobrar acostándose con su esposa.

Alberto sonríe con cara de travieso.

--venga,... ¿que te cuesta?

--Es que sabes que en estos años solo he estado cerca de otro hombre lo justo, no quiero...

Antes que siga hablando, Alberto lo interrumpe para decirle:

--Es casado. él no es gay. no tienes de qué preocuparte.

Francisco acaba haciendo lo que quiere su hermano. Alberto lo abraza contento.

--¡¡les diré que suban¡

Francisco se medio enoja al ver que su hermano le ha tendido una encerrona, que en realidad ya lo había decidido. Pero se le pasa enseguida. Alberto va a buscar al matrimonio. Francisco los espera en el piso sin mucho interés. 

Alberto sube con las maletas. Hace las presentaciones:

--Lola  y su marido, Darío.

Francisco le da dos besos a Lola  y luego mira a Darío para estrecharle la mano y se queda en shock.

(Darío)





Francisco se ha quedado impresionado por Darío. Es todo un Dios. Guapo, cara de travieso. Fornidísimo. Su cuerpo es impresionante. Todos se dan cuenta que Francisco se ha quedado prendado de Darío. Ahora lamenta que no sea homosexual. Alberto sonríe divertido. Lola  y Darío se siente muy incómodos. Darío se ha quedado con la mano colgada esperando que Francisco se la encaje. Alberto le susurra a su hermano al odio:

--Francisco... ¿qué haces? Darío te está dando la mano.

Francisco está totalmente hechizado. No recuerda cuándo fue la última vez que se sintió tan flechado. Lola  está furiosa y Darío se siente incómodo. Francisco arde al encajar su mano con la de su guapo inquilino. No le saca los ojos de encima. La mirada de Francisco hace estremecer a Darío. Francisco se da cuenta que ha movido algo en ese guapo, que no le es indiferente. No le suelta la mano.

--es que mi hermano es muy simpático --dice Alberto con ironía a una furiosa Lola.

--me devuelves la mano --dice Darío con timidez.

Francisco es el único que está encantado. Los demás fuerzan una sonrisa. Lola  le pide a Alberto que los lleve al cuarto. Francisco no le saca los ojos a Darío. Quiere ir con él pero con la mirada Alberto le suplica que no lo haga. Francisco se queda atrás. Tampoco es tan malo, así le ve el trasero. No le ha decepcionado. Francisco lo mira con cara de depravado. Muy excitado. Ese hombre ha desatado sus hormonas. Lo mira con intensidad. Darío se gira nervioso y se encuentra con la ansiosa mirada de Francisco. Francisco le guiña el ojo. Darío gira la cara sofocado. Alberto deja al matrimonio solo en la habitación que van a ocupar. Lola  está muy molesta.

--¡¡yo no me pienso quedar aquí con ese maricon¡

Darío cierra la puerta.

--no grites que te van a oír.

--¡¡te estaba comiendo con los ojos¡

--te pareció… –dice sofocado 

A Lola  le molesta que su marido niega la realidad y lo abofetea. Darío se toca la mejilla sorprendido:

--¿y porque me pegas?¿qué culpa tengo yo?

Lola  arranca la camisa y se lanza sobre su marido. Darío se deja llevar por la pasión, se medio baja los jeans y se tira sobre su esposa.


Mientras Alberto va a reclamarle a Francisco que está tomando una cerveza con una sonrisa de enamorado que no puede con ella.

--oye, ¿qué te pasa? están aquí para que yo me tire a la mujer. No tu a su marido.

--una cosa no quita a la otra... a ver quien tiene suerte... --dice Francisco pícaro.

Alberto está muy sorprendido por la transformación de su hermano. Por un lado le agrada pero por otro le preocupa. Primero no quiere que salga lastimado ni tampoco que eso perjudique sus planes de convertir a Lola  en su amante de una noche.  Alberto le pone la mano en los hombros a su hermano y muy fraternalmente le dice:

--me alegro verte ilusionado pero... es casado.

Darío le gusta mucho a Francisco y está decidido a ir hasta las últimas consecuencias.

--eso no quiere decir nada, hay muchos gays reprimidos casados.

–¿y tu crees que él es uno de ellos?

Alberto habla un poco con burla, con ganas de decirle: todos los gays creéis que todo el mundo es gay.

--si.

--pues tu mismo, me interesa que lo tengas entretenido asi me tiro a la esposa.

Los gemelos se miran con complicidad.

--pero sé discreto... si Lola  te siente una rival a lo mejor se va.

Aunque sabe que le va a costar, Francisco le promete a su hermano que con Lola  delante ni mirará a Darío.


Lola  y Darío están desnudos en la cama luego que hicieron el amor. Darío se levanta y se pone el slip.

--no te vayas. --le pregunta ella.

Lola  está más atraída sexualmente hacia su guapo esposo que enamorada. Le encanta verlo semidesnudo. Él sonríe seductor. Le encanta sentirse deseado:

--no estamos en nuestra casa.No podemos encerrarnos ya en la habitación.

Pero Lola  no quiere salir:

--somos un matrimonio.Ellos lo saben, esto es normal.

Darío vuelve a la cama. Entra de rodillas provocando el deseo de su esposa que se le tira encima

--otro y salimos.

--de acuerdo pero tú me tienes que prometer que nos iremos a otro sitio.

Darío se queda de rodillas frente a ella:

--hasta que yo no logre trabajo no podemos. Con tu sueldo no nos alcanza para otra cosa.

A Lola  le molesta mucho la presencia de Francisco:

--nos quedaremos unos días, aunque sea  buscar otra habitación, aquí no nos quedamos. No te quiero cerca de ese maricon. Para eso nos hubiéramos quedado con mi primo que no nos cobraba pero tú no quisiste porque te incomodaba su mirada y yo nunca vi a mi primo mirarte como ese hombre.

Darío se muestra el que no pasa nada pero la mirada de Francisco lo ha revolucionado por dentro.





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