Emilio casi sufre un infarto al ver a Alberto desnudo que va hacia él. Alberto camina muy serio. Cuando habla con los demás se ve cariñoso pero sin hablar sigue siendo el mismo chico rostro agresivo de siempre. Los genitales del guapo Alberto (hacia donde se clavan los ansiosos ojos de Emilio) es la vista más hermosa que jamás Emilio ha contemplado. Siente que ese es el momento más feliz de su vida. Encontrarse en el pasillo con el escultural cuerpo desnudo de Alberto es la mejor experiencia sexual que ha vivido Emilio. Ya sólo por ese momento es que merece la pena haber hecho el viaje. Tiene que hacer un esfuerzo para no morir de la impresión y del gusto. Su cuerpo húmedo brilla más que de costumbre destacándose aún más sus bellas formas lo que hacen el gemelo de Francisco más irresistible. Él camina como si nada al lado de otro chico que le va dando conversación. No prestan atención a Emilio. Su sobaco con poco pelo, su pecho tierno. Sin vello. Sus piernas muy velludas al igual que sus genitales. Emilio nunca había visto unos genitales tan peludos. Su verga es pequeñita pero le gusta mucho. Y está en medio de una oscura y frondosa selva. Lo que más destaca es la oscuridad de esa zona. Casi no se distingue el resto. Emilio está totalmente impactado. Si a lo mejor hubiera sido Francisco no le hubiera dado tanto miedo pero a Emilio le asusta que Alberto se dé cuenta que lo ha puesto cachondo. Le cuesta mucho mostrarse indiferente cuando está a mil. La explosiva visión dura un buen rato. ¡¡pasan el uno al lado del otro¡ Emilio se estremece. Siente que se desvanece. Quisiera girarse para verle el trasero pero le da miedo que Alberto se dé cuenta y le haga algo. Emilio hubiera querido congelar ese momento inesperado pero no duda que lo tendrá siempre guardado en sus retinas. Emilio no puede creer lo que ha pasado. Tanto desear ver desnudo a Francisco, tanto lamentar el no atreverse a ir a los vestuarios para acabar viendo desnudo a Alberto y de una forma tan fácil. Cuando ya nadie lo ve pega un pequeño salto. Ver a Alberto desnudo es el sueño de su vida. Aunque el que le gusta es Francisco el cuerpo es el mismo pues supone no habrá diferencias. Espera un rato y corre a la habitación. Acababa de masturbarse pero es tan duro y quiere masturbarse reviviendo ese momento que es el más feliz de su vida. Se imagina con Alberto mientras se pajea. Ha vivido el momento más feliz de su vida que será difícil de superar
Emilio vuelve a casa feliz. Tiene en su retina grabada la imagen del cuerpo desnudo de Alberto. Es una imagen de una belleza insuperable y sabe que nunca lo va a olvidar.
Los gemelos tienen un poco un sabor amargo. Por un lado Alberto está contento porque se ha acostado con la profesora pero por otro lado le duele que ella sólo se haya querido divertir. Es lo que quería él pero él la quería usar. No le gusta que ella lo haya usado y despreciado.
Francisco no deja de pensar en Silvestre. Le ha gustado mucho verlo desnudo y aunque tenía miedo de meterse en un lío ahora que no sabe si lo volverá a ver le da rabia que haya perdido la oportunidad de volver a gozar del cuerpo del joven y guapísimo profesor. A Silvestre le duele que Francisco no se haya animado a acercarse a él, para él es demasiado arriesgado coquetearlo. A Olga le ha pasado lo mismo. Sentía que era Alberto quien tenía que luchar por la relación y acaba creyendo que como ya le dió lo que buscaba ya no le importa. Los gemelos se apoyan mutuamente.
Semanas después... Los gemelos están juntos en una discoteca de moda en su ciudad. Alberto tiene muchas conquistas pero le sabe mal dejar solo a su hermano. Francisco le anima:
--¡¡si por mi culpa no te lo pasas bien me voy a sentir muy mal¡ ¡Además... si estás pegado a mi lado nadie se me va a acercar¡¡ --Francisco haciendo un esfuerzo por sonreír.
Los gemelos se sonríen con complicidad. Alberto enseguida se pierde entre la gente. Francisco quisiera tener la valentía de su hermano y poder enfrentarse al mundo de una forma más abierta. Francisco se toma una cerveza con cara de rollo. Se le cae encima al descubrir una cara conocida. ¡¡Es Silvestre¡ ¡¡y va al baño¡ Silvestre ha bebido mucho y necesita descargar. Orina duro. Francisco está nervioso. No sabe cómo se va a tomar Silvestre verlo ahí. A Francisco le excita escuchar orinar tan fuerte a ese guapo tan excitante. Como si nada se pone a su lado y se esfuerza en hacer pis.
--hola...
Silvestre lo mira. Sonríe con su aparato entre las manos:
--veo que es nuestro destino encontrarnos en situaciones algo picaras...
Francisco no le dice nada pero se da cuenta que Silvestre le mira mucho el pene y eso lo excita. Le crece y Silvestre sonríe. Se quedan el uno al lado del otro.
--no me llamaste. --se queda Francisco tímido.
Los dos se están lavando las manos. A los dos les excita estar el uno al lado del otro.
--¿nos vamos a dar una vuelta?
Francisco no contesta, solo sonríe muy contento. Los dos llegan a la playa.
--¡¡me encanta bañarme de noche¡ --dice Silvestre mientras se va quitando la ropa.
A Francisco le excita mucho la idea de bañarse en bolas.
--yo nunca me he bañado de noche.
Silvestre le guiña el ojo:
--pues hoy será tu primera vez.
Silvestre habla muy sensual y eso marca a Francisco. Es como una puñalada de deseo. Quisiera que se lo haya dicho con segundas. No se desnudan. Silvestre se queda en un provocativo slip blanco que de hecho deja bien poco a la imaginación. Francisco en un boxers bien amplio. Van corriendo al agua. Saltan, nadan. Juegan. La cercanía de sus cuerpos los tiene muy excitados. Se besan ardientemente. Francisco siente que se va a morir de felicidad. Silvestre le acaricia con ternura. Le hace gracia su cara de deseo y de miedo a la vez.
--¿Eres virgen?
Silvestre habla muy excitado. Le encanta la idea de estrenarlo, de ser él quien lo rompa. Francisco no sabe si es mejor mostrarse experimentado pero prefiere ir con la verdad. Hace que sí con la cabeza. Silvestre le acaricia, le sonríe. Es muy amoroso con él:
–¿pero quieres hacerlo?
–!¿tu que crees?¡¡
Es un grito ansioso que a Francisco le sale de una forma espontánea. Y es que lo que más desea en este mundo. No sólo estrenarse. Sino que sea con él. Silvestre se muestra muy cariñoso. Salen del agua. Agarran su ropa. Suben unas rocas. Silvestre sabe cómo colarse en el puerto. Dentro de un barco sin que los vea. A Francisco le hace sentir algo incómodo pensar que Silvestre trae chicos de una forma normal a ese lugar, que él va a ser uno más pero le gusta demasiado como para oponerse. Sí le pregunta tímidamente:
--no es tuyo ¿no?
Silvestre no le dice nada. Sólo sonríe travieso. Entonces Francisco añade:
--eso lo hace más apasionante.
Francisco se deja llevar. Grita y gime de dolor y placer cuando Silvestre lo penetra. Luego los dos se visten muy contentos. Silvestre se sube los jeans ante la mirada de Francisco que está casi en shock. No se hace a la idea que ya sabe lo que es un sexo y que ha sido con ese profesor que le gusta tanto desde que lo vio en el viaje. Antes había oído que las chicas suspiraban por un guapo profesor de deportes pero él nunca se fijó en él. Jamás pensó que con él viviría su primera vez. Silvestre se sube la cremallera. Le guiña el ojo a Francisco:
--pero no se lo digas nadie...mira que si vuelvo al instituto.....
Ese hombre lo ha poseído pero Francisco quisiera sentir que le pertenece:
–¿nos volveremos a ver?
Silvestre no le dice nada. Sólo se despide con una sonrisa. Aunque le hubiera gustado estar seguro que iban a tener sexo más veces se viste contento. En la puerta de la discoteca ya lo estaba esperando Alberto.
--¿donde estabas?
Francisco tiene la cara iluminada:
--¡¡ya me estrené¡
Alberto lo abraza. Lo felicita. Los dos están muy contentos. Alberto le va a preguntar detalles pero luego recuerda las tendencias sexuales de su hermano y prefiero no preguntar. Desea que sea feliz pero tampoco quiere saberlo todo. Francisco no deja de sonreír.
Ni Silvestre llama a Francisco ni se vuelven a ver. Y aunque ninguno de los dos gemelos hace ningún comentario los dos tienen ganas que comience el curso para volver a encontrarse con Olga y Silvestre pero ninguno de los dos está ese curso siguiente. Es algo que a los dos les sabe mal. Alberto abraza por los hombros a su hermano y con una sonrisa melancólica dice:
--somos los dos abandonados.
Los dos se sonríen con tristeza pero decididos a que esos profesores queden en su pasado. Durante el curso siguiente los gemelos siguen en el centro pero Emilio apenas los ve. Se sacan el carnet de conducir y Emilio ve a uno y a otro con su auto pero nunca de cerca. Al poco se cambian de barrio y entonces sí que los pierde de vista.
4 años después de dejar el instituto, los gemelos están en la universidad. Comparten piso con otros estudiantes en un piso cercano al campus. Hay tres habitaciones. Son seis habitantes. Una la comparten Alberto y una chica negra. En ese momento están los dos fornicando.
--¡que polvo, Eugenia¡¡ ¡que polvo¡ --jadea él.
Eugenia grita como una loca y le clava las uñas en el trasero a él. En otra habitación la comparte una pareja también muy apasionados. También se la pasan fornicando.
--¡¡métela toda, Luis¡ ¡¡toda¡ --jadea ella.
--¡¡eres fantástica, Gloria¡ --jadea él.
Y en la habitación del medio están Francisco y otra chica. La chica está sola en el cuarto atormentada por los jadeos. Más bien frustrada.
--¡¡unos tantos y otros tan poco¡ ¡¡que soy virgen más respeto¡
Y a la chica lo que más le duele es estar en una casa donde todos fornican menos ella. Francisco entra de la ducha. Se muestra desnudo ante ella lo que provoca aún más las ansias de ella.
--¡¡y sólo me faltaba este macizo desnudo que me ve como una hermana, no cuenta se da que soy una mujer¡ --dice para sí.
Francisco sabe que la chica es la virgen del grupo y siendo él gay le parece normal que ocupen la habitación juntos y se vean desnudos. La chica enloquece al ver como Francisco se pone los boxers. Desea atacarlo:
–¿como puedes ser gay siendo tan guapo?¡
Es una queja. Una súplica desesperada. Se le está ofreciendo pero Francisco no se da cuenta.
--ay, Gema... ¡¡que bromista eres¡
y sale a tomar un vaso de agua. Gema llora amargamente.
--¿porque nadie me toma en serio?
En la puerta, Francisco se topa con Luis que desnudo iba al baño. Al verlo Luis se tapa sus bellezas con la mano. Se siente incómodo. Divertido Francisco le dice:
--te la he mamado demasiadas veces como para que ahora te tapes...
Luis se pone furioso. Lo tira contra la pared.
--¡¡repites esto y te mato¡


































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