Iván siente toda una revolución en su interior. Estaba enamorado de Francisco. Odiaba a Antonio y ahora al verlo desnudo descubre que le gusta. Nunca había visto algo que lo impresionara tanto y eso que Francisco tiene lo suyo.
--Ven. No te cortes. Como amante yo soy el mejor.
Antonio es muy sensual e Iván está muy cachondo.
--¿que pasa niño, alucinando no? Ya me imagino que a tu edad aún la tienes muy pequeña.
--¡¡no es verdad... yo la tengo muy grande¡
Antonio lo mira provocativo:
--eso habría que mostrarlo.
Iván está muy sofocado pero aunque a la vez le seduce no le gusta la altanería con la que lo trata Antonio. La seguridad con la que Antonio da por hecho que se acostarán juntos a la que chasquee los dedos. Antonio lo mira lascivamente:
--Ven, que te voy a enseñar lo que es bueno. Se nota que eres virgencito.
Antonio se ríe. Iván desea acostarse con él pero no le gusta ni el desprecio ni la prepotencia con la que habla Antonio. Verlo desnudo le está quemando y le cuesta mucho mostrarse indiferente.
--¡¡Yo estoy enamorado de Francisco¡ ¡¡somos muy felices¡
Antonio se da perfecta cuenta que tiene a Iván a sus pies y que a nada que él hiciera algo lograría meterlo en su cama pero le hace gracia que Iván quiere aparentar sin lograrlo indiferencia. Antonio le guiña el ojo e Iván está a sus pies. Antonio lo siente como un juego y quiere jugar él también. Antonio lo mira con burla y le dice:
--tu no amas a Francisco. Eres demasiado niño para saber lo que quieres.
--¡¡yo ya soy un hombre¡ ¡¡he aprendido a serlo en brazos de Francisco porque lo amo¡
Antonio se ríe e Iván se molesta. No soporta que lo traten de niño.
--yo te puedo demostrar que no es así –dice Antonio con ironía,
Iván está muy sofocado. Por un lado Antonio le produce deseo y por el otro rechazo. Está muy excitado. Se le nota en el pequeño slip que lleva. Antonio se da cuenta y sonríe. Con vergüenza Iván se pone las manos delante porque no quiere darle la razón al nuevo inquilino.
--¿y cómo lo vas a demostrar? --dice Iván casi jadeante.
Antonio le guiña el ojo, le sonríe. Iván se derrite. Antonio le provoca tocándose sensualmente sus partes más bellas. Iván emite un pequeño gemido. Muy seductor Antonio dice:
--te puedo tener siempre que quiera.
A Iván le sorprende y le da rabia que el hombre sea tan seguro de sí mismo.
---no es verdad... --se queja Iván.
Antonio sale de la ducha. Desnudo. Mojado. Es todo un impacto.
--ya lo verás. --dice Antonio con cara de depravado.
Se acerca a Iván que tiene cara de ¡¡hazme lo que quieras¡ A Antonio le divierte la situación. Se acerca a él. Iván tiembla ofreciéndose. Antonio casi lo roza. Iván vibra. Desea a ese hombre, quiere sexo con él. En esos momentos no piensa en esa pareja que lo está esperando desnudo en la cama. Iván pone morritos y Antonio acerca sus labios pero se aparta de él. Iván abre los ojos. Lo mira con cara de: ¿qué pasa? Antonio se le ríe:
--¿lo ves? pero yo no quiero.
Iván frunce el ceño. Está furioso y frustrado.
--¡¡yo no quiero¡
Aunque tiene una cara de cachondo... Antonio se cubre con una toalla. guiña el ojo a Iván muy sensualmente:
--¡pues tú te lo pierdes¡
Antonio sonríe, Iván está sofocado y acalorado. Antonio sale por la puerta. Iván tiene una cara de frustrado. Se haberse quedado con las ganas. Se refresca sofocado. Se moja el slip por dentro para bajarse la calentura. Antonio retrocede y lo ve haciendo eso. Se ríe divertido y eso aumenta la rabia de Iván. Antonio le guiña el ojo y divertido y sensual le dice:
--Estás que te mueres de cachondo por mi pero sí quieres que te eche un polvo ahora me tendrás que rogar tú a mí. Y cuando me ruegues te voy a echar el polvo de tu vida. Entonces sí serás un hombre de verdad.
Y se va riendo dejando a Iván furioso y maldiciéndose. Se maldice porque le gusta Antonio, se maldice porque ha desaprovechada la oportunidad y ahora no aguanta el calentón que lleva. Se baja el slip y se mete en la ducha. Se da agua helada. No se enfría mucho porque le excita pensar que está en el mismo lugar en el que segundos antes mostrando su perfecto cuerpo desnudo Antonio. Extrañado por la tardanza de su amante, Francisco sale desnudo del cuarto. Le sorprende ver a Iván dándose una ducha y masturbandose.
--¿y ahora tú? --pregunta divertido.
Iván tiene que esforzarse para que no se le note la culpa. Los nervios. El deseo por otro.
--es que me dio calor.
Francisco sonríe:
--pues sí la verdad es que sí. Yo también me voy a duchar.
Iván quiere aferrarse a Francisco pero después de haber visto algo tan grande todo le parece pequeño y eso que Francisco está muy bien. Iván cierra los ojos. Se siente fatal que mientras que Francisco lo besa, lo acaricia. Iván lo penetra y sólo piensa en Antonio. No se lo saca de la cabeza. Sólo pensando en él goza. Los dos amantes salen desnudos de la ducha. Se secan con la misma toalla. Francisco lo nota extraño.
--¿te sientes bien?
Iván hace que sí con la cabeza pero siente toda una revolución dentro de él.
--¿has preparado algo de comer? --pregunta Francisco.
Éste se muestra tan amable como siempre e Iván se siente fatal porque no hace más que pensar en Antonio. Es como si haberlo visto desnudo hubiera borrado todo lo que sentía por Francisco y no quiere que sea así. No le quiere dar la razón a Antonio. Le dice que no tiene hambre. Muy sonriente Francisco le dice que él sí y con la toalla en la cintura va hacia la cocina. Iván va solo al cuarto. Se tumba en la cama. No hace más que pensar en Antonio. Se lo quiere sacar de la cabeza pero no puede. Se reclama que después de tanto tiempo encaprichado de Francisco ahora que lo tiene se haya fijado en otro hombre. Está aturdido y también se siente culpable. Cuando Francisco llega al cuarto Iván se hace el dormido para no tener que enfrentarlo. Francisco lo besa con ternura y se acuesta a su lado. Se queda dormido. Iván se levanta. No puede dormir. Piensa en Antonio, se lo imagina desnudo. Dispuesto a complacerlo.
--¿y si voy a buscarlo? por una vez no pasa nada.
Y va hacia el cuarto de él.
--¡¡No, Francisco no se lo merece¡
Pero le quema el saberlo cerca. Va hacia la puerta de él. Le excita imaginárselo durmiendo desnudo. Pone la mano en la puerta. Una parte de él quiere entrar pero su parte sensata le pide que vuelva a la cama al lado de su pareja. Estás en esas cuando sale Antonio.
Antonio sale en slip. Muy paquetudo. Muy provocativo. Iván se enciende. Lo mira babeando. En esos momentos no piensa en nada más. Sólo quiere que Antonio lo meta en su cama, que le deje disfrutar de su cuerpo. Se imagina viviendo en sus brazos la mejor experiencia de su vida. Antonio lo sabe y no le piensa poner las cosas fáciles.
–¿quieres algo?
Iván está muy excitado. Lo mira con cara de polvo y aunque Antonio lo entiende no le piensa poner las cosas fáciles.
--si quieres algo me lo tienes que pedir.
--ya sabes... quiero eso --suplica Iván con cara de depravado.
--no, no sé... ¿qué es eso? --Antonio divertido.
Iván quiere pero no se atreve. Antonio sonríe pícaro. Sabe lo que quiere pero desea que le vaya detrás.
--¿me vas a pedir algo?
Iván está desesperado. No le quiere pedir lo que quiere. No se atreve tampoco a tocarlo.
--¡¡si sabes lo que quiero porque lo tengo que decir¡
Antonio se muestra sofocado:
--¡¡mira niño no estoy para perder el tiempo con tus tonterías¡
y sin más se encierra en el cuarto dejándolo sofocado, con las ganas y molesto por haberlo tratado de niño. A solas en su cuarto Antonio sonríe divertido. Iván siente que se muere si no explora el cuerpo de Antonio ni es explorado por él. Por otro lado siente que Antonio lo ha humillado y por si eso fuera poco no sabe qué debe hacer con Francisco.

















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