Luis regresa a su habitación. Gloria se está vistiendo.
--menos mal que te has sacado de la cabeza la idea de acostarte con Alberto.
Gloria tiembla de deseo recordando que ha tenido el grande miembro viril de Alberto en su boca.
--¿y porque dices esto?
--Bueno, ya sabes por lo de Gema y Alberto, supongo que por eso se cabreó Eugenia.
--No, debes estar equivocado. --Gloria algo nerviosa.
Luis habla como si fuera algo oficial que andan juntos.
--¿no sabías que Gema ya no es virgen? La estrenó Alberto. Lo saben todos.
Gloria se va furiosa a hablar con Eugenia. Luis, a solas, no ocultan su satisfacción. Las chicas protegen mucho a Gema y está convencido que ahora ninguna de las dos querrá nada con Alberto y se tendrán que conformar con él. Luis sonríe con cara de depravado:
--¡¡se me hizo, se me hizo con Eugenia¡¡
Mientras que Gloria y Eugenia hablan, Gema se le mete desnuda a Luis en su habitación.
--¿¡que haces?¡ --dice sofocado.
Él le tira la sábana. Está convencido que Eugenia no tardará en llegar y lo que no le conviene es que encuentren a Gema desnuda en su cuarto. Gema está muy ansiosa. Ha pasado demasiado tiempo reprimiéndose y ahora que por fin ha probado lo que tanto ansiaba ¡¡no quiere dejar de probar¡ No deja que Luis la cubra. Se le tira encima exigiendo lo que le prometió. Desesperada y ansiosa la joven dice:
--¡¡yo te conté que Alberto me desvirgó y no quiere saber nada de mí porque me prometiste que tú te acostarías conmigo¡
Luis lo que quiere es sacársela de encima:
--y lo haré cuando estemos a solas.
Y es en ese momento que se dan cuenta que Eugenia y Gloria lo han escuchado todo.
–!¿qué?! --gritan las dos.
A las chicas le duelen mucho que sus chicos se hayan burlado de Gema porque aunque Luis no ha cometido aún el "delito" para ellas es como si lo hubiera hecho. Mientras Eugenia se lleva a Gema casi a arrastras Gloria golpea a Luis y le dice de cerdo para arriba. Y luego le toca el turno a Alberto. Aunque Gema está dispuesta a compartir a los dos chicos con sus amigas ni Gloria ni Eugenia se lo permiten. Para ellas era muy importante que la primera vez de Gema fuera especial y les da rabia que sus chicos se hayan "aprovechado" de ella. Alberto y Luis se desprecian con la mirada. Se dicen mutuamente que la culpa es del otro pero no logran que ni Gloria ni Eugenia se queden. Entonces lo intentan con Gema. Y Gema sí se quedaría. Ya saborea lo bien que se lo pasará con esos dos guapos para ella pero sus amigas se la llevan casi arrastras. Gema se va llorando. Los tres hombres se quedan solos. Francisco está encantado. Alberto y Luis furiosos el uno con el otro.
--¡¡ya estarás contento¡ ¿¿no? --Alberto.
--¡¡ha sido tu culpa¡
Francisco se mete en medio para que no se peleen. Sin las chicas Luis no quiere quedarse pero no tiene donde ir:
--¡me iré pero más adelante¡
Luis se encierra en su habitación y no sale para no encontrarse con ninguno de los dos hermanos. Ahora que no tiene pareja a Francisco le excita mucho pensar que Luis está solo. En boxers (no tan sexys como los de su hermano) Francisco no puede dormir. Solo piensa en Luis. Le gusta mucho.
--Tengo que hablar con él.
A Francisco le excita mucho pensar que, aunque no sea gay, ahora que está solo y necesitado, pueda lograr tener algo con él. Ese pensamiento lo tiene muy cachondo y no lo deja dormir. Luis sale de su dormitorio. Oye que va al baño, llena la bañera.
--¡¡es el momento, es el momento¡
Francisco espera un poco. Llega en el momento oportuno. Abre la puerta y se encuentra a Luis desnudo de espalda a apunto de bañarse. Luis se da la vuelta y al ver que es Francisco se tapa los genitales con una mano mientras que con la otra busca la toalla.
--¡¡te largas de aquí o te parto la cara maricon¡ --grita Luis abrochándose la toalla alrededor de la cintura.
Francisco trata que se calme:
--No te pongas así. No te quiero hacer nada malo.
Luis va hacia la puerta apretando el trasero contra la pared.
--¡pues di lo que quieres y vete¡
A Francisco le duele mucho como lo está tratando Luis pero lo que más quiere es intentarlo. Sabe que no va a tener una oportunidad mejor. Le habla con dulzura.
--me gustas mucho y ahora que no están las chicas...
Que se lo proponga le hace sentirse menos hombre, dudar de su sexualidad y eso pone muy agresivo a Luis.
--¡¡me das asco, maricon! --dice a la vez que tira violentamente a Francisco en la bañera. Alberto entra alertado por los gritos de Luis,
--¿¿que está pasando aquí?
Alberto enseguida ayuda a su hermano a salir de la bañera. Muy molesto Luis dice:
--¡¡tu hermano trató de abusar de mí¡
Francisco se siente muy avergonzado:
--¡¡eso no es verdad¡ ¡yo sólo le hablé de lo que siento¡
Alberto acaricia a su hermano fraternalmente. Luis está furioso:
--¡¿¿es que no te das cuenta que yo no soy maricon? ¡¡me da asco la gente como tú¡
Francisco agacha la cabeza dolido. Alberto defiende a su hermano:
--¡¡tampoco te pases¡¡
--¡¡a ver si tú eres tan maricon como él¡ --Luis.
Los dos se miran con odio. Alberto solo dice:
--A mí no me da tanto miedo como a ti que me digan gay porque yo sí estoy seguro de mi sexualidad.
Eso pone como loco a Luis. Le molesta más lo que le ha dicho Alberto que los sentimientos del otro.
--¡¡yo no me pienso quedar en esta casa de maricones¡
Y esa misma noche prepara sus cosas:
--¡¡prefiero dormir en la calle que no dejar que mi cuerpo peligra¡
Mojado y avergonzado, Francisco no quiere arrastrar a su hermano en sus problemas:
--habla con él... en todo caso me voy yo
Alberto le pone la mano en los hombros:
--Ni hablar.
Alberto se muestra muy cariñoso con su hermano.
--ven, vamos al cuarto. te tienes que secar.
Mientras Francisco se quita el boxers Alberto busca una toalla. Luego los dos gemelos hablan mientras Francisco se queja.
--en serio no quería aprovecharme de él. Si una vez se me dio... ¿porqué no intentarlo?
Francisco habla alterado porque se ha sentido humillado por Luis. Alberto le habla muy dulce:
--ya olvida a ese imbécil, a saber que mierda tiene en la cabeza.
Los gemelos hablan durante rato. Cuando salen Luis ya se ha ido. Tiene el piso para ellos solos. Se miran con complicidad.
--ahora a llenarlo a nuestro gusto --dice Alberto.
A los dos les brillan los ojos.
No tardan en llegar nuevos inquilinos. Una pareja de gemelos muy atractivo, Nuria y Antonio. Chico y chica que hacen la delicia de los dos hermanos. Francisco y Alberto duermen juntos para dejar las dos habitaciones a los dos hermanos. Alberto y la chica se devoran con los ojos. El chico se muestra amable con Francisco pero distante. Francisco no ha hablado de sus tendencias sexuales y su compañero de piso le gusta y mucho. No quiere espantarlo. Esa misma noche Alberto se mete en la cama de la nueva inquilina. Mientras fornican Francisco está muy excitado pensando en el pedazo de hombre que tiene durmiendo en la habitación de al lado. No sospecha que al chico le está pasando lo mismo. Le ha gustado Francisco y le da rabia que sea su hermana y no él quien se lo esté pasando tan bien. Se levanta para darse una ducha bien fría porque está demasiado caliente. Francisco ha pensando lo mismo. Justo al entrar en el baño totalmente desnudo se encuentra al guapo inquilino apunto de abrir la ducha. Al verse los dos al natural sufren un fuerte impacto. No pueden ocultar su deseo y temen hacer enojar al otro.




















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