A Darío le emociona mucho ir a las Islas Griegas. Está muy emocionado. Muy ansioso:
--¡¡es el sueño de mi vida¡ ¡¡No puedes dejar perder ese viaje¡ --Darío.
Francisco y Alberto cuidan el tono de su voz para que no se note su interés. Todo tiene que parecer casual.
--Si te parece que vayan ellos --dice Francisco.
Lola y Darío se muestran entusiasmados:
--¡¡si de acuerdo¡ --dicen los dos a coros.
Francisco fulmina con la mirada a Alberto. Éste parece controlarlo todo pero Francisco se muestra nervioso. Teme que el plan de Alberto no salga bien y ellos dos se queden solos en tierra mientras el matrimonio se embarca en una luna de miel. Lola y Darío se muestran ilusionados.
–¿y te lo podrás combinar por el trabajo? --Darío muy dice con su esposa.
El matrimonio está muy abrazado y son muy cariñoso. Alberto está tranquilo. Francisco se muere de los celos. Se ha imaginado a Darío muy sexy en bañador y no soporta la idea que sea su esposa quien lo disfrute y pagando los gemelos. Lola se muestra tranquila.
--supongo que habrá margen para ir.
--No creo porque sino iría Alberto --Darío.
Darío mira a Alberto:
–¿no es asi? ¿para cuando es?
--Es la semana que viene. No lo puedo cambiar. Tengo que confirmar hoy mismo si podré ir o le darán el viaje a otro--Alberto.
A Alberto le brillan los ojos. Sabe lo que está haciendo pero Francisco no está tan seguro. Darío mira a Lola emocionado y tan o más ansioso que Francisco:
--lo podrás arreglar ¿no?
Darío se ve tan ilusionado que a Lola le duele tener que decir que no:
--tu lo sabes. No puedo.
Darío se aparta de ella:
--¡¡no me puedes hacer eso¡
Darío está enojadísimo. Los gemelos se miran de reojo y sonríe. Darío acusa a su esposa de egoísta, de sacrificar su sueño por el trabajo. Lola mira a Alberto para que la ayude.
--¡¡yo te lo comenté, precisamente la próxima semana tengo una reunión vital. No ir seria como renunciar a mi empleo¡
Alberto le guiña el ojo a su hermano. Con la mirada le dice: debes confiar en mi. lo tengo todo bien pensando. A Lola le duele por su esposo pero le dice:
--ese viaje se tendrá que perder.
Darío se niega y furioso dice:
--¡¡es mi sueño... no voy a renunciar a él@
--pero seria más lindo ir juntos --ella amorosa.
Él no está para mimos:
--¡¡si pero por nosotros mismos no podremos lograr nunca¡
--si ahorramos algún día.
--¡¡pero si no tenemos donde caernos muertos. No nos llega para el alquiler de un piso¡ --Darío desesperado.
Desde un segundo plano y disimulando, los gemelos disfrutan con la discusión del matrimonio. Para que no sospechen que todo ha sido planeado chocan sus dedos contentos.
--¡sea como sea, no se va y no se habla más del asunto¡ --sentencia Lola .

Darío mira nervioso a Francisco:
--¿y no nos podríamos ir los dos juntos?
Lola grita que no pero la ignoran. Los gemelos se miran con complicidad. Francisco se hace el desinteresado.
--si no te molesto.
Darío está entusiasmado
--no al contario... si no te molesto yo, el viaje es de tu hermano. Lo justo es disfrutarlo tú y si no te molesta que yo te acompañe...
Darío está muy ansioso. Al igual que Francisco. Los dos se sonríen con la mirada.
--bueno... lo que pasa es que me sabe mal dejar a mi hermano solo.
cada vez más a Francisco le cuesta disimular. Darío haría lo que fuera por ese viaje:
--¡¡oh, Lola lo cuida¡
Lola hace que no con la cabeza pero de nuevo es ignorada. Alberto mueve el puño disimuladamente en señal de victoria.
--pues no hay nada más que hablar. Voy a confirmar. Dame tu documentación Darío. --Alberto.
Francisco mira a Darío enamorado:
--seguro que nos lo vamos a pasar muy bien.
Darío tiembla, le gusta lo que le hace sentir Francisco. Sonríe tímido. Lola siente el peligro.
--¡¡no, vas y no vas¡ ¡¡por encima de mi cadáver¡
Eso preocupa a Francisco, Darío fuerza una sonrisa:
--tranquilo,... son los nervios.
Agarra del brazo a su esposa. Procura mostrarse calmado pero está muy muy enojado. A solas en el cuarto el matrimonio discute acaloradamente. Los gemelos celebran.
--¡¡no vas a ir... no te lo permito¡
--¡¡no me puedo creer que seas tan egoísta¡ ¡¡es el sueño de mi vida¡
A Lola no le gusta como lo mira Francisco:
--¡¡no quiero que estés cerca de ese maricón¡
--¡Ser gay no tiene nada de malo¡ ¿no es eso lo que siempre me decías de tu primo?
--¡¡sí sí si es malo si me quiere quitar a mi marido¡
La discusión es seguida tras la puerta por los gemelos. A los dos les conviene que peleen. A Francisco le excita que sea por él aunque teme que Lola convenza a Darío pero la ilusión de éste es más alto que todo.
--¡¡no voy a renunciar a mi sueño por una estupidez tuya¡
Lola trata de calmarse, se muestra amorosa ante su marido. Le quiere convencer que ella tiene motivos para preocuparse.
--seguro que es un truco de ese pervertido para llevarte a la cama.
--¿tú sabes cuanto cuesta un crucero como ese?¿crees que alguien se va a tomar tantas molestias solo para acostarse conmigo? Estás loca
Tras la puerta Francisco se siente nervioso al ser descubierto. Alberto le guiña el ojo a su hermano divertido. Darío no cree que nadie se haya tomado tantas molestias por eso. No sospecha que Alberto se quiere acostar además con su esposa. Lola sí lo cree.
--¡¡tus celos son enfermizos¡ ¿además crees que soy gay?
--No pero él te podría convencer de cualquier cosa.
Darío tampoco quiere insistir mucho en ese tema porque su cara demuestra algo de culpa y le excita estar a solas con Francisco. Alberto pone su mano en los hombros de su hermano:
--mira que si después de todo no es gay... Bueno...almenos yo sí mojaré.
Esa posibilidad asusta a Francisco:
--¡¡le gusto... lo siento¡
De todas formas aunque no pueda acostarse con él:
--Estar unos días a solas con él será como un sueño. Algo que nunca he vivido. Nos unirá aunque no haya sexo, que espero que sí.
Los dos se miran con cara de depravado y se desean suerte. Lola le suplica a su marido:
--No me dejes sola. Yo quisiera que este viaje lo hiciéramos juntos.
Darío está decidido a ir y Lola sentencia:
--si me quieres no vayas.
Darío se lleva las manos a la cabeza.
--¡¡no me puedes pedir eso¡
Darío está desesperado y Lola no se deja convencer. Los gemelos escuchan preocupados. Ahora sí Alberto se preocupa. Piensa que tal vez no lo tenían todo tan bien pensando.










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