domingo, 4 de octubre de 2026

capitulo 40








A Darío le emociona mucho ir a las Islas Griegas. Está muy emocionado. Muy ansioso:

--¡¡es el sueño de mi vida¡ ¡¡No puedes dejar perder ese viaje¡ --Darío.

Francisco y Alberto cuidan el tono de su voz para que no se note su interés. Todo tiene que parecer casual.

--Si te parece que vayan ellos --dice Francisco.

Lola  y Darío se muestran entusiasmados:

--¡¡si de acuerdo¡ --dicen los dos a coros.

Francisco fulmina con la mirada a Alberto. Éste parece controlarlo todo pero Francisco se muestra nervioso. Teme que el plan de Alberto no salga bien y ellos dos se queden solos en tierra mientras el matrimonio se embarca en una luna de miel. Lola  y Darío se muestran ilusionados.

–¿y te lo podrás combinar por el trabajo? --Darío muy dice con su esposa.

El matrimonio está muy abrazado y son muy cariñoso. Alberto está tranquilo. Francisco se muere de los celos. Se ha imaginado a Darío muy sexy en bañador y no soporta la idea que sea su esposa quien lo disfrute y pagando los gemelos. Lola  se muestra tranquila.

--supongo que habrá margen para ir.

--No creo porque sino iría Alberto --Darío.

Darío mira a Alberto:

–¿no es asi? ¿para cuando es?

--Es la semana que viene. No lo puedo cambiar. Tengo que confirmar hoy mismo si podré ir o le darán el viaje a otro--Alberto.

A Alberto le brillan los ojos. Sabe lo que está haciendo pero Francisco no está tan seguro. Darío mira a Lola  emocionado y tan o más ansioso que Francisco:

--lo podrás arreglar ¿no?

Darío se ve tan ilusionado que a Lola  le duele tener que decir que no:

--tu lo sabes. No puedo.

Darío se aparta de ella:

--¡¡no me puedes hacer eso¡

Darío está enojadísimo. Los gemelos se miran de reojo y sonríe. Darío acusa a su esposa de egoísta, de sacrificar su sueño por el trabajo. Lola  mira a Alberto para que la ayude.

--¡¡yo te lo comenté, precisamente la próxima semana tengo una reunión vital. No ir seria como renunciar a mi empleo¡

Alberto le guiña el ojo a su hermano. Con la mirada le dice: debes confiar en mi. lo tengo todo bien pensando. A Lola  le duele por su esposo pero le dice:

--ese viaje se tendrá que perder.

Darío se niega y furioso dice:

--¡¡es mi sueño... no voy a renunciar a él@

--pero seria más lindo ir juntos --ella amorosa.

Él no está para mimos:

--¡¡si pero por nosotros mismos no podremos lograr nunca¡

--si ahorramos algún día.

--¡¡pero si no tenemos donde caernos muertos. No nos llega para el alquiler de un piso¡ --Darío desesperado.

Desde un segundo plano y disimulando, los gemelos disfrutan con la discusión del matrimonio. Para que no sospechen que todo ha sido planeado chocan sus dedos contentos.

--¡sea como sea, no se va y no se habla más del asunto¡ --sentencia Lola .





Darío mira nervioso a Francisco:

--¿y no nos podríamos ir los dos juntos?

Lola  grita que no pero la ignoran. Los gemelos se miran con complicidad. Francisco se hace el desinteresado.

--si no te molesto.

Darío está entusiasmado

--no al contario... si no te molesto yo, el viaje es de tu hermano. Lo justo es disfrutarlo tú y si no te molesta que yo te acompañe...

Darío está muy ansioso. Al igual que Francisco. Los dos se sonríen con la mirada.

--bueno... lo que pasa es que me sabe mal dejar a mi hermano solo.

cada vez más a Francisco le cuesta disimular. Darío haría lo que fuera por ese viaje:

--¡¡oh, Lola  lo cuida¡

Lola  hace que no con la cabeza pero de nuevo es ignorada. Alberto mueve el puño disimuladamente en señal de victoria.

--pues no hay nada más que hablar. Voy a confirmar. Dame tu documentación Darío. --Alberto.

Francisco mira a Darío enamorado:

--seguro que nos lo vamos a pasar muy bien.

Darío tiembla, le gusta lo que le hace sentir Francisco. Sonríe tímido. Lola  siente el peligro.

--¡¡no, vas y no vas¡ ¡¡por encima de mi cadáver¡

Eso preocupa a Francisco, Darío fuerza una sonrisa:

--tranquilo,... son los nervios.

Agarra del brazo a su esposa. Procura mostrarse calmado pero está muy muy enojado. A solas en el cuarto el matrimonio discute acaloradamente. Los gemelos celebran.

--¡¡no vas a ir... no te lo permito¡

--¡¡no me puedo creer que seas tan egoísta¡ ¡¡es el sueño de mi vida¡

A Lola  no le gusta como lo mira Francisco:

--¡¡no quiero que estés cerca de ese maricón¡

--¡Ser gay no tiene nada de malo¡ ¿no es eso lo que siempre me decías de tu primo?

--¡¡sí sí si es malo si me quiere quitar a mi marido¡

La discusión es seguida tras la puerta por los gemelos. A los dos les conviene que peleen. A Francisco le excita que sea por él aunque teme que Lola  convenza a Darío pero la ilusión de éste es más alto que todo.

--¡¡no voy a renunciar a mi sueño por una estupidez tuya¡

Lola  trata de calmarse, se muestra amorosa ante su marido. Le quiere convencer que ella tiene motivos para preocuparse.

--seguro que es un truco de ese pervertido para llevarte a la cama.

--¿tú sabes cuanto cuesta un crucero como ese?¿crees que alguien se va a tomar tantas molestias solo para acostarse conmigo? Estás loca 

Tras la puerta Francisco se siente nervioso al ser descubierto. Alberto le guiña el ojo a su hermano divertido. Darío no cree que nadie se haya tomado tantas molestias por eso. No sospecha que Alberto se quiere acostar además con su esposa. Lola  sí lo cree.

--¡¡tus celos son enfermizos¡ ¿además crees que soy gay?

--No pero él te podría convencer de cualquier cosa.

Darío tampoco quiere insistir mucho en ese tema porque su cara demuestra algo de culpa y le excita estar a solas con Francisco. Alberto pone su mano en los hombros de su hermano:

--mira que si después de todo no es gay... Bueno...almenos yo sí mojaré.

Esa posibilidad asusta a Francisco:

--¡¡le gusto... lo siento¡

De todas formas aunque no pueda acostarse con él:

--Estar unos días a solas con él será como un sueño. Algo que nunca he vivido. Nos unirá aunque no haya sexo, que espero que sí.

Los dos se miran con cara de depravado y se desean suerte.  Lola  le suplica a su marido:

--No me dejes sola. Yo quisiera que este viaje lo hiciéramos juntos.

Darío está decidido a ir y Lola  sentencia:

--si me quieres no vayas.

Darío se lleva las manos a la cabeza.

--¡¡no me puedes pedir eso¡

Darío está desesperado y Lola  no se deja convencer. Los gemelos escuchan preocupados. Ahora sí Alberto se preocupa. Piensa que tal vez no lo tenían todo tan bien pensando.


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