Martin se siente embrujado ante la presencia de David. Éste con su maleta entra en la casa. Mira a su alrededor como si estuviera de viaje. Martin no da crédito al descaro del recién llegado. David le sonríe, le guiña el ojo y con ironía le dice:
--cierra la boca... --y luego riendo-- y la puerta.
Aunque creía haberlo borrado de su vida, Martin siente una fuerza interna muy intensa que lo arrastra hacia David. Cierra la puerta. David sonríe coqueto y comienza a desabrocharse la camisa. Martin tiembla de deseo y de miedo. Por un lado ha echado mucho de menos a David y le excita verlo con el torso al descubierto.
--hace calor ¿no?
David se muestra provocativo. Él y Martin tienen una historia de años, sabe que no lo va a rechazar. Martin tiembla.
--¿Qué haces?
--pues desnudarme... --David irónico.
--¡¡ni se te ocurra¡
Martin se muestra nervioso y asustado. Lo que más le preocupa es que Francisco los descubra. Se está dando cuenta que el pasado no ha muerto como él creía y eso le asusta. A David le asusta mucho la situación.
--tu estás desnudo. --burlón.
–!está es mi casa¡ --Martin nervioso.
David va dando vueltas tranquilamente como si fuera un simple invitado. Martin no hace más que mirar hacia la puerta temiendo que llegue Francisco. Le suplica a David que se vaya. Los nervios de Martin excitan mucho a David que se va paseando con la camisa en la mano. Aunque su cuerpo no es ni mucho menos tan espectacular como el de Francisco, Martin se siente fuertemente atraído hacia él.
--me gusta... me quedaré una temporada...
--¡¡estás loco¡ --sofocado.
David le guiña el ojo a Martin y muy sensualmente le dice:
--a ti te apetece tanto como a ti.
Martin traga saliva. El descaro de David siempre le pareció muy sensual y nunca se le pudo resistir. Para desviar la atención le pregunta:
--¿Cómo me has encontrado?
--tu prima me dijo.
Martin frunce el ceño. Es la venganza de Elisa por no haberlo apoyado con lo de Alberto. David se le acerca seductor, Martin va retrocediendo temblando de deseo y de miedo.
--tu prima te ha hecho un favor. Tu me amas...
David se siente poderoso. Le encanta sentir que puede aparecer y desaparecer de la vida de Martin y éste siempre estará ahí para dejarse dominar.
--¡No es verdad¡
El de Martin es un no que en realidad es un sí. David lo abraza y aunque le cuesta Martin se resiste. Le suplica que le deje pero David quiere besarlo a la fuerza para demostrarle que nada ha muerto entre ellos. Martin se rinde al calor del cuerpo de David y en ese momento se oye la puerta. Entran Francisco y Alberto. Se encuentran a Martin con una toalla como única vestimenta y a un desconocido sin camisa.
--¿¿qué es todo esto?
Francisco no quiere que sea lo que parece. Martin no sabe qué decir. David habla. Martin tiene miedo de lo que vaya a decir.
--soy el nuevo inquilino.
Martin, más tranquilo, hace que sí con la cabeza.
--No sabia que habias puesto un anuncio --Alberto a Francisco.
--No lo hice --Francisco.
David no sabe lo que pasó con Elisa y dice:
--vengo recomendado por Elisa.
No son buenas referencias. Alberto se va enojado. A David se le queda cara de decir: ¿¿que pasó aquí? Martin lo mira con ganas de soltarle "eres un mete pata". Francisco le va a pedir que se vaya. Martin se quiere quedar callado. Sabe que lo mejor es sacar a David de su vida para siempre pero la tentación de tenerlo cerca es demasiado grande.
--Yo te quería decir que era cosa mía para que tu hermano no se enojara, ya le alquilé la habitación, pensé que el dinero nos iría bien.
Martin se muestra nervioso y asustado de que Francisco sospeche de sus verdaderas intenciones. David le da la espalda a Francisco. Sonríe a Martin satisfecho. Martin se acerca a David, le pone muy nervioso la sonrisa de David. Tiene miedo que haga algo que lo delate ante Francisco.
--¿se conocen? --pregunta Francisco.
David lo mira con una sonrisa y ganas de contestar afirmativamente pero Martin se le adelanta con un:
--¡¡no... no...¡¡
David le guiña el ojo a Martin con disimulo. Francisco está preocupado por su hermano y no se da cuenta del juego que se llevan el inquilino y su pareja. Martin abraza a Francisco. Quiere que David se dé cuenta que son una pareja estable, ponerlo celoso. David está convencido que Martin es suyo. No siente celos. Martin se da cuenta que David sabe lo que siente por él y eso le asusta pero no tiene valor de expulsarlo de su vida. Francisco no tiene ganas de tener un nuevo inquilino pero quiere que Martin se sienta como en su casa, con poder de decisión. Así que no se opone y lo deja que se ocupe de todo. Francisco va hacia la habitación de su hermano. David y Martin se quedan solos.
--al fin solos... --dice David sonriendo de una forma traviesa.
Martin está muy sofocado. No sabe cómo comportarse ante ese ex que aún le atrae teniendo a su actual pareja a pocos metros.
–¿no me enseñas nuestra casa? --dice David pellizcándole el trasero a Martin muy pícaro.
Martin se da perfecta cuenta que ha cometido un error abriendo la puerta a David porque ahora ya nada se puede parar.
Alberto está en su dormitorio. Se ha quedado en boxers. Se está preparando para darse una ducha. Francisco teme que se haya enojado por pasar por encima de él.
--si te molesta le digo que se vaya.
Alberto le sonríe a su hermano. Se muestra muy cariñoso:
--en realidad a mi la cualquiera de Elisa me importa poco, más bien nada.
Alberto se muestra tranquilo ante su hermano. Va a la ducha.
Por su lado, muy nervioso, Martin conduce a David hacia su dormitorio. Se queda en la puerta. David se siente orgulloso de saberse irresistible.
--ven, pasa... ¿o es que tienes miedo de no controlarte?
A Martin le molesta que David se sienta poderoso así que pasa. David, que sigue sin camisa, se tira sobre la cama y muy provocativo invita a Martin a meterse en la cama con él.
--¡¡no te confundas. Yo estoy enamorado de Francisco, solo te estoy haciendo un favor permitiendo que te quedes en mi casa¡
David se queda en la cama, con los brazos bajo la nuca haciéndole de almohada;
--¿a quién quieres engañar? Te mueres por hacer el amor conmigo.
La sensualidad de David tiene embriagado a Martin que huye despavorido. Unos segundos más y estará perdido.
--vas a caer... --sentencia David con una sonrisa de orgullo.
Martin se encierra en su cuarto sofocado. Francisco estaba ahí y lo mira sorprendido:
--¿te pasa algo?
Martin lo abraza con desesperación. Cada beso le hace más presenta a David. Francisco quiere saber si le ocurre algo pero acaba encantado de ese arranque de pasión. Hacen el amor durante toda la tarde. Es la mejor manera de no pensar en David. Y durante la cena David le pide a Francisco que le lleve la cena en la cama y a Francisco le encanta complacerlo. Y luego siguen haciendo el amor hasta que caen tan rendidos que se quedan dormidos.
Al día siguiente, Martin se levanta relajado. Se da una buena ducha. Por un momento se olvida de todo. La puerta está abierta como siempre y la mampara es de cristal transparente. David entra a lavarse los dientes. No se esperaba encontrarse a Martin desnudo en la ducha. Sonríe excitado.
--eso es un culo. ¡¡lo tienes tan bien puesto como siempre¡ ¡¡eso es lo que más me gusta de ti¡
David no lo había visto. Se da la vuelta. Lo mira nervioso. David se muestra indiferente. Se lava los dientes mirando al espejo. Martin se tranquiliza un poco.
--15 años de relación y eso sacas en claro.
--No me vengas con sermones. ¿a caso no te encanta mi cuerpo?
--Me encanta hacer el amor contigo.
Los dos ex amantes hablan tranquilos. De pronto David suelta el cepillo, Mira hacia Martin mientras se va desabrochando los jeans:
--¡¡perfecto... hazme un sitio¡
El sabor a peligro aún los excita más a ambos.













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