jueves, 1 de octubre de 2026

capitulo 14

 


Alberto entra sigilosamente en el cuarto de Francisco. Éste y Antonio están los dos desnudos en la cama. Al ver a su hermano, Francisco se pone el boxers y se acerca a él. Los dos hablan en la cocina.

--No pensé que ya te lo metieras en la cama ¿y Mariano? te lo tiras y ya no quieres saber de él y de inmediato te acuestas con otro... ¡¡eres peor que yo¡

Alberto habla de broma pero a Francisco le duele:

--No me hagas sentir culpable. Mariano se fue sin decir nada. Yo no puedo renunciar a mi Duque

--Es el tío del que más te has colgado. Viene cuando le apetece y se va... ¡¡no puedes dejar que te utilice¡

--tienes razón, no sé qué me pasa con Antonio pero es que me gusta mucho,  siempre digo que nunca más pero vuelvo a caer.

--no debes dejar que te utilice.

--y me lo dices tú que eres el hombre más objeto que conozco.

Alberto le acaricia con cariño:

--tienes razón. Yo no me tomo en serio ninguna pero tú eres diferente, tu buscas una relación y ese imbécil no te la va a dar.

--¿y qué hago si me gusta mucho?

Los gemelos se miran con cariño;

--cuando te vuelva a lastimar no olvides que aquí tienes un hombre en el que llorar.

Mientras los gemelos hablan, Antonio agarra su ropa y desaparece como vino. Francisco sufre una fuerte desilusión al ver la cama vacía. En pocas horas se ha acostado con dos hombres y los dos se han ido. Alberto está a su lado para apoyarlo. Aunque Francisco sabía que Antonio no se quedaría esperaba que le durase más. Para animarlo Alberto le dice:

--mírale el punto positivo.

–¿es que lo tiene...?  --triste.

--te han echado un buen polvo que siempre es interesante… Bueno dos.

Aunque no tenía ganas Alberto logra hacerle reír.










3 años después...

Alberto y Francisco han seguido viviendo en el mismo piso. Los dos están muy elegantes. Con un smoking cada uno. El uno ayuda al otro a hacerse el nudo de la corbata. Los dos están nerviosos. Emocionados, Ilusionados.

--Me caso... ¡¡me caso¡

Alberto no deja de repetírselo para convencerse así mismo que es verdad. Los gemelos se abrazan. Se besan.

--nunca pensé que te dejarías atrapar tan pronto.

--es que mi Barbie es demasiada mujer para dejarla escapar.

--ojalá seas feliz.

--lo seré... estoy seguro.

--Nos la hemos pasado bien.

--Si han pasado muchos inquilinos por aquí y ninguno se han ido sin probar a alguno de los dos.

Se miran picaros:

--hasta que llegó Barbie. --Francisco.

--es una pena que tú no tengas pareja. Me hubiera gustado verte feliz en mi boda.

Francisco se muestra sonriente. No quiere que nada estropee la felicidad de su gemelo pero sí le duele no tener un amor a su lado.

--igual tampoco creo que a papá y a mamá les gustase.

--No digas eso. Ellos han aceptado que eres gay--dice poniendo muy cariñoso su mano sobre los hombros de su hermano.

--si pero de ahí a traerles un novio... --Francisco .

Alberto abraza a su hermano porque no quiere que esté triste en un día tan especial para él.

--bueno igual ya sabes lo que dicen... de una boda sale otra...

Se miran con complicidad. Los dos hermanos se quieren mostrar contentos pero los ojos de Francisco se llenan de lágrimas. Alberto lo acaricia y con un hilo de voz le dice:

--no me hagas esto,  voy a llorar yo también.

--es que me dejas solo.

Los gemelos han estado juntos siempre y a los dos les duele tener que tomar caminos separados.

--pero voy a vivir aquí al lado y te juro que de vez en cuando pasaré una noche contigo.

--No creo que a Barbie le guste.

Los hermanos se hablan llorosos.

--Barbie sabe que entre tú y yo hay una conexión especial y eso lo tiene que aceptar.

Se funden en un cálido abrazo. Los dos lloran en silencio. 

--Ya es la hora. No tienes que hacer esperar a la novia.

Se miran emocionados  y se van abrazados por los hombros. Alberto le da un cariñoso beso a su hermano. Francisco está alegre porque ve a su gemelo feliz pero a la vez le duele separarse de él.





Emilio espera ansioso en la puerta de unos lavabos. LLega un chico gordo, muy feo y calvo. Es su cita por internet. No le gusta nada pero también supone que él no es plato del gusto del otro. No se dicen nada. Se encierran en el wáter. Lo justo para el desahogo. Luego se va sin decirse nada. Emilio se va triste. Las pocas veces que se deja dominar por las hormonas luego se siente peor. Se siente vacío. No hay ni un solo día que no piense en Francisco y también en Alberto. Nunca ha sentido tanto placer como cuando lo vio desnudo. Esa ha sido mi experiencia erotico-sexual más impactante. Y se masturba a diario pensando en ellos. En especial Alberto. Emilio vive frustrado porque su príncipe azul nunca llegó...




Alberto y Francisco están ya en el altar. Se abrazan con cariño. Francisco le desea suerte y felicidad. Alberto sonríe. Llega la novia. Alberto suspira. Francisco se siente feliz por su hermano pero le da un poco de envidia no haber encontrado el amor. Alberto toma de la mano a Bárbara. La novia de blanco y muy nerviosa. Los dos tienen la ilusión escrita en el rostro.  Al lado de Bárbara está su guapo primo. Mientras los novios intercambian promesas de amor, Francisco se da cuenta que el chico no deja de desnudarlo con la mirada.

--¿¿será posible? --piensa.

Igual le gusta mucho y por si acaso responde a sus mensajes.  Alberto y Bárbara se intercambian los anillos, el sacerdote bendice su unión y se besan.  Luego llegan las felicitaciones.  Francisco es el primero en felicitar a su hermano. Mientras se abrazan Alberto le susurra:

--no te he dicho que el primo de Barbie es gay ¿no? 

Francisco traga saliva porque el primo le gusta y mucho. Alberto le guiña el ojo.





Alberto y Barbie abren el baile nupcial. Francisco y el primo no se sacan los ojos de encima. Francisco sabe que a sus padres no les gustaría verlo ligando con un chico así que se mantiene al margen. El guapo primo de Barbie llega con una cerveza. Se muestra simpático:

--¿te hace la cerveza?

Los dos beben de la misma lata.

--no nos han presentado. Me llama Pedro.

Los dos se sonríen. Los dos sienten que se gustan.

--Mi prima me ha dicho que tienes dos habitaciones vacías.

Francisco lo mira excitado:

--¿¿te interesa?

--Depende del precio.

--Si es por eso... dalo por hecho.

Los dos se miran muy coquetos y con cara de me gustas y quiero polvo contigo. Al final de la fiesta de nuevo los gemelos se despiden entre lágrimas.

--No llores, seguimos siendo hermanos. --Alberto.

Aunque los dos sienten que nada será igual y eso les duele. Francisco hace un esfuerzo por sonreír. Le desea suerte a su hermano en su nueva vida. Alberto mira de reojo a Pedro y le dice a Francisco:

--lo mismo digo.

Francisco mira a Pedro con pasión y éste le devuelve la mirada.


Pedro se va con Francisco. Le enseña  la casa. Se instala esa misma noche. Los dos se gustan pero ninguno de los dos da el primer paso. Ninguno de los dos puede dormir. Dan vueltas en la cama. El deseo los desvela. Es Francisco, quien en boxers, se acerca hasta la habitación del otro:

--no puedo dormir.

--yo tampoco. --dice Pedro destapándose.

Pedro muestra su cuerpo desnudo. Francisco se baja el boxer. Los dos vibran. Luego Francisco se mete en la cama y se besan apasionadamente. Luego los dos hablan desnudos en la cama. Son muy cariñosos:

–¿Me haces un descuento por usurpar mi cama?

--se puede estudiar...

le hace cositas ricas con la boca en partes bajas. Luego lo mira a los ojos:

–¿que has decidido?

--aceptado.

Los dos hablan con mucho deseo.




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