domingo, 4 de octubre de 2026

capitulo 39

 


Francisco y Darío encajan sus manos y se abrazan. Ambos se estremecen. Les gusta estar juntos. Sienten que llega Lola  y se separan. Se miran con frustración. Darío desea los labios de Francisco, quisiera poder dejarse llevar pero no quiere convivir con su esposa y su amante.


días después... Francisco está solo en la frutería. Llega Alberto.

--ya era hora¡ ¡¡me has dejado solo con todo el trabajo¡

Alberto pone cara de bueno:

--no te quejes, tengo un plan que nos irá bien a los dos...

–¿de qué hablas? --pregunta Francisco viendo a su hermano que lleva una bolsa.

--Para que yo me tiré a Lola  y tú a Darío.

Francisco tiembla de deseo.

--ojalá sea así. Darío quiere ser el mejor amigo y a mi me está volviendo loco porque cada día me gusta más.

--Lo que necesitamos es que por unos días estén separados.

Francisco mira a su hermano burlón:

--y como lo haremos? listo.

Alberto se hace el interesante:

--tengo un plan que nos ayudará a los dos.

--miedo me das...

Los gemelos se miran divertidos. Cierran la tienda y van hacia la trastienda.  Francisco mira a Alberto con cara rara mientras éste va sacando las cosas de la bolsa;

--¿sabes escayolar una pierna? --dice mientras él mismo con una tijera se corta el pantalón.

Francisco mira a Alberto con cara de: ¡¡tú estás loco¡ 








Alberto ha consultado en internet el proceso y con la ayuda de esas impresiones Francisco logra escayolar la pierna de su hermano. Mira como ha quedado orgulloso:

--¿ha quedado bien, no?

--si, parece hecho por un profesional... Podrás ganarte la vida con esto --Alberto burlón.

Francisco le pellizca el brazo molesto aunque todo forma parte de una broma de los dos hermanos. Alberto apenas puede moverse. Francisco lo mira divertido:

--¿y ahora qué?

Alberto le señala detrás de unas cajas:

--me les dejó un cliente.

Son unos bastones que Francisco le entrega:

--veo que has pensando en todo.

Alberto los agarra.

–¿podrás caminar?

--todo es cuestión de práctica.

Alberto hace como si modela mientras que Francisco no deja de reír. Alberto mira coqueto a su hermano:

--¿te parezco seductor?

Francisco no tiene aún nada claro el plan de su hermano:

--¿pretendes que se acueste contigo por compasión? --Francisco divertido.

--¡¡oye, ¿¿qué pasa?¡ ¡que conmigo se lo va a pasar en grande¡

Entres risas y bromas, Alberto le va contando. Haciéndose la víctima, Alberto le cuenta:

--es que es mala leche que justo ahora que me ha tocado ese crucero por las Islas Griegas me haya roto una pierna...

--¿te ha tocado un crucero? --sorprendido.

Alberto pone cara de bueno:

--en realidad me he gastado nuestros ahorros para las vacaciones --y antes que se enfade su hermano-- pero cómo lo vas a disfrutar tú con Darío...

Francisco mira a su hermano incrédulo. Está totalmente convencido que el plan no va a funcionar. Alberto le sigue contando:

--tú estarás solo con Darío y el resto ya es cosa tuya. Lola  se habrá quedado furiosa porque su marido la ha dejado sola y estaré yo para consolarla... y enfermito...

Alberto ensaya la cara de pena que va a poner para seducir a Lola . Francisco se sigue burlando de su hermano seguro que su plan es un fracaso.

--Darío siempre guarda las distancias conmigo. ¿qué te hace pensar que se va a enfrentar a su esposa para irse de crucero conmigo?

Alberto tiene un as en la manga. Mira a su hermano con cara de superior y como diciéndole: debes confiar en mi. Habla en plan de triunfo sabiendo que a Francisco le va a gustar lo que le tiene qué decir:

--que hacer ese crucero siempre fue el sueño de la vida de tu Darío y como no tiene donde caerse muerto es ahora o nunca.

Francisco abre los ojos como platos:

--¿¿eso es en serio?

Alberto sonríe victorioso y hace que sí con la cabeza. Francisco ahora sí siente que el plan de Alberto es perfecto. Se imagina a él y a Darío muy sexys en bañador y lejos del mundo y se pone bien enfermo.  No quiere hacerse ilusiones. Se muestra ansioso:

--¿y estás seguro de eso?

Alberto se hace el interesante:

--me ofendes... --dice con ironía-- ¿no confías en mi?

Francisco se muestra nervioso, excitado. Le pide a su hermano que hable, que no lo deje así. Alberto le dice que una vez Lola  se lo contó.

--por si averiguaba algo de ella hablamos de nuestros sueños... y sin querer salió ese tema..

--¿y si sospechan que todo es un truco?

Francisco ya se ve en un crucero con ese guapo que le ha hecho perder la cabeza y no quiere que ahora quede en nada.

--¿crees que alguien va a sospechar que he fingido que me he roto una pierna, que regalo un crucero por islas griegas para qué?

Los dos se ríen. Sonríen cómplices.

--si, nadie puede ser tan retorcido --Francisco.

Los gemelos ríen divertidos y se abrazan.

--Por cierto, diremos que no se sabe... pero es un camarote doble.

Alberto guiña el ojo a su hermano con complicidad. Francisco besa a su hermano feliz:

--gracias por tu ayuda.

Está emocionado por el gesto de su hermano pero Alberto le recuerda que aunque le agrada a ayudarlo:

--Mientras tú te diviertes con el marido yo me tiro a la esposa.

Sonríen y chocan sus manos con complicidad. Van saliendo de la tienda. Alberto con sus bastones. Francisco a su lado:

--¿puedes caminar bien?

Alberto aún es algo torpe y Francisco lo ayuda sobretodo al bajar la acera. Los hermanos van poniéndose de acuerdo en cómo van a decir las cosas.


Darío está sentado en el sofá leyendo el periódico. Lola  llega de trabajar. Está cansada. Se tumba en el sofá con los pies sobre su esposo que le hace un masaje.

--¿cómo ha ido tu mañana? --Lola .

--Fatal... no hay manera de encontrar oferta de trabajo. No sé para qué estudié una carrera. La gente se cree que porque soy guapos soy tonto. Nadie cree que sea economista.

Lola  se levanta. Lo acaricia. Lo besa. Con sus mimos lo tranquiliza. Se besan apasionadamente. Los interrumpen la llegada de los gemelos. Hacen como si estuvieran discutiendo.

--¡¡que no Alberto... no puedes ir¡

--¡Es un crucero por las islas Griegas. No lo puedo perder por esta estúpida caído¡

--¡¡Fue un sorteo... es gratis... da igual si lo pierdes¡

Darío se levanta. Mira a los gemelos nervioso:

--¿has dicho un crucero por las islas griegas?

--si ya ves.. --Alberto-- por una vez que me toca algo lo tengo que dejar perder porque éste --mira a Francisco-- no quiere ir solo y no tiene con quien ir...

Es el sueño de su vida. Siente que el corazón se le va a escapar del pecho. Los gemelos se miran de reojo. Todo está saliendo según lo pactado.




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